Mostrando entradas con la etiqueta Haití. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Haití. Mostrar todas las entradas

168-Ignace Nau



A LA LUNA

¡Oh tímida viajera, cándida peregrina!
¡Oh sílfide nocturna, luna casta y divina!
Tan triste y soñadora, perdida en el celaje,
¿cuál es tu rumbo intérmine, tu sempiterno viaje?

Qué lentos son tus pasos, qué pálida tu frente,
cuando asoma en la noche tu faz opalescente,
y desde los collados, a la lumbre indecisa
de tus rayos se esparcen aromas en la brisa.

Tú que llevas por halo tanta melancolía;
Tú la que de mi pecho recibe idolatría,
dime si eres el mundo o el alma de la muerte
donde en flor o en arbusto la vida se convierte.

Allá sobre tus montes, astro de la esperanza,
allá sobre tus valles de clara lontananza,
orilla a tus balsámicos arroyos argentinos,
o bajo sus follajes sedantes y opalinos,

¿otra vez hallaremos madre, hermanos, amadas,
todos los que partieron en horas desoladas,
y los mismos amores, deliquios y embriagueces
que nuestros corazones cambiaron tantas veces?

Ignace Nau

169-Louis Morpeau



NOSTALGIA

Cruje la fina arena... Por la avenida,
una blanca figura, negros cabellos...
-¿Quién será la radiante desconocida
que dora la mañana con sus destellos?

Cabellera opulenta donde encendida
caricia pone el cielo. Por los senderos,
grácil, rítmicamente desvanecida
va dejando fragancia de limoneros.

Se esfuma. ..ya mi alma para su daño
regresan las visiones, torna el engaño...
También así mi dulce criolla pasaba,

bajo arcos floridos, como una diosa,
ingrávida, y esbelta, nocturna rosa...
y me sangra la herida que ya cerraba.

Louis Morpeau

170-Lys Ambroise



TERNURA

Ponte sombra en los labios
y anochéce los ojos,
que ya el sol parte el día
y se agobia callado.

Amo ver la dulzura
de ese rizo divino
que entreabre tus dientes
al asombro del mundo.

Ponte sombra en los labios
y anochece los ojos...
Una solar ternura
tiende su postrer lampo
besando los palmares
de la ardiente bahía...

Sobre la mar inmóvil
se empavesan los barcos
de sopor y de hastío,
de gaviotas y albatros.

Armoniza en tu clave
los arrullos más hondos.

Ponte sombra en los labios
y anochéce los ojos.

Lys Ambroise