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Alice Lardé de Venturino



CAMPESINA

Ahora soy la linda campesina salvaje
que vaga por la selva despreocupada y franca;
a mi paso armonioso, se estremece el ramaje,
y musita el sendero su plegaria más blanca.

Con la boca teñida del jugo de unas fresas,
la cabeza en desorden, y la falda prendida,
voy en medio del bosque apartando malezas
y absorbiendo la savia que renueva la vida.

Mis pupilas hoy tienen la luz iridiscente
que tienen las mañanas en plena primavera;
mi boca, jubilosa, sonríe alegremente,
y el alma con ternura, se me desborda entera ...

La tierra tiene un vago perfume de violeta,
y al sentir como emanan vigorosos efluvios,
enervado el espíritu de una dicha secreta,
me he tendido en el oro de los trigales rubios ...

Alice Lardé de Venturio

665-Alfredo Espino



UN RANCHO Y UN LUCERO

Un día, ¡primero Dios!,
has de quererme un poquito;
yo levantaré el ranchito
en que vivamos los dos.

¿Qué mas pedir? Con tu amor,
mi rancho, un árbol, un perro,
y enfrente el cielo y el cerro
y el cafetalito en flor.

Y entre aroma de saúcos,
un zezontle que cantara
y una poza que copiara
parajitos y bejucos.

Lo que los pobres queremos,
lo que los pobres amamos,
eso que tanto adoramos
porque es lo que no tenemos...

Con sólo eso, vida mía;
con sólo eso:
con mi verso, con tu beso,
lo demás nos sobraría...

Porque no hay nada mejor
que un monte, un rancho, un lucero,
cuando se tiene un "Te quiero"
y huele a sendas en flor...

Alfredo Espino

787-José Batres Montúfar



YO PIENSO EN TI

Yo pienso en tí, tú vives en mi mente
sola, fija, sin tregua, a toda hora,
aunque tal vez el rostro indiferente
no deje reflejar sobre mi frente
la llama que en silencio me devora.

En mi lóbrega y yerta fantasía
brilla tu imagen apacible y pura,
como el rayo de luz que el sol envía
a través de una bóveda sombría
al roto marmol de una sepultura.

Callado, inerte, en estupor profundo,
mi corazón se embarga y se enajena,
y allá en su centro brilla moribundo
cuando entre el vano estrépito del mundo
la melodía de tu nombre suena.

Sin luchas, sin afán y sin lamento,
sin agitarme en ciego frenesí,
sin proferir un sólo, un leve acento
las largas horas de la noche cuento
¡y pienso en ti!

José Batres Montúfar