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113-Emilio Antonio Escobar



A CHARLES DARWIN

Gigante de la ciencia redentora,
atleta del humano pensamiento,
¡oh Darwin, tú, que con robusto aliento
del hombre escribes la primera hora!

Ya el Adán mitológico no llora
del Paraíso el triste alejamiento;
y fuerte el hombre y de verdad sediento
mira el Edén en el futuro ahora.

Nuevo Moisés, tu génesis bendito
es de una ley revelación sagrada,
que en sus obras sin fin Natura ha escrito.

Ruede en el polvo el religioso mito;
¡el Progreso es el fin de la jornada
del átomo impalpable al infinito!

Emilio Antonio Escobar

674-Enrique Álvarez Henao



GOTA DE AGUA

Penetra el viejo sabio al gabinete
a recordar su ciencia micrográfica,
y sobre el transparente porta-objeto
coloca una brillante gota de agua.

La somete al examen microscópico
y la escudriña con febril mirada,
y torna a ver lo que en antiguos tiempos:
monstruos enormes de figuras raras.

Y remira esa hambrienta turbamulta
de infusorios de formas tan fantásticas,
y ve que unos a otros se devoran
como en los mares de la especie humana.

Abandona de pronto el microsopio
y murmura, calándose las gafas:
¡cuántos monstruos se irán también matando
ocultos en el fondo de una lágrima!

Enrique Álvarez Henao

745-Joaquín María Bartrina y de Aixemús



DE OMNI RE SCIBILI

¡Todo lo sé! Del mundo los arcanos
ya no son para mí,
lo que llama misterios sobrehumanos
el vulgo baladí.
Sólo la ciencia a mi ansiedad responde
y por la ciencia sé
que no existe ese Dios que siempre esconde
el último porqué.
Sé que soy un mamífero bimano
(que no es poco saber)
y sé lo que es el átomo, ese arcano
del ser y del no ser.
Sé que el rubor que enciende las facciones
es sangre arterial;
que las lágrimas son las secreciones
del saco lacrimal;
que la virtud que al bien al hombre inclina
y el vicio, sólo son
partículas de albúmina y fibrina
en corta proporción.
Que el genio no es de Dios sagrado emblema,
no señores, no tal:
el genio es un producto del sistema
nervioso cerebral.
Y sus creaciones de sin par belleza
sólo están en razón
del fósforo que encierra la cabeza,
¡no de la inspiración!
Amor, misterio, bien indefinido,
sentimiento, placer...
¡palabrotas vacías de sentido
y sin razón de ser!...
Gozar es tener siempre electrizada
la médula espinal,
y en sí el placer es nada o casi nada:
un óxido, una sal.
¡Y aun dirán de la ciencia que es prosaica!
¿Hay nada, vive Dios
bello como la fórmula algebraica
C = π r²?
¡Todo lo sé! Del mundo los arcanos
ya no son para mí
lo que llama misterios sobrehumanos
el vulgo baladí...
Mas, ¡ay!, que cuando exclamo satisfecho
"¡Todo, todo lo sé!"
siento aquí en mi interior, dentro del pecho
un algo... ¡un no sé qué!...

Joaquín María Bartrina y de Aixemús