Hermann Hesse



SERVICIO

Al comienzo reinaron príncipes piadosos 
para consagrar el campo, el grano y el arado, 
el derecho del hombre y la medida 
para la raza mortal que tiene sed
  
de la justicia, por el Invisible
que sol y luna en su girar conserva
y cuya luz eternamente bella
  no conoce del mondo el dolor y la muerte.
  
Hace mucho esta estirpe hija de Dios 
pereció dejando a la humanidad tan sola 
en vértigo de dolor y placer y duda, 
eterno devenir sin pausa ni hermosura.
     
Nunca murió la idea de aquella vida 
y en nuestra decadencia nos compete 
con signos de juego, símbolos y cantos 
seguir guardando norma del respeto santo.

Tal vez un día la tiniebla se pierda,
tal vez un día los tiempos se repitan
y el sol como Dios otra vez nos gobierne
y acepte sobre el ara nuestra ofrenda de amor.

Hermann Hesse

Walt Whitman



SÓLO DE LA MUJER

Sólo de la más increíble mujer
sale el más increíble hombre.
Sólo de la más amigable de las mujeres
sale el más amigable hombre.
Sólo del cuerpo perfecto de una mujer
sale un hombre formado perfectamente.
Sólo de los inimitables poemas de la mujer
pueden salir los poemas del hombre.
Sólo de la fuerte y arrogante mujer a quien amo
puede salir el hombre amado.
Sólo porque me abraza fuertemente una mujer
surge el abrazo fuerte de un hombre.
Sólo de la justicia y simpatía en la mujer
puede haber simpatía y justicia.
Sobre la tierra y por toda la eternidad
el hombre cantará su grandeza.
Cantará su grandeza el hombre,
pero cada canción tendrá nombre de mujer.

Walt Whitman

Nezahualcóyotl



CÁHUITL

Yo Nezahualcóyotl lo pregunto:
¿Acaso de veras se vive
con raíz en la tierra?
No para siempre en la tierra: 
sólo un poco aquí.
Aunque sea de jade se quiebra,
aunque sea oro se rompe,
aunque sea plumaje de quetzal se desgarra.
No para siempre en la tierra: sólo un poco aquí.

Nezahualcóyotl

Yalal ad-Din Muhammad Rumi



¿QUIEN HABLA POR MI BOCA?

Me paso el día pensando en ello, y por la noche lo digo.
¿De dónde vengo y qué es lo que se supone que debo hacer?
No tengo ni idea.
Mi alma es de otra parte, de eso estoy seguro,
y es allí donde pienso terminar.
Esta borrachera empezó en alguna otra taberna.
Cuando vuelva a pasar por ese lugar
estaré completamente sobrio. Pero mientras,
soy como un ave de otro continente sentada en esta pajarera.
Se acerca el día en que saldré volando
pero ¿quién es el que escucha mi voz desde mi oído?
¿Quién habla por mi boca?
¿Quién mira con mis ojos? ¿Qué es el alma?
No consigo dejar de preguntármelo.
Un solo sorbo de respuesta
me bastaría para escapar de esta prisión para borrachos.
Yo no he venido aquí por decisión propia y no me puedo ir así.
Quienquiera que me haya traído aquí tendrá que llevarme a casa.
Esta poesía. Nunca sé lo que voy a decir.
No lo planeo.
Cuando estoy apartado de la dicción,
me sumo en un gran silencio y apenas hablo."

Yalal ad-Din Muhammad Rumi

Safo



VOSOTRAS, MUCHACHAS...

Vosotras, muchachas, los hermosos dones
de las Musas de seno de violeta procurad,
y la musical dulce lira;
a mí, que antes tenía suave piel, la vejez ya me capturó,
y blancos quedaron mis cabellos, antes negros;
mi ánimo se ha hecho pesado,
las rodillas no me sobrellevan
 esas que en tiempos eran ligeras
y bailaban como los cervatos.
Lo lamento a menudo; pero qué podría hacer...
Que una persona no envejezca no es posible que ocurra.
Porque también de Titono decían en tiempos
que la Aurora de rosados brazos
por amor se lo llevó al fin de la Tierra
cuando era bello y joven,
pero de él, sin embargo, se apoderó con el tiempo
la gris vejez, a él ,que tenía una esposa inmortal.

Safo

Alonso de Ledesma



DÉCIMA

La naturaleza humana,
según en sus hijos veo,
parió en gigante al deseo,
y a la posesión enana.

Mas la Gloria soberana
está de su ser distante
al gusto más importante,
porque el Cielo que deseo,
imaginado, es Pigmeo,
y poseído, Gigante.

Alonso de Ledesma

El Parnaso - Poetas de Siempre



RESURRECTIO

Pobres almas devotas que oráis en los altares
de los vetustos templos, con vuestros ojos fijos
en los mudos retablos de los viejos altares,
al pie de los siniestros y torvos crucifijos.

Alzaos, almas en pena, y tended libre el vuelo
más allá de los puros espacios azulados;
no es en los turbios templos donde nos muestra el Cielo
la divina aureola de sus ritos sagrados.

Volad hacia la alegre senda clara y florida
entre cuyas florestas corre rauda la vida,
de la aurora radiante bajo el terso arrebol;

orad ante la imagen de la Madre Belleza,
ante el altar augusto de la Naturaleza,
pletóricas de aire y borrachas de Sol.

Humberto Rivas Panedas



ANGELITOS NEGROS

¡Ah mundo! La Negra Juana,
¡la mano que le pasó!
Se le murió su negrito,
sí señor.

—Ay, compadrito del alma,
¡tan sano que estaba el negro!
Yo no le acataba el pliegue,
yo no le acataba el hueso;
como yo me enflaquecía,
lo medía con mi cuerpo,
se me iba poniendo flaco
como yo me iba poniendo.
Se me murió mi negrito;
Dios lo tendrá dispuesto;
ya lo tendrá colocao
como angelito del Cielo.

—Desengáñese, comadre,
que no hay angelitos negros.
Pintor de santos de alcoba,
pintor sin tierra en el pecho,
que cuando pintas tus santos
no te acuerdas de tu pueblo,
que cuando pintas tus Vírgenes
pintas angelitos bellos,
pero nunca te acordaste
de pintar un ángel negro.

Pintor nacido en mi tierra,
con el pincel extranjero,
pintor que sigues el rumbo
de tantos pintores viejos,
aunque la Virgen sea blanca,
píntame angelitos negros.

No hay pintor que pintara
angelitos de mi pueblo.
Yo quiero angelitos blancos
con angelitos morenos.
Ángel de buena familia
no basta para mi cielo.

Si queda un pintor de santos,
si queda un pintor de cielos,
que haga el cielo de mi tierra,
con los tonos de mi pueblo,
con su ángel de perla fina,
con su ángel de medio pelo,
con sus ángeles catires,
con sus ángeles morenos,
con sus angelitos blancos,
con sus angelitos indios,
con sus angelitos negros,
que vayan comiendo mango
por las barriadas del cielo.

Si al cielo voy algún día,
tengo que hallarte en el cielo,
angelito del diablo,
serafín cucurusero.

Si sabes pintar tu tierra,
así has de pintar tu cielo,
con su sol que tuesta blancos,
con su sol que suda negros,
porque para eso lo tienes
calientito y de los buenos.
Aunque la Virgen sea blanca,
píntame angelitos negros.

No hay una iglesia de rumbo,
no hay una iglesia de pueblo,
donde hayan dejado entrar
al cuadro angelitos negros.
Y entonces, ¿adónde van,
angelitos de mi pueblo,
zamuritos de Guaribe,
torditos de Barlovento?

Pintor que pintas tu tierra,
si quieres pintar tu cielo,
cuando pintas angelitos
acuérdate de tu pueblo
y al lado del ángel rubio
y junto al ángel trigueño,
aunque la Virgen sea blanca,
píntame angelitos negros.

Andrés Eloy Blanco