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139-Li Ching Chao



LA PRIMAVERA

La primavera se alza de mi corazón
y florece en mis mejillas. Me siento mareada.
Como si hubiera bebido.
Intento escribir un poema en el que mis lágrimas
corran junto con las tuyas.
Mi colorete está viejo.
Me pesan demasiado las horquillas.
Me echo sobre mis cojines dorados,
envuelta en mi solitario edredón doble,
y aplasto los fénix de mi cabeza.
Sola y sumida en amarga soledad,
sin siquiera un buen sueño,
paso la noche recortando la mecha de la lámpara.

Li Ching Chao


AL CAER LA TARDE

Al caer la tarde, lluvia y viento
se llevan todo el calor de la jornada.
Dejo de tocar el huang y el sheng
para maquillarme ante el espejo.

Mis prendas son finas,
mi carne lisa y perfumada.
Sonrío y digo al amado:
-Van a sernos frescos y cómodos
la cortina, el colchón y la almohada.

Li Ching Chao

566-Ting Yu



MI CASA

Árbol, piedra, viento, flor,
son mis cuatro vecinos,
nadie cruza mi puerta
y mi calle está sola.
Hoy vuelven las golondrinas
del año anterior.
No creo más que en su amistad.

Ting Yu

575-Andrés de Jesús María y José Bello López



MIS DESEOS

Sabes, rubia, ¿qué gracia solicito
cuando de ofrenda cubro los altares?
No ricos muebles, no soberbios lares,
ni una mesa que adule al apetito.

De Aragua a las orillas un distrito
que me tribute fáciles manjares,
do vecino a mis rústicos hogares
entre peñascos corra un arroyito.

Para acogerme en el calor estivo,
que tenga un arboleda también quiero,
do crezca junto al sauce el coco altivo.

¡Felice yo si en este albergue muero,
y al exhalar mi aliento fugitivo,
sello en tus labios el adiós postrero!

Andrés de Jesús María y José Bello López

615-José Jacinto Milanés



VAGOS PASEOS

Noche de amor y fortuna,
noche bella entre las bellas
aquella en que sin estrellas
brilla en su lleno la luna.

Y en la celeste región
blancas las nubes se mecen,
que desde lejos parecen
sueltos copos de algodón.

Entonces dulce es dejar
la comenzada novela,
buscar la brisa que vuela
y por las calles vagar.

Mas vagar sin fin no debe
el que por gozar pasea:
ir sin misteriosa idea
como un hombre de la plebe,

que con el fastidio esquivo
se da siempre un encontrón,
no debe ser la intención
del poeta discursivo.

¿Faltáranle al trovador
una reflexión doliente,
blandos suspiros de ausente,
tiernas lágrimas de amor?

¿O la escena que algún día
leyó en un cuento florido,
que le lleven sumergido
en dulce melancolía?

Y ¡qué bello será ver
en alguna casa aislada
junto a la lumbre sentada
una angélica mujer,

que reflexiona de un modo
tan noble como elegante,
puesto un libro por delante
y sobre la mesa el codo!

Ver la luz que alegre brilla
esclareciendo de lado
el delicioso encarnado
de aquella fresca mejilla.

Ver aquel casto ademán
que expresa aunque con reposo
lo modesto y lo amoroso,
lo amoroso y lo galán.

Ver la confiada fe
conque siente lo que lee,
porque la hermosa no cree
que aquel que pasa la ve.

Ver aquel cuadro que arroba
con objetos hechiceros:
los dos sencillos floreros
en la mesa de caoba:

el espejo al clavo asido:
el mecedor barnizado
donde el faldero mimado
se hace una rosca dormido:

la puerta del comedor
que está anunciando al deseo
un patio con mucho aseo
y un jardín con mucha flor:

todo exhalando alegría,
todo limpieza y frescura,
albergue de una hermosura
ignorada todavía.

José Jacinto Milanés


LA ILUSIÓN

Cuando la mano del benigno sueño
mis ojos cierra y mi velar halaga,
en torno de mi lecho vuela y vaga
fantasma bella de mirar risueño.

Ora alegre me mira, ora con ceño;
pero ceño gentil de hermosa maga:
Ora, ¡bálsamo dulce a mi alma aciaga!,
vierte en mi labio un ósculo halagüeño.

Y ya con lengua angélica me dice
palabras como música o me abriga
bajo sus grandes transparentes alas.

¿Quién eres pues, espíritu felice?
¿Naciste en este mundo de fatiga,
o pisas ángel las celestes salas?

José Jacinto Milanés

665-Alfredo Espino



UN RANCHO Y UN LUCERO

Un día, ¡primero Dios!,
has de quererme un poquito;
yo levantaré el ranchito
en que vivamos los dos.

¿Qué mas pedir? Con tu amor,
mi rancho, un árbol, un perro,
y enfrente el cielo y el cerro
y el cafetalito en flor.

Y entre aroma de saúcos,
un zezontle que cantara
y una poza que copiara
parajitos y bejucos.

Lo que los pobres queremos,
lo que los pobres amamos,
eso que tanto adoramos
porque es lo que no tenemos...

Con sólo eso, vida mía;
con sólo eso:
con mi verso, con tu beso,
lo demás nos sobraría...

Porque no hay nada mejor
que un monte, un rancho, un lucero,
cuando se tiene un "Te quiero"
y huele a sendas en flor...

Alfredo Espino

742-José Martí



MI CABALLERO

Por las mañanas
mi pequeñuelo
me despertaba
con un gran beso.
Puesto a horcajadas
sobre mi pecho,
bridas forjaba
con mis cabellos;
ebrio él de gozo,
de gozo yo ebrio,
me espoleaba
mi caballero.
¡Qué suave espuela
los dos pies frescos!
¡Cómo reía
mi jinetuelo,
y yo besaba
sus pies pequeños,
dos pies que entraban
en sólo un beso!

José Martí

754-Mizuta Masahide



HAIKU

Como mi hogar vino a arder
ya no hay nada que me impida
que a la Luna pueda ver.

Mizuta Masahide

972-Kasper Miaskowski



A LA CHIMENEA

Cuando Aquilón las aguas con su frío congela
y los ríos y lagos cristalinos se hielan,
cuando el ganado vuelve del prado a las majadas
y los campos se visten de la nieve más blanca,
a este puerto yo llego, mi espalda aquí caliento
perdida la esperanza de encontrar otros céfiros.

Kasper Miaskowski