Mary W. Shelley



Descansamos, y un sueño puede envenenar nuestro descanso.
Despertamos, y un pensamiento fugaz corrompe el día.
Sentimos, concebimos, razonamos;
reímos o lloramos, da igual:
pues ya sea el gozo o el dolor,
el sendero de su marcha aún está libre.
El ayer del hombre jamás será como el mañana.
¡Nada dura salvo la propia mutabilidad!

Mary W. Shelley

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