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109-Villalosada



LIBROS

Dichosos son esos libros
creativos, sugerentes,
escritos para que amor
y esperanza nos enseñen,
y dichosos son sus padres,
esos hombres y mujeres
a los que el bien que engendraron
les seguirá tras la muerte.

Villalosada

315-Ismael Enrique Arciniegas



HOJEANDO UN LIBRO

De láminas un libro yo hojeaba,
y en un extremo de la sala, Lola,
junto a su madre -que también cosía-
cosía silenciosa.

De pronto "¡Watherloo!" dije en voz alta;
"¡Aquí Napoleón... éstas sus hordas!...
Lola, acércate, ¡ven! que raras veces
se ven tan bellas cosas".

Dejó la niña su costura al punto,
juntó a la mía su cabeza blonda,
y de un beso el calor sintió extenderse
por su frente marmórea.

Y mirando a su madre de soslayo,
dijo quedo: "¡qué lámina preciosa!"
Y añadió cabizbaja y sonriente:
"¡Oh, muéstramelas todas!"

Ismael Enrique Arciniegas

544-Concepción Arenal



EL SOBRIO Y EL GLOTÓN

Había en un lugarón
dos hombres de mucha edad,
uno de gran sobriedad
y el otro gran comilón.

La mejor salud del mundo
gozaba siempre el primero,
estando de Enero a Enero
débil y enteco el segundo.

"¿Por qué -el tragón dijo un día-
comiendo yo mucho más
tú mucho más gordo estás?
No lo comprendo a fe mía."

"Es -le replicó el frugal-
y muy presente lo ten,
porque yo digiero bien,
porque tú digieres mal."

Haga de esto aplicación
el pedante presumido
si porque mucho ha leído
cree tener instrucción.

Y siempre que a juzgar fuere
la regla para sí tome:
no nutre lo que se come
sino lo que se digiere.

Concepción Arenal