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18-Joost van den Vondel



CAER

Caer es mi destino,
vestido de honor y dignidad;
después de caer, si es que cayera,
con ésta corona sobre mi cabeza,
mi cetro estaría en mi puño,
en compañía de los nobles.
Es indiferente el noble que esté a mi lado.
Su caída le honraría,
y le concedería una involuntaria alabanza:
en cambio sería primer rey
en cualquier tribunal inferior,
que reflejara secundariamente
la mayor parte de la luz sagrada, o aún menos.
Así justifico mi rebelión,
y nunca sentiré dolor u obstáculo.

Joost van den Vondel

151-Ernst Maria Richard Stadler



APÓSTROFE

No soy más que una llama, un grito, y fuego y sed.
Por las angostas hondonadas
de mi corazón se lanza el tiempo
como agua oscura, raudo, violento, inadvertido,
y arde en mi cuerpo un signo: la caducidad.

Pero tú eres el redondo espejo por el que resbalan
los crecidos arroyos de la vida
tras cuyo fondo áureo y abundante
las cosas que murieron radiantes resucitan.

En mí arde y se extingue lo mejor. Una estrella alocada
que cae en un abismo de azules noches de verano,
pero la imagen de tus días está en alto y distante,
señal eterna, situada como protección
alrededor de tu destino.

Ernst Maria Richard Stadler

192-Giacomo Leopardi



IMITACIÓN

Lejos del propio ramo,
pobre boja delicada,
¿adónde vas? Del haya
allá donde nací, me arrancó el viento.
Él, retornando, al vuelo
del bosque a la campiña,
del valle a la montaña me conduce.
Con él, perpetuamente,
voy peregrina, y lo demás ignoro.
Voy donde todo va,
donde naturalmente
va la hoja de rosa
y la hoja del laurel.

Giacomo Leopardi