Julio Mariscal Montes



NADIE. NADIE EN EL MUNDO...

Nadie, nadie en el mundo.
Porque el mundo está hecho para el amor.
Para la oscura selva de brazos que se ajustan
al sarmiento triunfante de una cintura esquiva.
Para labios que mueren
y labios que reviven
por menos que una rosa, una palabra apenas.

El mundo está vacío, desmantelado, yermo...
Cuerpos opacos rugen vendavales sin luna;
alcobas espectrales sin la melancolía
de una rama de otoño;
manos que no se ajustan a otra mano y que aprietan
entre los dedos fríos el beso y el negocio.

Pero queda una última mañana de domingo,
un niño que aún ignora lo gris de la manzana,
y queda la esperanza loca entre las estrellas
para que el mundo vuelva a poblarse de nuevo.

Julio Mariscal Montes

Jacinto Benavente




EN EL "MEETING" DE LA HUMANIDAD

En el "meeting" de la Humanidad
millones de hombres gritan lo mismo:
¡Yo, yo, yo, yo, yo, yo!…
¡Yo, yo, yo, yo, yo, yo!…
¡Cu, cu, cantaba la rana;
cu, cu, debajo del agua! …
¡Qué monótona es la rana humana!
¡Qué monótono es el hombre mono!
¡Yo, yo, yo, yo, yo, yo!…
Y luego: A mí, para mí;
en mi opinión, a mi entender...
¡Mi, mi, mi, mi!
¡Y en francés hay un "Moi"!
¡Oh!, el "Moi" francés, ¡ese sí que es grande!
"¡Monsieur le Moi!"
La rana es mejor:
¡Cu, cu, cu, cu, cu!
¡Sólo los que aman saben decir Tú!

Jacinto Benavente

Alfred Bruce Douglas



DOS AMORES

Dulce joven, dime 
¿por qué, triste y suspirando, 
vagas por estos apacibles lugares? 
Te lo ruego, dime la verdad, ¿cuál es tu nombre? 

Él respondió: “Mi nombre es Amor.” 

Inmediatamente, el primero se dio la vuelta hacia mí 
y grito: “Está mintiendo, ya que su nombre es Vergüenza, 
pero yo soy Amor, y yo estaba acostumbrado a estar solo 
en este bello jardín, hasta que él vino sin ser llamado 
durante la noche; yo soy el verdadero Amor, 
yo lleno los corazones de ella y de él con fuego mutuo.” 

Después suspirando, dijo el otro: 
“Entonces permíteme que me presente, 
yo soy el Amor que no se atreve a pronunciar su nombre.

Alfred Bruce Douglas

Kitty O'Meara



Y LA GENTE SE QUEDÓ EN CASA...

Y la gente se quedó en casa,
y leyeron libros, y escucharon,
y descansaron, y se ejercitaron.
También crearon arte, y jugaron juegos,
y aprendieron nuevas formas de ser,
y estuvieron quietos.
Y escucharon más.
Algunos meditaron, otros rezaron,
algunos incluso bailaron.
Hubo algunos que conocieron sus sombras.
Y las personas empezaron a pensar diferente.
Y las personas empezaron a sanar.
Y, en la ausencia de personas
viviendo de maneras ignorantes, peligrosas,
en automático y sin corazón,
el planeta comenzó a sanar.
Y cuando el peligro pasó,
las personas se volvieron a reunir,
lamentaron sus pérdidas
y tomaron nuevas decisiones.
Y soñaron nuevas imágenes.
Y crearon nuevas maneras de vivir y sanar al planeta completamente,
así como ellas habían sido sanadas.

Kitty O'Meara

Vanina Rotela



SABER...

Saber que la medicina viene de adentro,
que todo lo que buscas habita en esos reinos,
que los rayos de colores renacerán
cuando sanes conscientemente...
Saber sembrar desde la paciencia,
contemplar la voz de las abuelas,
su sabiduría hecha luz
y sus arrugas hechas sabiduría...
Saber que desde su mirada
habla la Tierra y su abundancia,
que su experiencia es tan valiosa como la lluvia
y tan sagrada como una estrella.
Saber cosechar desde el silencio como lo hacen ellas,
abuelas que curan con sus caricias al suelo,
con sus lágrimas riegan las flores
para recibir su aroma mientras despiertan...
Saber que necesitamos honrar sus rezos
como su templo,
que poseen magia en sus pies
y reflejos de Dios en sus manos,
alegría en sus dolores y esperanza en su sonrisa.
Saber que ellas hablan el lenguaje universal
donde el arco iris brilla y el amor regresa para sanar.

Vanina Rotela

¡Vente, Veinte!




¡VENTE, VEINTE!

¡Vente Veinte sin rubor,
y que el pasado se lleve
a este 2019
dejando sólo su amor!
¡Y que todo se renueve!

¡Renovarse es Libertad!
¡Que se renueve mi gente,
tengan Feliz Navidad
y un Próspero 2020!

Jesús María Bustelo Acevedo

María Monvel



NO ENTENDIÓ

No entendió mi cariño,
que era un amor de madre
y era un amor de niño.

No entendió mi ambición,
que si le hurtaba el cuerpo,
le daba el corazón.

No entendió mi locura,
,que le abrasó las manos,
sedienta de ternura.

No entendió mi martirio:
buscar, buscar un alma
con singular delirio.

No comprendió mi amor,
diamante bien pulido
con llamas de dolor.

¡No me comprendió nunca!,
y así fue como entonces
quedó mi vida trunca...

Cuando busqué sus labios,
me mordieron sus dientes,
infiriéndome agravios.

Cuando busqué sus ojos,
me hirieron sus miradas
como dos dardos rojos.

Cuando busqué su pecho,
me asaltó su deseo
como huracán deshecho...

No me entendió... Partimos
por sendas diferentes
y... ¡ni adiós nos dijimos!

María Monvel