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122-Shirai Chosui



HAIKU

Si muero en la llanura blanca
también seré
un Buda de nieve.

Shirai Chosui

123-Uejima Onitsura



HAIKU

Bajo un sol primaveral
los gorriones en el jardín
toman baños de arena.

Uejima Onitsura

124-Morikawa Kyoroku



HAIKU

Dormí en la pieza
de un daimyo
y también hacía frío.

Morikawa Kyoroku

125-Hattori Ransetsu



HAIKU

Las mujeres sin hijos
son tiernas
con las muñecas.

Hattori Ransetsu

126-Konishi Raizan



HAIKU

Completamente sucias
las mujeres que siembran arroz.
Excepto su canto

Konishi Raizan

127-Mukai Kyorai



HAIKU

El hombre
que está labrando la tierra
parece inmóvil.

Mukai Kyorai

128-Yamamoto Kakei



OTOÑO

Las hojas de la hiedra
de vuelven temblorosas
ante el viento otoñal.

Yamamoto Kakei

129-Satomura Shoha



HAIKU

No tengo pincel
que pinte las flores del ciruelo
con su perfume.

Satomura Shoha

130-Shimazaki Tōson



CANTO DE VIAJE AL RÍO CHIKUMA

Cerca de la antigua casona, en Komoro,
las nubes son blancas, el viajero melancólico.
Al pie de la colina ataviada de plata
la fundida nieve se ensombrece bajo el sol...
La paz expande su dulzura
aunque ningún perfume invade el paisaje.
La bruma oculta aún la primavera.
El trigo se insinúa todavía vestido de verde.
Grupos de viajeros se suceden,
apresurados, sobre la ruta pastoril.
¡Oh!¡Cuan plañidera se oye la flauta de Sakú!
Retenido en la posada junto a la orilla
lamida por las olas del Chikuma,
bebo sake, intensamente conmovido,
y reposo un instante.
Ayer todo era de esa manera
y hoy continuará como entonces.
¿Por qué inquietarnos en esta existencia?
¿Qué cosas nos demandará el mañana?
Muchas veces descendí hacia el valle
donde se marchitan los sueños de gloria y decadencia.
Vi las aguas calmas, hesitantes,
formando remolinos en la arena.
¡Ah! ¡Cuánto podría contar la vetusta casa!
¿Y cuánto nos responderían las olas del río?
Continúan apacibles, soñando con los días antiguos.
Un siglo: ¿Y no es lo mismo que antaño?
Junto a la ribera del Chikuma se agitan los sauces.

Shimazaki Tōson

131-Chuya Nakahara



LA HORA DE LA MUERTE

Oscuro es en otoño el color del cielo.
Una luz en los ojos de un caballo negro;
el agua es seca, se marchitan los lirios,
el corazón se vacía.
Sin dioses y sin ayuda,
junto a su ventana una mujer ha muerto.
El blanco cielo era invisible.
El blanco viento era frío.
Cuando frente a la ventana lavó sus cabellos
su brazo era como una rama, y suave
se desvanecía el sol matutino,
y gota a gota descendía el sonido del agua.
Ningún ruido en las calles,
se confundían las voces de los niños.
Mas, dime, ¿qué sucederá con su alma?
¿Adelgazará hasta tornarse nada?

Chuya Nakahara

132-Saigyō



FÍJATE

Fíjate bien allí:
aún los retoños
del viejo cerezo se ven tristes:
¿cuántas veces más
verán la primavera?

Saigyō

339-Eihei Dōgen



CLARA LUZ

Aquellos que se encuentran
muy lejos de la Clara Luz suponen
que es roja, blanca, azul,
o amarilla, o de todos los colores,
o que es igual que el fuego, o como el oro
que enciende las banales ambiciones,
o que es como las perlas,
o como los dragones;
como la luz del Sol o de la Luna,
como el alma infinita de los dioses...
Aquellos que se encuentran
muy lejos de la Clara Luz suponen...

Eihei Dōgen

344-Yosa Buson



LUNA

Hasta el rey de los ladrones
se detiene ante esta Luna
para brindar sus canciones.

Yosa Buson

346-Fujiwara no Tadafusa



GRILLO

No cantes, grillo,
tan lastimosamente,
que si es grande tu tristeza
cual una noche otoñal,
es mayor la que a mí me abruma.

Fujiwara no Tadafusa

751-Tayojo



HAIKU

La flor de dafne hermosa:
incluso por la noche
la vemos en su aroma.

Tayojo

752-Masaoka Shiki



HAIKU

Pasan gordas nubes
sobre enjutos ríos
sin que se saluden.

Masaoka Shiki

753-Daigu Ryookan



HAIKU

Al que ha robado,
la luna en la ventana
se le ha olvidado.

Daigu Ryookan

754-Mizuta Masahide



HAIKU

Como mi hogar vino a arder
ya no hay nada que me impida
que a la Luna pueda ver.

Mizuta Masahide

755-Takahama Kyoshi



HAIKU

Cuando se toma su alimento
la mariposa hace sonar
a la pureza del silencio.

Takahama Kyoshi

756-Takarai Kikaku



HAIKU

Al pordiosero
lo ha vestido el verano
de tierra y cielo.

Takarai Kikaku