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23-Ibn Suhayd


 
DESPUÉS DE LA ORGÍA

Cuando, llena de su embriaguez, se durmió,
y se durmieron los ojos de la ronda,
me acerqué a ella tímidamente,
como el amigo que busca el contacto furtivo con disimulo.
Me arrastré hacia ella insensiblemente como el sueño;
me elevé hacia ella dulcemente como el aliento.
Besé el blanco brillante de su cuello;
apuré el rojo vivo de su boca.
Y pasé con ella deliciosamente,
hasta que sonrieron las tinieblas,
mostrando los blancos dientes de la aurora.

Ibn Suhayd

62-Efrén Rebolledo



LOS BESOS

Dame tus manos puras; una gema
pondrá en cada falange transparente
mi labio tembloroso, y en tu frente
cincelará una fúlgida diadema.

Tus ojos soñadores, donde trema
la ilusión, besaré amorosamente,
y con tu boca rimará mi ardiente
boca un anacreóntico poema.

Y en tu cuello escondido entre las gasas
encenderé un collar, que con sus brasas
queme tus hombros tibios y morenos,

y cuando al desvestirse lo desates
caiga como una lluvia de granates
calcinando los lirios de tus senos.

Efrén Rebolledo

83-Else Lasker-Schüler



FIN DEL MUNDO

Hay un llanto en el mundo
como si el santo Dios hubiera muerto
y la sombra de plomo que cae
oprime con peso de sepulcro.

Ven, vamos a ocultarnos más cerca...
La vida está en todos los corazones
como en féretros.

Oye, besémonos intensamente.
Una nostalgia llama al mundo
en el que debemos morir.

Else Lasker-Schüler

146-Paul Valéry



LOS PASOS

Pasos nacidos de un silencio
tenue, sagradamente dados,
hacia el recinto de mis sueños
vienen tranquilos, apagados.

Rumores puros y divinos,
todos los dones que descubro
-¡oh blandos pasos reprimidos!-
llegan desde tus pies desnudos.

Si en el convite de tus labios
recoge para su sosiego
mi pensamiento -huésped ávido-
el vivo manjar de tu beso.

Avanza con dulzura lenta,
con ternura de ritmos vagos:
como ha vivido de tu espera,
mi corazón marcha en tus pasos.

Paul Valéry

163-Amy Lowell



IN EXCELSIS

¡Oh, tú!
Tu sombra es luz de sol en una bandeja de plata;
tus pisadas, un lugar para plantar lirios;
tus manos, al moverse,
son un doblar de campanas en el aire inmóvil.
El movimiento de tus manos es la larga
y dorada luz del sol naciente,
el revoloteo de los pájaros en el sendero de un jardín.
Avanzas por la mañana como un perfume de junquillos.
Los potros son menos raudos que tu pensamiento,
tus palabras son abejas alrededor de un peral,
tus sueños son avispas veteadas de oro
y negro zumbando entre manzanas rojas.
Bebo en tus labios,
como el albor de tus manos y tus pies.
Abro la boca:
semejante a una jarra nueva estoy abierta y vacía.
como el agua clara eres tú,
que llenas la copa de mi boca.
Eres como un riachuelo sembrado de lirios.

Eres helado como las nubes,
lejano y dulce como las altas nubes.
Me atrevo a alcanzarte,
me atrevo a tocar tu orilla brillante.
Salto más allá de los vientos,
grito y chillo,
porque mi garganta es fina como una espada
afilada con una muela de marfil.
Mi garganta canta la alegría de mis ojos,
la turbulenta alegría de mi amor.
¿Cómo cayó el arco iris sobre mi corazón?
¿Cómo se enredó el mar entre mis dedos
y cómo cubrió mi cabeza con el cielo?
¿Cómo viniste a habitar en mí,
asediándome con los cuatro círculos de tu mística luz,
hasta que, inclinándome ante ti, como si fueras un altar,
grité: "¡Gloria! ¡Gloria!"?

¿Habré de torturarte pensando en el hoy y en el mañana?
He de creer que el aire es un favor,
la tierra una cortesía
y el cielo un regalo que hay que agradecer?
Tú eres... aire... tierra... cielo...
Pero no te lo agradezco.
Te tomo,
y vivo.
Y las palabras que diga después
son como rubíes engastados en una puerta de piedra.

Amy Lowell


ALBORADA

Tal como libero de su cáscara a la almendra,
así te despojaría de tus ropas, amada,
y acariciando con mis dedos el suave y pulido fruto
podría ver que en mis manos resplandece
una gema de valor incalculable.

Amy Lowell

176-Cátulo



BESOS

Vivamos, Lesbia mía, y amémonos.
Que los rumores de los viejos severos
nos tengan sin cuidado.
El sol puede salir y ponerse,
pero cuando acabe nuestra breve luz
dormiremos una noche sin fin.
Dame mil besos, después cien,
luego otros mil, luego otros cien,
después hasta dos mil, después otra vez cien;
luego, cuando lleguemos a muchos miles,
hay que perder la cuenta
para que no pueda el envidioso hechizarnos
si se conoce el total de nuestros besos.

Cátulo

315-Ismael Enrique Arciniegas



HOJEANDO UN LIBRO

De láminas un libro yo hojeaba,
y en un extremo de la sala, Lola,
junto a su madre -que también cosía-
cosía silenciosa.

De pronto "¡Watherloo!" dije en voz alta;
"¡Aquí Napoleón... éstas sus hordas!...
Lola, acércate, ¡ven! que raras veces
se ven tan bellas cosas".

Dejó la niña su costura al punto,
juntó a la mía su cabeza blonda,
y de un beso el calor sintió extenderse
por su frente marmórea.

Y mirando a su madre de soslayo,
dijo quedo: "¡qué lámina preciosa!"
Y añadió cabizbaja y sonriente:
"¡Oh, muéstramelas todas!"

Ismael Enrique Arciniegas

415-Juan Clemente Zenea



EL LUNAR

Dejó un arcángel las celestes salas
para verte nacer, y enamorado,
te tocó junto al labio sonrosado
con la ligera punta de tus alas.

Para aumentar tus naturales galas
quedó el lugar que te tocó manchado,
y tantas gracias a tu rostro ha dado,
que al mismo autor de ese lunar te igualas.

Yo, que te adoro, y que por dicha mía
amado soy de una mujer tan bella,
contemplándote a solas me embeleso;

y, para nada ambicionar, querría
donde el arcángel te dejó esa huella,
dejarte el alma entre la miel de un beso.

Juan Clemente Zenea

489-Esteban Echeverría



EL AROMA

Flor dorada que entre espinas
tienes trono misterioso,
¡cuánto sueño delicioso
tú me inspiras a la vez!
En ti veo yo la imagen
de la hermosa que me hechiza,
y mi afecto tiraniza,
con halago y esquivez.

El espíritu oloroso
con que llenas el ambiente,
me penetra suavemente
como el fuego del amor;
y rendido a los encantos
de amoroso devaneo,
un instante apurar creo,
de sus labios el dulzor.

Si te pone ella en su seno,
que a las flores nunca esquiva,
o te mezcla pensativa
con el cándido azahar;
tu fragancia llega al alma
como bálsamo divino,
y yo entonces me imagino
ser dichoso con amar.

Esteban Echeverría

499-Cristóbal de Castillejo



BESOS SIN CUENTO

Dame, Amor, besos sin cuento,
asida de mis cabellos,
y mil y ciento tras ellos
y tras ellos mil y ciento,
y después
de muchos millares, tres;
y porque nadie lo sienta,
desbaratemos la cuenta
y contemos al revés.

Cristóbal de Castillejo

519-Ricardo Rodríguez Cáceres



LUISITO

En tu seno ese niño reclinado
cándidamente en actitud risueña,
parece un ángel que contigo sueña
en un lecho de rosas perfumado.

Y bebiendo a tu pecho codiciado
el néctar que le brindas halagüeña,
perece un nardo en arrogante peña
del vendaval del mundo resguardado.

Cede un instante al maternal cariño;
dame esa prenda de tu amor querida
para besarla con paterno anhelo;

porque besando al candoroso niño,
beso a la madre que le dio la vida,
beso a la esposa que me ha dado el Cielo.

Ricardo Rodríguez Cáceres

685-William Butler Yeats



POEMA BREVE

Es por la boca por donde entra el vino,
pero el amor nos entra por los ojos:
aquí se acaba cuanto conocemos
antes de ser ancianos y morirnos.
Por eso llevo el vaso hasta mis labios
y suspiro mirándote.

William Butler Yeats