Mostrando entradas con la etiqueta primavera. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta primavera. Mostrar todas las entradas

Alice Lardé de Venturino



CAMPESINA

Ahora soy la linda campesina salvaje
que vaga por la selva despreocupada y franca;
a mi paso armonioso, se estremece el ramaje,
y musita el sendero su plegaria más blanca.

Con la boca teñida del jugo de unas fresas,
la cabeza en desorden, y la falda prendida,
voy en medio del bosque apartando malezas
y absorbiendo la savia que renueva la vida.

Mis pupilas hoy tienen la luz iridiscente
que tienen las mañanas en plena primavera;
mi boca, jubilosa, sonríe alegremente,
y el alma con ternura, se me desborda entera ...

La tierra tiene un vago perfume de violeta,
y al sentir como emanan vigorosos efluvios,
enervado el espíritu de una dicha secreta,
me he tendido en el oro de los trigales rubios ...

Alice Lardé de Venturio

82-Josef Weinheber



SABER EN SILENCIO

Saber en silencio que partes
pronto abajo, hacia los Padres.
Arriba, en el sagrado cielo,
las nubes viajan en el viento.

Inclínate sobre la corriente,
escucha cómo callan las aguas.
¿Alguna vez, anteriormente,
amaste de un modo parecido?

El que todavía tiene tiempo, nada sabe.
¡Vida profunda! Oh, despedida,
amarga debilidad del corazón
bajo la fuerza de las flores.

¡Triste, y no poder tocarlas,
dulces, dulces formas!
¡Ah, con flores no lo aqueja
su viaje postrero!

Pardo otoño, más oscuro,
¡deja que una vez más te abrace!
Caen los frutos, quizás
el corazón se rompe más resignado.

Es difícil partir en primavera.
Pero los muertos vigilan.
Hermosa flor, no debo.
Severa madre, es que me voy...

Josef Weinheber

123-Uejima Onitsura



HAIKU

Bajo un sol primaveral
los gorriones en el jardín
toman baños de arena.

Uejima Onitsura

132-Saigyō



FÍJATE

Fíjate bien allí:
aún los retoños
del viejo cerezo se ven tristes:
¿cuántas veces más
verán la primavera?

Saigyō

139-Li Ching Chao



LA PRIMAVERA

La primavera se alza de mi corazón
y florece en mis mejillas. Me siento mareada.
Como si hubiera bebido.
Intento escribir un poema en el que mis lágrimas
corran junto con las tuyas.
Mi colorete está viejo.
Me pesan demasiado las horquillas.
Me echo sobre mis cojines dorados,
envuelta en mi solitario edredón doble,
y aplasto los fénix de mi cabeza.
Sola y sumida en amarga soledad,
sin siquiera un buen sueño,
paso la noche recortando la mecha de la lámpara.

Li Ching Chao


AL CAER LA TARDE

Al caer la tarde, lluvia y viento
se llevan todo el calor de la jornada.
Dejo de tocar el huang y el sheng
para maquillarme ante el espejo.

Mis prendas son finas,
mi carne lisa y perfumada.
Sonrío y digo al amado:
-Van a sernos frescos y cómodos
la cortina, el colchón y la almohada.

Li Ching Chao

140-Su Tung Po



PRIMAVERA

Las flores de peral
resaltan blancas como leche
sobre un fondo de sauces verdeazulinos.
El aire arrastra la pelusa de los sauces.
Nubes de flores de peral
vuelan por la ciudad.
Los pétalos caídos en el balcón parecen nieve.
¿Cuántos festivales de la primavera
llegaremos a ver en esta vida?

Su Tung Po

316-Ramón María Torres



SONETO

Por fin llegaron hasta mí las musas
(no sólo una ni dos, sino en tropel)
llevando hasta mi pluma néctar, miel,
y no palabras hueras o confusas.

Asturias, tierra hermosa y bien querida,
fuiste antaño de España prez y gloria
con hechos que aún conserva la memoria,
¿por qué estás hoy tan triste y abatida

al tiempo que florecen las mimosas?
Cierto es que por doquier enanos crecen,
la crisis económica te altera,

mas ten en cuenta, amor, estas dos cosas:
los buenos asturianos te merecen
y es tiempo de gozar la primavera.

Ramón María Torres

334-Armando Chirveches



PRIMAVERA

Hoy pienso en el amor, siento la Vida
bullendo en torno a mí. En cada arbusto
revelase, palpita enardecida
con lascivias y mimos de querida
y yo la miro así triste y adusto.

Las magnolias entreábrense incitantes
con los senos desnudos
en que ponen luciolas palpitantes,
con raudos vuelos y  fugaces nudos,
sus collares nocturnos de diamantes.

En la mórbida tez de los jazmines
columpiase el moscón con peto con oro
y un pájaro canoro,
oculto en el verdor de los jardines,
tañe su flauta de cristal sonoro.

En un añoso tronco que supura
su látex mate como cera vieja,
labra su miel oscura
el blondo reino de una rubia abeja.

De un árbol milenario hasta a una rama,
de una pareja de bayás que se ama,
cuelga el hermoso nido,
cual canasto de bodas

Pasan volando claras mariposas,
como fuga de rosas.
Se ve, al tiempo que el ave curruquea
un idilio rastrero de escarabajo;
se juntan los de arriba y los de abajo.

Es la vida que crece
en el amor abyecto
y en el amor que sube;
en el rápido acoplo del insecto
y en el alzado ensueño de la nube.

Y pienso en el amor. Cruje el follaje
y murmura mil cosas a mi oído
como la fimbria del fular de un traje;
voy cerrando los ojos, adormido,
con la modorra de un deliquio ardiente
y un rostro de mujer que se destaca
sobre fondo de gris... mientras la hamaca
oscila lentamente.

Armando Chirveches

363-Meng Hao-Ren



MAÑANA DE PRIMAVERA

Durmiendo en primavera no se advierte la aurora.
En el lugar dulce se oyen cantos de pájaros.
Llega la noche, hay sonidos de viento y lluvia.
cayeron flores, quién sabe cuántas.

Meng Hao-Ren

419-Luis De Camöens



LA PRIMAVERA

Se está la Primavera trasladando
a Vos, Señora, deleitosa, honesta,
y en vuestro porte a destellar se apresta,
nardos, lirios y rosas dibujando.

Así, vuestra prestancia matizando,
Natura cuanto puede manifiesta;
y el monte, el río, el prado, la floresta,
de Vos, Señora, estanse enamorando.

Si agora non queredes que el que os ama
recoger pueda el fruto de estas flores,
perderán toda gracia a vuestros ojos.

Lástima fuera, mi preciosa Dama,
que Amor sembrara en Vos tantos primores
si vuestra privación los vuelve abrojos.

Luis De Camöens

446- José Iglesias De La Casa



ODA

¿De qué me sirve, Primavera hermosa,
que nueva vida a tus pensiles vuelvas,
y aquestas selvas llenas de frondosos
álamos verdes?

¿De qué me sirve que por estos valles
esparzas rosas, siembres vïoletas,
tiernas mosquetas, azucenas blancas,
cárdenos lirios?

¿De qué me sirve que por sus orillas
vierta la fuente perlas orientales,
y en sus cristales el divino Febo
néctares beba?

¿De qué me sirve que por la campiña
salte tocando el dulce pastorcillo
el caramillo con que da a su ninfa
música alegre?

¿De qué me sirve que los pajaritos
a coros trinen al romper del alba,
y en dulces salvas llamen al radiante
cándido Apolo?

¿De qué me sirve que mis corderillos
corran jugando tras la madre blanca,
y sin carlancas, sueltos mis mastines
júbilo muestren?

¿De qué me sirve cuando al mundo vuelvas
si no me vuelve mi Licori amada,
flor marchitada por la saña impía
de ábrego fiero?

¡Ay, cara esposa por mi mal difunta!
¡Ay, dulce prenda por mi mal perdida!
¡Ay, vida ida! ¿cómo no me has dado
trágica muerte.

¿Qué viste en Tirsis? Dime ¿en qué delito
pudo ofenderte? ¿Cómo le dejaste
que no llevaste tras de ti al cuitado
su ánima triste?

Allá te has ido a la región más pura
ausente y lejos de tu Tirsis amado,
quien inundado en denegrido llanto
mísero muere.

¡Ay, queda, queda en sempiterno olvido
de estos cipreses lúgubres colgada,
y destemplada a los futuros siglos
cítara mía!

José Iglesias De La Casa

455-Juan Cristóbal Nápoles Fajardo



LA PRIMAVERA

Ya vino la primavera
sobre nuestros campos bellos
y el sol fulgurante en ellos
fuertemente reverbera.
En la selva y la pradera,
cantan ya los ruiseñores,
los zorzales trinadores
alzan alegres el vuelo,
y ya se entapiza el suelo
de hierbas, plantas y flores.

Susurran los platanales
al pausado son del viento,
y con blando movimiento
se oyen murmurar los mares.
Ostentan ya los palmares
verde pompa de esmeralda,
y del cerro allá en la falda,
para mayor hermosura,
el limpio arroyo murmura
y el sol las peñas escalda.

Nubes de varios colores
de tarde en el firmamento,
vagan a merced del viento
formando dulces rumores.
Los humildes labradores
siembran las tierras que abonan,
sus cosechas amontonan,
gozan de dúlcidas calmas,
ya las sombras de las palmas
alegres trovas entonan.

Las guajiritas hermosas
tan sencillas como ufanas,
corren por esas sabanas
detrás de las mariposas.
De las flores más hermosas
contemplas los ramos bellos,
y mientras juegan con ellos
y hacen preciosas guirnaldas,
en sus trigueñas espaldas
lucen sus negros cabellos.

Ya sonríen nuestros prados,
florece el guao en las costas
y en las veredas angostas
rebraman ya los ganados.
Ya los montes escarpados
verdes y bellos se ven,
el cauto undoso también
un grato murmullo forma,
y mi Cuba se transforma
en un delicioso Edén.

Frutos ostentan las jaguas,
los atejes y mameyes,
reverdecen los jagüeyes
y óyense crujir las yaguas.
Fuertes y copiosas aguas
fertilizan los terrenos.
Cristalinos y serenos
están ya los lagunatos,
y de noche algunos ratos
se escuchan lejanos truenos.

Todo seduce y encanta
bajo nuestro sol ardiente,
Cuba hermosa y esplendente
su regia frente levanta.
Vegeta la estéril planta
de la sabana en la orilla,
la pura atmósfera brilla,
pare el corojo en las sierras,
brotan flores de las tierras
de nuestra feraz Antilla.

Ya vendrán las noches bellas
en que después de un aguaje
no empañe ningún celaje
el fulgor de las estrellas.
Se escucharán las querellas
de las aves nocturnales,
crujirán los colosales
árboles del bosque umbrío,
y oiremos crecido el río
sonar en los pedregales.

También vendrán las mañanas
en que la neblina densa,
extienda su capa inmensa
sobre las verdes sabanas.
Las ceibas americanas
se alzarán sobre los montes,
los melodiosos sisontes
cantarán acá y allá
y el sol iluminará
los cubanos horizontes.

Yo recorreré cantando
los terrenos que poseo,
y de mi tiple el punteo
será delicioso y blando.
Subiré de vez en cuando
a la elevada colina,
y la flor más peregrina
sabré coger diligente,
para engalanar la frente
de mi adorada Rufina.

¡Oh deliciosa estación!
¡Época de dulce encanto!
Yo te bendigo y te canto
de mi dura lira al son.
Gratísima inspiración
siento bullir en mi mente,
al cielo elevo la frente,
tus mil bellezas admiro,
y me gozo cuando aspiro
tu fresco vernal ambiente.

Juan Cristóbal Nápoles Fajardo

660-José Marchena Ruiz de Cueto



LA PRIMAVERA

¿Ves, hermosa, la fuente que bullendo
el céfiro menea blandamente?
Amor la agita: mira su corriente
hacia el amado arroyo huir riendo.

Mira volar la abeja susurrante
en torno de las violas olorosas,
y su néctar le ofrecen amorosas,
zagala, que es la flor también amante.

¿No escuchas gorgear los ruiseñores,
de aguda flecha el tierno pecho heridos,
y en melodiosos trinos no aprendidos
explicar sus dulcísimos amores?

¿No ves las palomillas amorosas
exhalar sus arrullos inflamados?
¿Los pichones no ves enamorados
responder en querellas cariñosas?

Todo es amor; la alegre primavera,
al universo nueva vida dando,
naturaleza yerta va inflamando,
que Enero con su escarcha entorpeciera.

Y tú, por más que lo rehuyas dura,
has de rendir a Amor el cuello erguido,
que todo se avasalla ¡ay! a Cupido:
tal es la ley eterna de natura.

José Marchena Ruiz de Cueto

669-Joaquín Soto



RENOVACIÓN

Sobre un viejo cariño se levanta otro nuevo.
Caen rosas marchitas de todos los rosales
y otras cubren sus ramas. En mi espíritu llevo
por cada rosa muerta muchas rosas triunfales.

Amo la Primavera y mi cantar elevo
lleno de sol, en días brumosos y otoñales.
Mi Pegaso suspira por la aurora, y lo abrevo
de las claras corrientes en los limpios cristales.

Cultivo un nuevo ensueño sobre otro ensueño en ruinas
y abono los rosales con sus propias espinas.
¡Así, mi jardín tiene la perenne fragancia

que de ensueño y belleza nuestro espíritu cubre,
y en mi alma revientan con la misma constancia
las rosas de la Vida, en abril y en octubre!

Joaquín Soto

686-William Wordsworth



AHORA

Ahora, mientras los pájaros cantan alegres melodías
y los pequeños corderos retozan
como si bailaran al son de un tambor,a mí
me invade la pena: un lamento me brindó
alivio pasajero y ahora recupero mi fortaleza.

Desde arriba resuenan las trompetas de las cascadas,
mi dolor no enturbiará de nuevo la primavera.
Oigo los ecos que retumban en las montañas,
el viento llega hasta mí desde hermosos valles
y nace la felicidad en mí.

La tierra y el mar se entregan de nuevo a ella,
y a mediados de mayo los animales se sienten alegres.
¡Tú, hijo de esa alegría, grita a mi alrededor,
quiero oírte gritar, oh pastor feliz!

William Wordsworth


OH TRISTE HUMANIDAD

Oh triste humanidad, monstruos, enanos,
tullidos, jorobetas y gibosos,
cojos y mancos, ciegos legañosos,
medio-hombres que arrastráis cintura y manos

junto a los pies de los demás humanos,
bracisecos llagados y leprosos
carcomidos, oh cuerpos lastimosos,
almas torcidas, monstruos, mis hermanos.

Que entre las sombras de la muchedumbre
devoráis la amargura y pesadumbre
de vuestro vergonzoso cautiverio,

bajo el sol imperial, para que alumbre
mi pena y mi vergüenza, aquí en la cumbre,
conmigo reinaréis sobre este Imperio.

William Wordsworth

695-Leonor de la Cueva y Silva



SONETO

Ya se marcha el inverno: ¡albricias, flores,
árboles, fuentes, prados y arroyuelos,
que de el rigor de sus helados velos
os saca el mayo derramando amores!

Ya os cantan dulcemente ruiseñores
llenos de gusto y libres de desvelos,
y liberales los impíreos cielos
os dan la variedad de mil colores.

Ya compone los bellos cuadros Flora,
desafiando el arte a la natura,
a quien vence la hermosa jardinera

que por la vista alegra y enamora,
el alma suspendiendo en la hermosura
de la verde y galante primavera.

Leonor de la Cueva y Silva

737-Emily Dickinson



EL PAYASO

Incluso el Rey se rinde a la locura
de este tiempo vernal, mas el payaso
es sin duda de Dios el predilecto,
puesto que aquel valora tiernamente
esta metamorfosis memorable,
experimento de verdor divino
que parece el espejo de su alma
colorida y risueña.

Emily Dickinson


BIRD

Dado que puede volar
un ave es como mi amigo,
amigo siempre mortal
pues la muerte es su destino.
Tiene aguijón, cual abeja;
mi amigo es muy peculiar
y sorprendida me deja.

Emily Dickinson

747-José Velarde Yusti



LA PRIMAVERA

Saliendo de su lánguido desmayo,
Naturaleza toda resucita
al fecundo calor del sol de Mayo.
Las entrañas benéficas visita
de la madre común vívido rayo,
y las semillas que ateridas duermen
hinchadas rompen su corteza dura,
y se hace planta el germen,
y brota, y crece, y cubre la cañada
de una mullida alfombra de verdura
de arabescos de flores recamada.

Todo obedece al mágico conjuro:
El vendaval se trueca en blanda brisa;
vestido el cielo de su azul más puro
se mira absorto en el cristal del río,
y en el alba a la flor con su sonrisa
le manda una diadema de rocío;
la yema se hace pámpana frondosa,
rojo y dorado tul la densa bruma,
la oscura larva blanca mariposa,
la nieve arroyo, el arroyuelo espuma,
el brote tallo y el capullo rosa;
entona al anidar su cantinela
el avecilla que de amor se abrasa;
el insecto parece flor que vuela
agitando unos pétalos de gasa;
Naturaleza toda canta en coro,
y arrastra el aire en sus revueltos giros
aromas y suspiros,
y cascada de luz en ondas de oro.

José Velarde Yusti

847-Arabshah




DESCRIPCIÓN DE UN JARDÍN

Cuando llega la dulce primavera
y el cervato fugaz ha desplegado
todas sus fuerzas ya, cuando el arribo
de las rosas el céfiro en los huertos
con su lascivo aliento anuncia, ríen
con murmullo suave los arroyos,
las ramas con respeto se doblegan,
y al vergel concurrimos, que enamora
con sus bellezas a natura misma,
las elevadas nubes, que lo entoldan,
por do quiera derraman sus raudales,
pero en él su cristal hermosas perlas
esparce sobre el bombacino suelo,
donde las copas son como rubíes,
los dientes jaspes con graciosa risa,
ojos cual plata vivos amorosos,
y ramas que al pasar, pequeños numos
con impulso travieso nos arrojan.
Sus aves en los troncos o volando
cantan sonoras, y al bajar trasciende
su cuerpo a almizcle, y se enrarece el aura
cuando por sus colinas atraviesa.
Éste es el paraíso donde luce
con todo su esplendor la luna mía,
y el jardín del Edén, donde con gusto
la inmensa eternidad hace su asiento.

¡Oh, cuánto de alegría en él se encuentra
y cuántos ésta regocijos causa!
Pues no se ve en su seno más que abrazos,
besos, caricias, rebosadas copas,
canto amoroso, plácido sosiego.

Si vinieran aquí los solitarios
perderían su olor, y de sus votos
les quedaría sólo la pobreza.

Vamos, muchacho, dame (pues no es tiempo
de tristezas) el vaso de alegría.
Desliemos en él con su templanza
los adversos acasos de la suerte,
y dame vino y agua, todo junto,
y vigor juvenil y lindo rostro.

No digas nada de esto a los censores
que, preñados de orgullo,se figuran
con enfático tono alucinarnos,
y ninguna expresión se te deslice
que a la nuestra amistad en algo ofenda.

Arabshah

850-Ebni Alí Hagelah



LAS FLORES

Ea, vamos, ¿no miras
la primavera alegre
y las graciosas flores
que en torno de ella vienen?
¿El narciso y magarza
que ambos a dos parecen,
él, ojos brilladores,
ella, cándidos dientes?
¿El jazmín un amante
decaído y ausente?
¿La anémone una niña
con bombicina veste?
¿La aroma, cuya esencia
en derredor trasciende?
¿La viola alimentada
con la lluvia celeste?
¿La murta, como el vello
que en la mejilla crece
del cervato, engruesado
con yerba fresca y verde?
¿Y la rosa, cercada
de su ejército fuerte,
que, en olor y hermosura,
a todas juntas vence?

Ebni Alí Hagelah