Mostrando entradas con la etiqueta valor. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta valor. Mostrar todas las entradas

217-Téophile Gautier



EL HIPOPÓTAMO

El hipopótamo de vientre enorme
suele vivir en selvas como Java,
y allí en el fondo de las cuevas hay
monstruos que no se pueden ni soñar.

La boa que se agita entre silbidos,
el tigre que tan bien sabe rugir,
el búfalo enfadado que resopla;
él sólo duerme o pace siempre en calma.

El kris y la azagaya no le asustan,
contempla al hombre sin darse a la huida,
se ríe del cipayo y de sus balas
que no hieren su piel y que rebotan.

Por eso yo soy como el hipopótamo;
me protege mi fuerte convicción,
armadura que me hace invulnerable,
y así por el desierto ando sin miedo.

Téophile Gautier

275-Carlos Pío Uhrbach



DESOLACIÓN

Como el gallardo paladín caído
viendo inutilizada la cimera,
levanta desde el polvo la bandera
como postrer esfuerzo de vencido.

Así mi corazón, mártir herido
por aciago pesar, ya nada espera,
mas sostiene su fúlgida quimera
como un faro entre ruinas encendido.

¡Oh, Señor! Si perpetuo desolado
cruzando los senderos terrenales
llevo mis ilusiones condolidas,

¡Infúndele a mi espíritu agobiado
la fe de religiosos ideales
o el heroico valor de los suicidas!

Carlos Pío Uhrbach

526-Poeta Anónimo



ROMANCE DEL MOZUELO QUE FUE A LA GUERRA

El mozuelo va a la guerra
vestida de risa el alma,
risa de luz y rocío
en la mañana de plata.
El fusil firme en el hombro.
"¡No vayas, niño! ¡No vayas!"
El pisar fuerte y seguro.
"¡Mira, niño, que te matan!"
El burgués desde su miedo,
cobarde, sólo le daba
consejos de cobardía
que le abrasaban la cara.
El mozuelo va a la guerra
vestida de risa el alma.
Pasados los parapetos
la muerte, exacta, esperaba.

Sombra en fuego de su sombra,
sus compañeros ya marchan,
y le gritan a la muerte,
medio llorando su rabia;
y al burgués los ojos secos,
su desprecio sin palabras:
y al cielo, aceros al aire,
el brillo de su venganza.
Cantar seco de fusiles.
Sus compañeros ya marchan.
Bañado en Sol es su paso
un flamear de esperanzas.

El mozuelo está tendido
sobre la loma tomada,
una sonrisa en los labios,
vestida de risa el alma.

Poeta Anónimo

642-Epícteto



VALOR

Los hombres se ponen a sí mismos precio,
y lo que decidan será su verdad;
tú, date el más grande valor, no seas necio,
porque es infinito el de tu libertad.

Epícteto

815-Poeta Anónimo



EL ENLACE

Los ojos, de par en par,
los pulsos, firmes y tensos,
(para verme ha detenido
su velocípedo el viento),
cruzo pinares inmensos,
buscando a mis camaradas.
Paso, corro, salto y vuelo
entre la noche y el día;
el parte, aquí, junto al pecho...
No sé si una hora vendrá
en que sea un clavel negro
-la máquina destrozada-
bajo el aire y sobre el suelo.
¡Mas el deber no conoce
la vacilación ni el miedo!
La Revolución me llama
y a su campana me debo.
Le doy esta juventud
que me ciñe el cuerpo entero
y me desborda los puños
como un amplísimo sueño.
Que no me importa morir
si otro ha de ocupar mi puesto,
si el parte llega a sus manos,
si el parte entregarlo puedo...
Hombres que saben cumplir
como nosotros lo hacemos
-los ojos, de par en par;
los pulsos, firmes y tensos-,
¿qué han de temerle a la muerte,
si son muchachos resueltos?
(Más han de temer la vida
vergonzosa del cabestro).
Amigo, si me muriera
no pongas oscuro el ceño.
-Tus ojos, de par en par;
tus pulsos, firmes y tensos-.
¡Tendré un sitio en la memoria
más alta y roja del pueblo!

Poeta Anónimo