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70-Pedro Jara Carrillo



EL SONETO

Es el soneto la gentil y alada
nave que surca el mar de la poesía;
es el poeta timonel que guía,
es la palabra estela plateada.

A las cuerdas del verso aprisionada
la vela de la estrofa se deslía,
y es el cierzo del alma hecho armonía
el que empuja la quilla acompasada.

Van los catorce remos de la nave
con el augusto aletear süave
que se desgrana en perlas por el viento;

y al perderse la rítmica velera,
muestra el palo mayor, como bandera,
el regio pabellón del pensamiento.

Pedro Jara Carrillo

76-Wallace Stevens



EL POEMA DEL ACTO DE LA MENTE

El poema de la mente en el acto de hallar
lo que haga falta. No siempre había tenido
algo que hallar: la escena estaba ya dispuesta;
repetía lo que decía el libreto.
Después cambiaron el teatro
por alguna otra cosa,
y su pasado se volvió un souvenir.
Debe ser algo vivo,
aprender cómo se habla en el lugar.
Debe pararse frente a los hombres de la época,
y conocer a las mujeres de la época.
Debe ocuparse de la guerra
y debe hallar lo que haga falta.
Debe construir un escenario nuevo.
Debe subir a ese escenario,
y como un actor insaciable,
despacio y meditadamente,
debe decir palabras que, al oído,
al delicado oído de la mente,
repitan exactamente lo que éste quiera oír,
a oídas de lo cual, un público invisible,
oiga ya no la obra sino su propia voz,
manifestada en la emoción como de dos personas,
como dos emociones que se funden en una.
El actor es un metafísico en la oscuridad,
que tañe un instrumento,
que rasguea una cuerda que resuena
al ser atravesada por súbitos aciertos,
que contiene a la mente por completo,
debajo de la cual no puede rebajarse.
Más allá de la cual no tiene voluntad de alzarse.
Debe ser el hallazgo de una satisfacción,
y puede hablar de un hombre patinando,
de una mujer bailando, de una mujer peinándose.
El poema del acto de la mente.

Wallace Stevens

211-John Keats



LA CIGARRA Y EL GRILLO

Jamás la poesía de la tierra se extingue:
cuando a todos los pájaros abate el sol ardiente
y ocúltanse en frescores de umbría, una voz corre
de seto en seto, por prados recién segados.
Es la de la cigarra. El concierto dirige
de la pompa estival y no se sacia nunca
de sus delicias, pues si le cansan sus juegos,
se tumba a reposar bajo algún junco amable.
En la tierra jamás la poesía cesa:
cuando, en la solitaria tarde invernal, el hielo
ha labrado el silencio, en el hogar ya vibra
el cántico del grillo, que aumenta sus ardores,
y parece, sumido en somnolencia dulce,
la voz de la cigarra, entre colinas verdes.

John Keats

401-Manuel Magallanes Moure



ALMA MÍA

Alma mía, pobre alma mía,
tan solitaria en tu dolor.
Enferma estás de poesía,
alma mía llena de amor.

Crees que la vida es un cuento,
crees que vivir es soñar...
Pobre alma sin entendimiento,
hora es esta de razonar.

Ve que la vida no es aquella
que te forjaste en tu candor:
la vida con amor es bella,
pero es más bella sin amor.

Ve, alma mía, pobre alma mía
ve y empéñate en comprender
que el amor es melancolía
y es amargura la mujer.

Sin amor y sin sentimiento
serás fuerte, podrás triunfar.
Alma, la vida no es un cuento;
alma, el vivir no es el soñar.

Que en ti el vivir no deje huella
ni de placer ni de dolor:
la vida con amor es bella,
pero es más bella sin amor.

Sé cauta, sé diestra, sé fría;
no te dejes enternecer
por el amor a la poesía
que es el amor a la mujer.

Coge, alma, la flor del momento
y no la quieras conservar.
Si se marchita, échala al viento,
que lo demás fuera soñar.

Esta mujer es como aquélla:
todas son fuente de dolor.
Alma mía, la vida es bella,
pero es más bella sin amor.

Y mi alma dijo: "En mi embeleso
oí tu voz como un cantar.
¿Sabes? Soñaba con un beso
robado a orillas de la mar."

Manuel Magallanes Moure

506-Carlos Augusto Salaverry



DIAMANTES Y PERLAS

He aquí, lector, la diminuta llave
que guarda de mis joyas el tesoro;
prívanme la modestia y el decoro
de que yo te las muestre y las alabe.

Quizás tu lente, escrutador, acabe
por no hallar en mi cofre perlas ni oro
si tal descubres, por tu honor imploro
que no lo digas a quien no lo sabe.

Si no hallas en mis versos poesía,
ni estilo, ni metáforas brillantes,
mis páginas arroja sin leerlas.

Que otro lector, acaso, encontraría
en los tipos de imprenta los diamantes,
y en mis vacías páginas las perlas.

Carlos Augusto Salaverry

543-Federico Bermúdez y Ortega



ATRIO

El misterio es el alma de la virgen Poesía,
en el lago es silencio y en la estrella temblor;
dad al verso el lenguaje de los largos silencios,
como en lago y estrella que el misterio nimbó.

Dejad siempre velado bajo el ala del verso,
para ciertos espíritus, lo más blanco y mejor;
tal así como bajo de una tímida niebla
el matiz impreciso de una incógnita flor.

Lo que dice el absurdo inarmónico idioma
de los labios que hablan, es salvaje dicción;
en la lengua divina de la Maga Poesía,
el silencio idealiza la palabra mejor;

Así tal, bajo el césped, como en tórpido limbo,
la fragante violácea de su encanto de flor;
¡tal así, tras el velo de la bruma flotante
da una estrella lejana su indeciso fulgor...!

Federico Bermúdez y Ortega

578-Francisco Balagtas



AL LECTOR

Gracias a tí, lector querido,
si a mis desvelos das valer;
que la poesía, aunque brote de mi caudal escaso,
la aprovechará quien sondearla quiera.

Si a las primeras de cambio parece acedo y acre,
por la agrura e inmadurez de la corteza,
pruebe la vainilla pulposa del fruto
y catará sabor agradable el docto lector.

No pretendo estima en demasía,
haga chacota y ludibrio de mis pobres versos;
haz lo que quieras, que el arpa está en tus manos,
pero no cambies únicamente el verso.

Si a tu lectura hallas verso impropio,
antes de darlo al raspadillo, o por erróneo,
examínalo bien de arriba a abajo,
y lo verás limpio y correcto.

Si viene, anotado, cualquier pie de verso,
si no lo entiende porque es un erudito decir,
fije la vista hacia abajo,
y comprenderá todo su sentido.

Hago punto aquí, ¡oh lector discreto!,
así no me pase lo de Segismundo,
que un tan dulce y sabroso lenguaje
trocó en salobre, a fuerza de cambiar el verso.

Francisco Balagtas

628-Rubén Darío



AMA TU RITMO

Ama tu ritmo y ritma tus acciones
bajo su ley, así como tus versos;
eres un universo de universos,
y tu alma una fuente de canciones.

La celeste unidad que presupones,
hará brotar en ti mundos diversos;
y al resonar tus números dispersos
pitagoriza en tus constelaciones.

Escucha la retórica divina
del pájaro del aire y la nocturna
irradiación geométrica adivina;

Mata la indiferencia taciturna,
y engarza perla y perla cristalina
en donde la verdad vuelca su urna.

Rubén Darío

734-Amado Nervo



DIOS TE LIBRE, POETA

Dios te libre, poeta
de verter en el cáliz de tu hermano
la más pequeña gota de amargura,
Dios te libre, poeta,
de interceptar siquiera con tu mano
la luz que el sol regale a una criatura.

Dios te libre, poeta
de escribir una estrofa que contriste;
de turbar con tu ceño
la lógica divina de un ensueño:
de obstruir el sendero, la vereda
que recorra la más humilde planta;
de quebrantar la pobre hoja que rueda;
de entorpecer, ni con el más suave
de los pesos, el ímpetu de un ave
o de un bello ideal que se levanta.

Ten, para todo júbilo, la santa
sonrisa acogedora que lo aprueba:
pon una nota nueva
en toda voz que canta;
y resta, por lo menos,
un mínimo aguijón a cada prueba
que torture a los malos y a los buenos.

Amado Nervo


CONTIGO

Espíritu que no hallas tu camino,
que hender quieres el cielo cristalino
y no sabes qué rumbo
has de seguir, y vas de tumbo en tumbo,
llevado por la fuerza del destino. 

¡Detente! Pliega el ala voladora:
¡buscas la luz, y en ti llevas la aurora!
Recorres un abismo y otro abismo
para encontrar al Dios que te enamora,
¡y a ese Dios tú lo llevas en ti mismo! 

¡Y el agitado corazón latiendo,
en cada golpe te lo está diciendo,
y un misterioso instinto,
de tu alma en el oscuro laberinto,
te lo va noche a noche repitiendo! 

¡Más tú sigues buscando lo que tienes!
Dios, en ti, de tus ansias es testigo;
y, mientras pesaroso vas y vienes,

como el duende del cuento, Él va contigo.

Amado Nervo

743-Vital Aza Buylla



¡COMO CAMBIAN LOS TIEMPOS!

Cuando de niño empecé
a darme a la poesía,
tan en serio lo tomé,
que sólo en serio escribía.

Romántico exagerado,
era lo triste mi fuerte.
¡Válgame Dios! Le he soltado
cada soneto, ¡A la muerte!

La fatalidad, el sino,
el hado, la parca fiera,
el arroyo cristalino
y la tórtola parlera...

Todo junto le servía
a mi necia inspiración
para hacer una elegía
que partía el corazón.

No hubo desgracia ni duelo
que en verso no describiera....
¡Si estaba pidiendo al cielo
que la gente se muriera!

¿Que airado el mar se tragaba
la barca del pescador?
Pues yo en mi lira lanzaba
los lamentos de rigor.

¿Que un amigo se moría,
viejo o joven, listo o zafio?
Pues, ¡zas!, al siguiente día
publicaba su epitafio.

¿Que una madre acongojada
gemía en llanto deshecha?
¿Que por una granizada
se perdía la cosecha?

Pues yo enjugaba aquel llanto
en versos de arte mayor,
y maldecía en un Canto
al granizo destructor.

Escéptico y pesimista
¡me hacía unas reflexiones!....
Sirva de ejemplo esta lista
de varias composiciones:

Ludibrio, Dios iracundo,
Profanación y adulterio,
Los desengaños del mundo,
El ciprés del cementerio.

Pues, ¿y una composición
en que, imitando a otros vates,
con la mejor intención
decía estos disparates?

"¡Ay! El mundo en su falsía
aumentará mi delito,
vertiendo en el alma mía
la duda de lo infinito.

"¡Triste, errante y moribundo,
sigo el ignoto sendero,
sin encontrar en el mundo
un amigo verdadero!

"¡Todo es falsedad, mentira!
¡En vano busco la calma!
¡Son las cuerdas de mi lira
sensibles fibras del alma!

"¡El mundo, en su loco anhelo
me empuja hacia el hondo abismo!
¡Dudo de Dios y del cielo,
y hasta dudo de mí mismo!

"¡Esta existencia me hastía!
¡Nada en el mundo es verdad!"
¡Y todo esto lo decía
a los quince años de edad!

Francamente, yo no sé
cómo algún lector sensato
no me pegó un puntapié
por necio y por mentecato.

Por fortuna ya no siento
aquellas melancolías
ni doy a nadie tormento
con vanas filosofías.

Ya no me meto en honduras,
ni hablo de llantos ni penas,
ni canto mis amarguras
ni las desdichas ajenas.

He cambiado de tal modo,
que soy otro diferente;
pues hoy me río de todo,
¡y me va perfectamente!

Vital Aza Buylla

885-Gaspar María de Navas y Álvarez de las Asturias



A MI ESPOSA

Mitad del alma mía,
ahora que la guerra
con sus gritos de Europa
a los cisnes ahuyenta,
ven conmigo a los campos
de la Arabia y la Persia
a escuchar de sus musas
las gratas cantinelas.
Son como tú sencillas,
son como tú halagüeñas,
y están como tu pecho
de dulce fuego llenas.
Y no porque se expliquen
en otro idioma temas
que sus nativas gracias
su colorido pierdan.
Las musas orientales
son tu imagen perfecta,
tú con cualquiera traje
pareces siempre bella.
En tu precioso seno
acógelas risueña,
como el olmo recibe
la desmedrada yedra,
para que se desplieguen
con tu arrimo, florezcan,
y de amenos vergeles
pomposo adorno sean.

Gaspar María de Navas y Álvarez de las Asturias

921-Ghalib Mirza Asadullah Khan



ESTOS VERSOS DIVINOS

Estos versos divinos,
que surgen mientras escribo
son las sagradas revelaciones
que descienden de las alturas;
el sonido de la pluma del escribano
en la quietud de la noche
es verdaderamente la musa celestial
que pronuncian sus palabras inmortales.

Ghalib Mirza Asadullah Khan