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135-Chiang Hung



UNA ROSA

Junto a la puerta hay una rosa,
su tallo y sus hojas se curvan con gracia.
Sin viento, sus esencias aún perfuman,
sus flores se mecen a voluntad.
Inquieta en su dormitorio primaveral,
junto a su estuche abierto, practica Lady Ming.
En los estanques titilan los reflejos,
las pendientes de las riberas lucen sus mejores galas.
Ahora escucha el dulce canto de un pájaro fugaz,
luego mira los pájaros que llevando barro
se dirigen a sus nidos;
zambullámonos en jarras de vino claro;
por lo demás, no habré de preocuparme.

Chiang Hung

187-Juan Crisóstomo Lafinur



A UNA ROSA

Señora de la selva, augusta rosa,
orgullo de septiembre, honor del prado,
que no te despedace el cierzo osado
ni marchite la helada rigurosa.

Goza más; a las manos de mi hermosa
pasa tu tronco; y luego el agraciado
cabello adorna, y el color rosado,
al ver su rostro, aumenta vergonzosa.

Recógeme estas lágrimas que lloro
en tu nevado seno, y si te toca
a los labios llegar de la que adoro,

también mi llanto hacia su dulce boca
correrá, probáralo, y dirá luego:
esta rosa está abierta a puro fuego.

Juan Crisóstomo Lafinur

208-Natalia Palacios



LA ROSA

Bella flor alejandrina
y peregrina,
que al aura blanca remece,
y en tu cáliz aparece
una gota cristalina.

Es tu aroma delicado
y perfumado,
el suave ambiente que exhalas,
pura ostentando tus galas,
descollando en verde prado.

Su ambrosía en el calor
el picaflor
y la mariposa beben;
sus áurea alas embeben
de tu arbusto alrededor.

Sonrosado tu capullo,
al dulce arrullo
del agua se abre y florece;
él tus hojas reverdece
y te aduerme su murmullo.

La madreselva aromada
vive enlazada
hacia tu tallo, se aprieta.
También modesta violeta
tu pie besa enamorada.

Tímido el junco te nombra;
su fresca sombra
te da el pino majestuoso,
y el musgo fino y vistoso
te sirve de rica alfombra.

Qué feliz, sin pena, vives;
grata recibes
la brisa de la mañana;
siempre gentil y lozana
nunca el dolor apercibes.

Jamás de invierno inhumano
el soplo vano
te marchite ni deshoje,
ni tu belleza despoje,
¡oh, rosal!, con dura mano.

Natalia Palacios

627-Francisco de Satas



A LA ROSA

Estas exhalaciones peregrinas,
que en ámbar embriïgan la mañana,
más que de la pureza de su grana,
son efecto esencial de sus espinas.

O Rosa, noblemente determinas
el valor de las penas, pues lozana,
y fraganciosa majestad humana,
crédito las adquieres de divina.

No quiso la sagaz Naturaleza,
que luciese tu honor, sin tus cuidados,
y tu benignidad, sin su aspereza.

Oh voz triste legión de desdichados,
venerad la paciencia en su belleza,
cogedla heridos, gozaréis premiados.

Francisco de Satas

678-Violante do Ceo



SONETO

No por ser entre espinas producida
de la rosa feliz, la pompa hermosa,
deja de ser la coronada rosa
reina de la república florida.

Así vos, que a la rosa parecida,
nacistes de una planta rigorosa,
no dejastes de ser, Virgen gloriosa,
reina de la región esclarecida.

Y pues para quedar de gracia llena,
tal flor de tal espina se levanta,
¿quién duda, aunque cual vos no hay flor amena,

que no suele la idea sacrosanta
en terreno vergel, selva terrena,
para escoger la flor, mirar la planta?

Violante do Ceo

679-Rainer María Rilke



LAS ROSAS

Si tu frescor a veces impresiona,
rosa feliz, a nuestros corazones,
es que en ti misma,
pétalo contra pétalo reposas.

Conjunto amanecido en cuyo centro
sueñan, y se acarician, infinitas
ternuras de aquel alma silenciosa
que se elevan al vértice del labio.

Rainer María Rilke