El Parnaso - Poetas de Siempre



RESURRECTIO

Pobres almas devotas que oráis en los altares
de los vetustos templos, con vuestros ojos fijos
en los mudos retablos de los viejos altares,
al pie de los siniestros y torvos crucifijos.

Alzaos, almas en pena, y tended libre el vuelo
más allá de los puros espacios azulados;
no es en los turbios templos donde nos muestra el Cielo
la divina aureola de sus ritos sagrados.

Volad hacia la alegre senda clara y florida
entre cuyas florestas corre rauda la vida,
de la aurora radiante bajo el terso arrebol;

orad ante la imagen de la Madre Belleza,
ante el altar augusto de la Naturaleza,
pletóricas de aire y borrachas de Sol.

Humberto Rivas Panedas



ANGELITOS NEGROS

¡Ah mundo! La Negra Juana,
¡la mano que le pasó!
Se le murió su negrito,
sí señor.

—Ay, compadrito del alma,
¡tan sano que estaba el negro!
Yo no le acataba el pliegue,
yo no le acataba el hueso;
como yo me enflaquecía,
lo medía con mi cuerpo,
se me iba poniendo flaco
como yo me iba poniendo.
Se me murió mi negrito;
Dios lo tendrá dispuesto;
ya lo tendrá colocao
como angelito del Cielo.

—Desengáñese, comadre,
que no hay angelitos negros.
Pintor de santos de alcoba,
pintor sin tierra en el pecho,
que cuando pintas tus santos
no te acuerdas de tu pueblo,
que cuando pintas tus Vírgenes
pintas angelitos bellos,
pero nunca te acordaste
de pintar un ángel negro.

Pintor nacido en mi tierra,
con el pincel extranjero,
pintor que sigues el rumbo
de tantos pintores viejos,
aunque la Virgen sea blanca,
píntame angelitos negros.

No hay pintor que pintara
angelitos de mi pueblo.
Yo quiero angelitos blancos
con angelitos morenos.
Ángel de buena familia
no basta para mi cielo.

Si queda un pintor de santos,
si queda un pintor de cielos,
que haga el cielo de mi tierra,
con los tonos de mi pueblo,
con su ángel de perla fina,
con su ángel de medio pelo,
con sus ángeles catires,
con sus ángeles morenos,
con sus angelitos blancos,
con sus angelitos indios,
con sus angelitos negros,
que vayan comiendo mango
por las barriadas del cielo.

Si al cielo voy algún día,
tengo que hallarte en el cielo,
angelito del diablo,
serafín cucurusero.

Si sabes pintar tu tierra,
así has de pintar tu cielo,
con su sol que tuesta blancos,
con su sol que suda negros,
porque para eso lo tienes
calientito y de los buenos.
Aunque la Virgen sea blanca,
píntame angelitos negros.

No hay una iglesia de rumbo,
no hay una iglesia de pueblo,
donde hayan dejado entrar
al cuadro angelitos negros.
Y entonces, ¿adónde van,
angelitos de mi pueblo,
zamuritos de Guaribe,
torditos de Barlovento?

Pintor que pintas tu tierra,
si quieres pintar tu cielo,
cuando pintas angelitos
acuérdate de tu pueblo
y al lado del ángel rubio
y junto al ángel trigueño,
aunque la Virgen sea blanca,
píntame angelitos negros.

Andrés Eloy Blanco

1-Jesús de Nazaret



DÉCIMA

Todo aquel que tenga sed,
que venga y beba de mí;
y si no lo veis así,
sólo os digo: creed.
Cuanto yo tengo, merced
a la bondad del Señor,
es también del pecador
que abraza cuando me ve
con sincera y llana fe
este credo redentor.

Jesús de Nazaret

2-Henry Thomas Hamblin



FLORES

En la más humilde flor
Dios expresa su propósito
de amor y paz; son las flores
mensajeras de lo hermoso,
un gran canto a la alegría
donde Dios nos deja todo
lo más bello que se encuentra
en su ser maravilloso.

Henry Thomas Hamblin

3-Fermín Salvochea



EL POBRE Y EL RICO

Un pasajero que de orgullo henchido
navegaba en primera,
con desprecio miraba al desvalido
viajero de tercera.
"Al que hable de igualdad -decía el primero-
considero insensato.
¿Cómo ha de ser cual yo, quien sin dinero
se encuentra y sin zapatos?"
Y entre tanto en el pecho del segundo
el odio se despierta,
al ver que en contra suya todo el mundo
parece se concierta.
Mas pronto la comedia cruel y fría
tornárase en tragedia
al no surgir brillante un nuevo día
del mismo mal que asedia.
Un choque atroz, terrible y formidable
la catástrofe anuncia
y de la muerte el fallo inapelable
en alta voz denuncia.
Entonces de las clases los extremos
sin mirar diferencia,
con ardor se dirigen a los remos
y se unen sin violencia.
El peligro común de los mortales
la vanidad ahuyenta
y hace se reconozcan como iguales
entrando en la ancha senda.
La vida del error no es más que un día,
aunque parezca larga;
la verdad solamente da alegría
y nunca es una carga.

Fermín Salvochea

4-Janos Arany



EN LAS GUERRAS

Antiguamente en las batallas
no había normas ni principios,
pues simplemente el poderoso
robaba todo al indefenso.
Ya no es así, las conferencias
de las naciones determinan
de qué manera el más fornido
podrá imponer sus nuevas trampas.

Janos Arany

5-Marlene Dietrich


 
MORIR

Aprenderás de mí lo que es morir,
pues cien veces morí en el pensamiento,
pero si esto tan sólo digo, miento,
que no es lo que te tengo que decir.

En este tiempo y en el porvenir
no hay súplica ni ruego ni lamento
que regrese a la vida al que al momento
la deja cuando deja de existir.

Nosotros, los perennes perdedores,
sabemos que jamás se volverá
ni habrá un Cielo por más que te lo inventes

con las doctrinas de los soñadores;
sólo la Nada nos abrazará,
igual que a los benévolos creyentes.

Marlene Dietrich

6-Henrik Wergeland



CADA CUAL

Cada uno con su propia mente usa su trono divino.
Cada uno con su propio corazón usa su altar y su cáliz.
Los señores están todos en la tierra,
los sacerdotes son todos para Dios.

Henrik Wergeland