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Lao Tsé



EL CAMINO

Cuando el sabio oye hablar del Camino,
trata de vivir en armonía con él.
Cuando el hombre normal oye hablar del Camino,
sólo lo comprende en parte.
Cuando el loco estudia el Camino, 
se ríe de él a carcajadas.
Sin embargo, si el loco no se riera,
no sería el Camino.
Por tanto, si buscas el camino,
escucha la risa de los locos.

Lao Tsé

326-Fernando Calderón



LA RISA DE LA BELDAD

Bella es la flor que en las auras
con blando vaivén se mece;
bello el iris que aparece
después de la tempestad:
bella en noche borrascosa,
una solitaria estrella;
pero más que todo es bella
la risa de la beldad.

Despreciando los peligros
el entusiasta guerrero,
trueca por el duro acero
la dulce tranquilidad:
¿quién su corazón enciende
cuando a la lucha se lanza?
¿Quién anima su esperanza?...
La risa de la beldad.

El conquistador altivo
precedido de la guerra,
cubre de sangre la tierra,
de miseria y orfandad.
¿Y quién el curso detiene
de su cólera siniestra?
¿Y quién desarma su diestra?
La risa de la beldad.

¿Quién del prisionero triste
endulza el feroz tormento?
¿por quién olvida un momento
su perdida libertad?
¿Y quién, en fin, del poeta
hace resonar la lira?
¿Quién sus acentos inspira?
La risa de la beldad.

Una suerte inexorable
llena de luto mi vida,
y mi alma gime oprimida
por la dura adversidad;
pero yo olvido estas horas
de tanta amargura llenas,
cuando suaviza mis penas
la risa de la beldad.

Fernando Calderón

714-Pedro Nolasco Préndez



A ELISA

Risueña estás, Elisa, y yo admirado
al ver que te sonríes muy sin gana,
sonríes por la tarde y la mañana
y yo siempre sonriendo te he encontrado.

¿Nunca el dolor tu frente ha doblegado?
Al oír una fúnebre campana
¿te has quedado sonriendo muy ufana?
Di la verdad, Elisa. ¿no has llorado?

Tu continuo reír no lo comprendo,
si dices que no sufres nunca, mientes;
el hombre aquí en la tierra está sufriendo.

Déjate de esas risas tan frecuentes
porque muchos quizás están creyendo
que deseas mostrar tu bellos dientes.

Pedro Nolasco Préndez