Mostrando entradas con la etiqueta teatro. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta teatro. Mostrar todas las entradas

William Shakespeare




LA MISERICORDIA

La cualidad de la misericordia no se puede forzar,
cae como la suave lluvia del cielo sobre la tierra.
Es doblemente bendita:
bendice al que la da y al que la recibe.
Es la más poderosa
entre los más poderosos.
Le sienta mejor al monarca en su trono
que su corona:
Su cetro  muestra la fuerza del poder efímero,
el atributo del temor y la majestad
en el que reside el poder de los reyes.
Pero la misericordia está por encima
del dominio del cetro,
está entronizada en los corazones de los reyes,
es un atributo del mismo Dios.
Y el poder terrenal
se asemeja más al de Dios
cuando la misericordia sazona la justicia.
Por lo tanto, judío,
aunque la justicia sea tu súplica,
considera esto:
que en el curso de la justicia
ninguno debería ver la salvación.
Oremos por misericordia,
y esa misma oración
nos enseñará a todos
a practicar esa misericordia.

William Shakespeare

76-Wallace Stevens



EL POEMA DEL ACTO DE LA MENTE

El poema de la mente en el acto de hallar
lo que haga falta. No siempre había tenido
algo que hallar: la escena estaba ya dispuesta;
repetía lo que decía el libreto.
Después cambiaron el teatro
por alguna otra cosa,
y su pasado se volvió un souvenir.
Debe ser algo vivo,
aprender cómo se habla en el lugar.
Debe pararse frente a los hombres de la época,
y conocer a las mujeres de la época.
Debe ocuparse de la guerra
y debe hallar lo que haga falta.
Debe construir un escenario nuevo.
Debe subir a ese escenario,
y como un actor insaciable,
despacio y meditadamente,
debe decir palabras que, al oído,
al delicado oído de la mente,
repitan exactamente lo que éste quiera oír,
a oídas de lo cual, un público invisible,
oiga ya no la obra sino su propia voz,
manifestada en la emoción como de dos personas,
como dos emociones que se funden en una.
El actor es un metafísico en la oscuridad,
que tañe un instrumento,
que rasguea una cuerda que resuena
al ser atravesada por súbitos aciertos,
que contiene a la mente por completo,
debajo de la cual no puede rebajarse.
Más allá de la cual no tiene voluntad de alzarse.
Debe ser el hallazgo de una satisfacción,
y puede hablar de un hombre patinando,
de una mujer bailando, de una mujer peinándose.
El poema del acto de la mente.

Wallace Stevens