LA MISERICORDIA
La cualidad de la misericordia no se puede forzar,
cae como la suave lluvia del cielo sobre la tierra.
Es doblemente bendita:
bendice al que la da y al que la recibe.
Es la más poderosa
entre los más poderosos.
Le sienta mejor al monarca en su trono
que su corona:
Su cetro muestra la fuerza del poder efímero,
el atributo del temor y la majestad
en el que reside el poder de los reyes.
Pero la misericordia está por encima
del dominio del cetro,
está entronizada en los corazones de los reyes,
es un atributo del mismo Dios.
Y el poder terrenal
se asemeja más al de Dios
cuando la misericordia sazona la justicia.
Por lo tanto, judío,
aunque la justicia sea tu súplica,
considera esto:
que en el curso de la justicia
ninguno debería ver la salvación.
Oremos por misericordia,
y esa misma oración
nos enseñará a todos
a practicar esa misericordia.
William Shakespeare

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