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18-Joost van den Vondel



CAER

Caer es mi destino,
vestido de honor y dignidad;
después de caer, si es que cayera,
con ésta corona sobre mi cabeza,
mi cetro estaría en mi puño,
en compañía de los nobles.
Es indiferente el noble que esté a mi lado.
Su caída le honraría,
y le concedería una involuntaria alabanza:
en cambio sería primer rey
en cualquier tribunal inferior,
que reflejara secundariamente
la mayor parte de la luz sagrada, o aún menos.
Así justifico mi rebelión,
y nunca sentiré dolor u obstáculo.

Joost van den Vondel

508-Butayna Bint Al-mu Tamid



ESCUCHA Y ATIENDE MIS PALABRAS

¡Escucha y atiende mis palabras,
pues ésta es la actitud de los nobles!
Sabréis que fui hecha cautiva,
yo que era hija de un rey de las Banu´Abbad,
un gran rey en una época ya lejana,
pues el tiempo conduce siempre a la ruina.
Cuando Dios quiso separarnos
y nos hizo probar el sabor de la tristeza,
se alzó la hipocresía contra mi padre en su reino
y la separación, que nadie quería, se hizo presente.
Salí huyendo y se apoderó de mí un hombre
que no fue justo en sus actos,
pues me vendió como esclava,
aunque a alguien que de todo me protege
excepto de la adversidad
y quiere casarme con un hijo suyo,
casto, adornado de las bellas cualidades de los nobles
y que ha ido a ti a pedirte si estás de acuerdo:
ya ves que actuó correctamente.
Ojalá, padre mío,
me hagas conocer si esperar puedo mi amor,
y ojala Rumaykiyya, la real, con su favor,
pida para nosotros la felicidad y la dicha.

Butayna Bint Al-mu Tamid

737-Emily Dickinson



EL PAYASO

Incluso el Rey se rinde a la locura
de este tiempo vernal, mas el payaso
es sin duda de Dios el predilecto,
puesto que aquel valora tiernamente
esta metamorfosis memorable,
experimento de verdor divino
que parece el espejo de su alma
colorida y risueña.

Emily Dickinson


BIRD

Dado que puede volar
un ave es como mi amigo,
amigo siempre mortal
pues la muerte es su destino.
Tiene aguijón, cual abeja;
mi amigo es muy peculiar
y sorprendida me deja.

Emily Dickinson

813-Hernando de Acuña



SONETO

Ya se acerca, señor, o ya es llegada
la edad gloriosa en que promete el cielo
una grey y un pastor solo en el suelo,
por suerte a vuestros tiempos reservada.

Ya tan alto principio, en tal jornada,
os muestra el fin de nuestro santo celo
y anuncia al mundo, para más consuelo,
un Monarca, un Imperio y una Espada.

Ya el orbe de la tierra siente en parte
y espera en todo vuestra monarquía,
conquistada por vos en justa guerra.

Que a quien ha dado Cristo su estandarte,
dará el segundo más dichoso día
en que, vencido el mar, venza la tierra.

Hernando de Acuña

991-Alfonso de Borbón y Habsburgo-Lorena



MADRIGAL

¡Me hiere tu desdén! Mas en mi duelo
existe aquella fe de los titanes
que pretendieron escalar el Cielo.

No importa de tu boca la sonrisa,
ni de tus bellos ojos relumbrantes
la mágica mirada que esclaviza.

¡He de triunfar! ¿Qué importa que el Destino
con su mano fatídica me alfombre
de cardos y de bombas el camino?

Por ti, Ena, el corazón palpita,
y si a mí no te rindes por ser Fausto,
sé tú mi candorosa Margarita.

Alfonso de Borbón y Habsburgo-Lorena