Esta Humildad, que es abuela y madre,
hija es de Divina Majestad y nació de Divinidad.
Deidad es, madre y abuela de sus ramas,
cuyos retoños producen fruto en abundancia.
Callaremos, pues hablar los daña.
Ella, es decir, Humildad,
ha dado el tronco y el fruto de esos retoños
por eso se acerca
la paz de Lejoscerca
que la descarga de toda obra;
hablar la perturba,
pensar la hace umbría,
el Lejoscerca la descarga
y nada le es obstáculo.
Está a salvo de todo servicio,
pues vive de Libertad.
Quien sirve no es libre,
quien siente no ha muerto,
quien desea quiere,
quien quiere mendiga,
quien mendiga no alcanza
la Divina Saciedad.
Marguerite Porete
