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Walt Whitman



SÓLO DE LA MUJER

Sólo de la más increíble mujer
sale el más increíble hombre.
Sólo de la más amigable de las mujeres
sale el más amigable hombre.
Sólo del cuerpo perfecto de una mujer
sale un hombre formado perfectamente.
Sólo de los inimitables poemas de la mujer
pueden salir los poemas del hombre.
Sólo de la fuerte y arrogante mujer a quien amo
puede salir el hombre amado.
Sólo porque me abraza fuertemente una mujer
surge el abrazo fuerte de un hombre.
Sólo de la justicia y simpatía en la mujer
puede haber simpatía y justicia.
Sobre la tierra y por toda la eternidad
el hombre cantará su grandeza.
Cantará su grandeza el hombre,
pero cada canción tendrá nombre de mujer.

Walt Whitman

7-Muhammad Iqbal



LOS SECRETOS DEL YO

¿Qué otra cosa es la vida que no sea
romper el artilugio
que te hace darle vueltas a los otros
para ver tu verdad como un santuario?
Alza tu alado ingenio y huye firme
de la atracción terrena felizmente.

Muhammad Iqbal

83-Else Lasker-Schüler



FIN DEL MUNDO

Hay un llanto en el mundo
como si el santo Dios hubiera muerto
y la sombra de plomo que cae
oprime con peso de sepulcro.

Ven, vamos a ocultarnos más cerca...
La vida está en todos los corazones
como en féretros.

Oye, besémonos intensamente.
Una nostalgia llama al mundo
en el que debemos morir.

Else Lasker-Schüler

175-Oscar Wilde



EL ARTISTA

Ardió su alma, una noche, el deseo vehemente
de perpetuar tu imagen, placer que solamente
por un instante duras, y fuese por el mundo
a conseguir el bronce para sus esculturas.

Y era el bronce la única obsesión de su mente.
Más en el mundo había desaparecido el bronce:
en la extensión del mundo se erguía únicamente
el bronce de una estatua:
la del dolor que dura eternamente.
Esa estatua, obra suya, púsola con sus manos,
en días ya lejanos,
en la tumba del único ser que adoró en la vida...
En la tumba desierta de la muerta criatura
que amara con pasión enloquecida
levantó la figura dolorida
como alma de su alma, como eterna señal
del amor de los hombres que perdura
y como vivo símbolo
del dolor de los hombres que para siempre dura.

Y en la extensión del mundo
no había ya más bronce
que el de aquella escultura.

Arrancóla el artista del sarcófago, y luego,
sobre la enorme boca de un horno incandescente,
viola fundirse al ósculo devorador del fuego.

Y con el bronce mudo
del dolor que perdura eternamente
modeló de otra estatua la figura:
la estatua del placer que solo dura
un instante.

Oscar Wilde

177-Ada Negri



HABITACIÓN DE HOTEL

No ha llegado la noche todavía
y ya es de noche en esta habitación
donde ayer cabía el mundo entero
y hoy sobramos los dos y sólo cabe
la noche, que ya tarda, sin final.

Ada Negri

220-Porfirio Barba Jacob



CANCIÓN DE LA VIDA PROFUNDA

Hay días en que somos tan móviles, tan móviles,
como las leves briznas al viento y al azar.
Tal vez bajo otro cielo la Gloria nos sonríe.
La vida es clara, undívaga, y abierta como un mar.

Y hay días en que somos tan fértiles, tan fértiles,
como en abril el campo, que tiembla de pasión:
bajo el influjo próvido de espirituales lluvias,
el alma está brotando florestas de ilusión.

Y hay días en que somos tan sórdidos, tan sórdidos,
como la entraña obscura de oscuro pedernal:
la noche nos sorprende, con sus profusas lámparas,
en rútiles monedas tasando el Bien y el Mal.

Y hay días en que somos tan plácidos, tan plácidos...
(¡niñez en el crepúsculo! ¡Lagunas de zafir!)
que un verso, un trino, un monte, un pájaro que cruza,
y hasta las propias penas nos hacen sonreír.

Y hay días en que somos tan lúbricos, tan lúbricos,
que nos depara en vano su carne la mujer:
tras de ceñir un talle y acariciar un seno,
la redondez de un fruto nos vuelve a estremecer.

Y hay días en que somos tan lúgubres, tan lúgubres,
como en las noches lúgubres el llanto del pinar.
El alma gime entonces bajo el dolor del mundo,
y acaso ni Dios mismo nos puede consolar.

Mas hay también ¡oh Tierra! un día... un día... un día...
en que levamos anclas para jamás volver...
Un día en que discurren vientos ineluctables,
¡un día en que ya nadie nos puede retener!

Porfirio Barba Jacob

335-Benjamín Guzmán



VIVIR HUMANO

El hombre como el año en su carrera
tiene cuatro estaciones, sin desvío:
comienza con la hermosa primavera
y acaba con las nieves del estío.

El año al expirar emblanquecido
por el invierno, su estación postrera,
ve reemplazando otro año revestido
con los encantos de la edad primera.

Y así igualmente la vejez sombría
que a su fin temblorosa se adelanta
ve al bajar a la tumba estrecha y fría
que en su puesto otra vida se levanta.

Y así en la vida, que es tan solo engaño
tanto más fútil cuanto más querida,
si un año es todo lo que fue una vida,
una vida es tan solo lo que un año.

Benjamín Guzmán

342-Ibn Al-Mutazz



SOMBRA

¿No es acaso este mundo
como la simple sombra de una nube
que cuando la desea
el hambriento de sombra
inesperadamente se disuelve?

Ibn Al-Mutazz

395-María Rosa Gálvez



LA VANIDAD DE LOS PLACERES

Oigo del mundo el eco lisonjero
sonar gozoso en torno de mi mente,
y la insensata gente
veo correr en vano
sin poder halagar ningún sentido:
¿será, que la fortuna a los mortales
jamás otorgue algún placer cumplido;
o que el fastidio siga a las pasiones,
que no pueden saciar sus corazones?

Genio, que inspiras sin cesar mi canto,
yo me abandono a ti; guía mi acento;
vuela en pos del contento
que el hombre te presenta en su grandeza,
cuando engañado su vivir fatiga,
y sus tesoros por gozar prodiga.

Jamás el espectáculo pomposo
vio del sol al nacer, ni sus oídos
el canto de las aves melodioso
gozaron, cuando el orbe se ilumina;
sumido en ocio, de velar cansado,
la noche se avecina
cuando el lecho dejando lentamente,
torna de los placeres al bullicio,
con que el mundo le encubre el precipicio.

Piensa que puede amar, y ser amado;
y los deleites del amor siguiendo,
un instante engañado
vivió de su ilusión encantadora;
pero nunca gozó: desconfianzas,
ingratitud, traiciones le atormentan;
celos devoradores
le acosan sin cesar con sus furores;
y si en la variedad busca delicias,
el interés le vende sus caricias.

El lujo le previene los banquetes
que la gula inventó; soberbio en ellos
adula su deseo caprichoso
con viandas exquisitas:
naturaleza de su seno hermoso,
los dones le presenta, que cultiva
bañado de sudor el desvalido,
allí desvanecido,
de falaces amigos rodeado,
con extraños licores lisonjea
su apetito estragado,
hasta que en el desorden ya beodo
pierde con la razón el placer todo.

Envilecido entonces, degradado
del nombre racional corre aturdido
del circo al espectáculo sangriento,
en él, igual a las sañudas fieras,
del hombre perseguidas,
tranquilo goza el bárbaro contento
de ver los inocentes animales
rabiando de perecer; y si la suerte
no protege los diestros lidiadores
también sin susto ve llegar su muerte.

Si asiste del teatro a las delicias,
sólo es por vanidad; su entendimiento
desconoce del arte los encantos:
el vano lucimiento
ocupa su atención; no las pasiones
que ve representar; no las desgracias,
ni el castigo, que alcanza el vicio impío,
su corazón movieron,
de sentimientos y virtud vacío.

Alguna vez de estruendo venatorio
seguido al campo sale;
y en el placer de muerte embebecido
las libres aves su rigor destruye;
que el privilegio de volar no vale
contra el ronco estallido
de la pólvora atroz; ni el manso ciervo,
ni la tímida liebre,
ni el veloz gamo su vivir libraron;
todos perecen: ¡ay!, cuando se aleja,
rastros de sangre por el valle deja.

Corre luego al festín; el atractivo
de la danza le ofrece sus deleites;
allí en tropel festivo
los mortales alegres se abandonan:
quien, en vueltas acá y allá girando,
en sus brazos conduce la doncella;
quien, rápido saltando,
del bello sexo la pasión excita;
quien, por danzar se agita,
y a los espectadores atropella:
los ojos se deleitan, los oídos;
y el tacto encanta los demás sentidos.

En vano este delirio pasajero
su languidez desvela,
mas poderoso objeto necesita,
para gozar placer; al juego vuela,
al juego destructor; en él consume
su tiempo y su riqueza:
en sus falaces suertes pierde el oro,
que socorrer pudiera cien familias,
y deja entre las manos de un malvado,
lo que aliviar debiera al desdichado.

Si honoríficos puestos solicita,
¡cuánto a su orgullo que sufrir le espera!
La brillante carrera
de los premios emprende,
sin merecer ninguno; en ella ansioso
teme desaires, humillado ruega,
lisonjea, importuna,
y si acaso concede la fortuna
a su anhelar la injusta recompensa,
llega la senectud, y en pos la muerte
se presenta, seguida
del atormentador remordimiento,
de dolencia y terror; en vano entonces
remedios busca, por alivio clama;
el sepulcro lo llama;
baja a su seno, y su memoria en tanto
de nadie logra compasión ni llanto.

¿Y qué placer gozó? Todos huyeron
fugaces, del destino a la inconstancia;
todos en aflicción se convirtieron
cuando llegó su fin. ¿Acaso existe
algún placer durable cual la vida?
¿Acaso el mundo los consuelos niega
de recordar la dicha, aunque perdida?
No, débiles mortales;
la sagrada virtud en nuestros males
brilla, como la luz en las tinieblas;
ella conforta el corazón humano
contra la adversidad; y el poderoso,
que al triste socorrió con larga mano,
consigue venturoso
el supremo placer de hacer felices:
este es solo el deleite duradero
hasta el instante de vivir postrero.

María Rosa Gálvez

420-Laura Méndez de Cuenca



NIEBLAS

En el alma la queja comprimida
y henchidos corazón y pensamiento
del congojoso tedio de la vida.

Así te espero, humano sufrimiento:
¡Ay! ¡Ni cedes, ni menguas ni te paras!
¡Alerta siempre y sin cesar hambriento!

Pues ni en flaqueza femenil reparas,
no vaciles, que altiva y arrogante
despreciaré los golpes que preparas.

Yo firme y tú tenaz, sigue adelante.
No temas, no, que el suplicante lloro
surcos de fuego deje en mi semblante.

Ni gracia pido ni piedad imploro:
ahogo a solas del dolor los gritos,
como a solas mis lágrimas devoro.

Sé que de la pasión los apetitos
al espíritu austero y sosegado
conturban con anhelos infinitos.

Que nada es la razón si a nuestro lado
surge con insistencia incontrastable
la tentadora imagen del pecado.

Nada es la voluntad inquebrantable,
pues se aprisiona la grandeza humana
entre carne corrupta y deleznable.

Por imposible perfección se afana
el hombre iluso; y de bregar cansado,
al borde del abismo se amilana.

Deja su fe en las ruinas del pasado,
y por la duda el corazón herido,
busca la puerta del sepulcro ansiado.

Mas antes de caer en el olvido
va apurando la hiel de un dolor nuevo
sin probar un placer desconocido.

Como brota del árbol el renuevo
en las tibias mañanas tropicales
al dulce beso del amante Febo,

así las esperanzas a raudales
germinan en el alma soñadora
al llegar de la vida a los umbrales.

Viene la juventud como la aurora,
con su cortejo de galanas flores
que el viento mece y que la luz colora.

Y cual turba de pájaros cantores,
los sueños en confusa algarabía,
despliegan su plumaje de colores.

En concurso la suelta fantasía
con el inquieto afán de lo ignorado
forja el amor que el ánimo extasía.

Ya se asoma, ya llega, ya ha pasado;
ya consumió las castas inocencias,
ya evaporó el perfume delicado.

Ya ni se inquieta el alma por ausencias,
ni en los labios enjutos y ateridos
palpitan amorosas confidencias.

Ya no se agita el pecho por latidos
del corazón: y al organismo activa
la congoja febril de los sentidos.

¡Oh ilusión! mariposa fugitiva
que surges a la luz de una mirada,
más cariñosa cuanto más furtiva.

Pronto tiendes tu vuelo a la ignorada
región en que el espíritu confuso
el vértigo presiente de la nada.

Siempre el misterio a la razón se opuso:
el audaz pensamiento el freno tasca
y exámine sucumbe el hombre iluso.

Por fin, del mundo en la áspera borrasca
sólo quedan el árbol de la vida
agrio tronco y escuálida hojarasca.

Voluble amor, desecha la guarida
en que arrullo promesas de ternura,
y busca en otro corazón cabida.

¿Qué deja al hombre al fin? Tedio, amargura,
recuerdos de una sombra pasajera,
quién sabe si de pena o de ventura.

Tal vez necesidad de una quimera,
tal vez necesidad de una esperanza,
del dulce alivio de una fe cualquiera.

Mientras tanto en incierta lontananza
el indeciso término del viaje
¡ay! la razón a comprender no alcanza.

¿Y esto es vivir?…En el revuelto oleaje
del mundo, yo no sé ni en lo que creo.
Ven, ¡oh dolor! Mi espíritu salvaje
te espera, como al buitre, Prometeo.

Laura Méndez de Cuenca

458-Hafsa Bint Hamdun



CREE EL HERMOSO

Cree el hermoso
que la vida es hermosa,
que el fluir de sus favores
abarca a todo el mundo;
pues él tiene un carácter
como el vino tras ser mezclado,
y una belleza que no la hay más dulce
en toda la Creación;
su rostro es como el Sol
que atrae a los ojos de su hermosura
y los ciega con el exceso de su fuerza.

Hafsa Bint Hamdun

461-Petter Dass



PASATIEMPO ESPIRITUAL

Dios es Dios, siempre Dios, aunque las tierras
estén todas desiertas;
Dios es Dios, siempre vida, aunque las gentes
todas se encuentren muertas.

Petter Dass

472-Francisco Martínez de la Rosa



RELOJ DE ARENA

¡Cuán rápida desciende
la arena ante mi vista;
y cada leve grano
lleva un mísero instante de mi vida! …
Tardos los juzga el Tiempo,
y el curso precipita,
y el frágil vidrio estalla
entre las manos de la Muerte impía:
Al viento arroja el polvo
con bárbara sonrisa;
y amor, gloria, ilusiones
al borde de la tumba se disipan…
¿Dónde voló mi infancia,
mi juventud florida,
mis años más dichosos,
mis gustos, mis encantos, mis delicias?
Todo pasó cual sueño.
Todo finó en un día,
cual flor que al alba nace,
y al trasmontar del sol yace marchita.
Mi corazón sensible
a la piedad divina,
a la amistad sincera,
del amor a las plácidas caricias,
abrió su incauto seno,
exento de perfidia;
y la maldad proterva
clavó con sangre en él duras espinas…
¿Por qué, decid, crueles,
desgarráis tan aprisa
la venda de mis ojos,
que el fementido mundo me encubría?
Amar es mi destino.
Amar mi bien, mi dicha.
El cielo bondadoso
para amar me dio un alma compasiva.
Si aborrecer es fuerza,
trocad el alma mía.
Que el odio y la venganza
en mi pecho jamás tendrán cabida…
¡Así, Dios de clemencia,
mis súplicas recibas
con tu piedad, y enjugues
las lágrimas que riegan mis mejillas!

Francisco Martínez de la Rosa

477-Francisco de Aldana



VANIDAD DEL MUNDO

En fin, en fin, tras tanto andar muriendo,
tras tanto varïar vida y destino,
tras tanto de uno en otro desatino,
pensar todo apretar, nada cogiendo;

tras tanto acá y allá, yendo y viniendo
cual sin aliento, inútil peregrino;
¡oh Dios!, tras tanto error del buen camino
yo mismo de mi mal ministro siendo,

hallo, en fin, que ser muerto en la memoria
del mundo es lo mejor que en él se esconde,
pues es la paga dél muerte y olvido;

y en un rincón vivir con la vitoria
de sí, puesto el querer tan sólo adonde
es premio el mismo Dios de lo servido.

Francisco de Aldana

505-Carlos Guido y Spano



SOLEDAD

¡Oh soledad! ¡Oh murmurante río,
a cuya margen espontáneos crecen
los árboles frondosos, que el otoño
despoja ya de su hojarasca verde!

Huésped errante de la selva oscura
di en estas limpias aguas, ¡cuántas veces
me vio la tarde, absorto en mis recuerdos,
contemplando su plácida corriente!

La gran naturaleza, de mis penas
oyó el lamento que hacia Dios asciende:
en su templo inmortal a quien la invoca
seguro asilo y bálsamos ofrece.

Al dejar sin retorno estos lugares
tan dulces a mi afán, llevo indeleble
una impresión de gracia, de frescura,
y hasta el sahumerio del paisaje agreste.

Como esas aves de amoroso instinto
que en busca de calor el aire hienden,
así mis pensamientos al amparo
de los afectos íntimos se vuelven.

¿Pero en cuál mejor sitio hallar la calma,
y este silencio arrobador, solemne,
que al fatigado espíritu conforta
mientras las horas se deslizan breves?

Es aquí donde exhausto peregrino
quisiera alzar mi solitario albergue,
¡y arrullado del aura y de las ondas
vivir lejos del mundo, para siempre!

Carlos Guido y Spano

563-Alfred Tennyson



CIRCUNSTANCIAS

En vecinas aldeas, dos chiquillos, jugando
como locos, en medio de los brezos; en una
fiesta dos forasteros que se encuentran; bajito,
junto al muro de un huerto, dos amantes hablando;
dos vidas enlazadas con dorada ventura;
junto a la torre gris, dos tumbas, con el césped
que limpian mansas lluvias y donde margaritas
florecen; dos chiquillos en una misma aldea.
Así va, de hora en hora, la ronda de la vida.

Alfred Tennyson

572-Niccoló Ugo Foscolo



A LA AMADA

Así el entero día en largo, incierto
sueño gimo; mas luego cuando aduna
la noche las estrellas y la luna,
frío el aire y de sombras ya cubierto,

donde el llano es selvoso y más desierto
lento entonces vagando, una por una,
palpo las llagas que la vil fortuna
y Amor y el mundo han en mi pecho abierto.

Tal vez cansado, apoyo me da un pino
o con mis esperanzas, allí donde
suena la onda, tal vez hablo y deliro.

Mas las iras del mundo y del destino
olvidando por ti, por ti suspiro
luz de mis ojos, ¿quién a mí te esconde?

Nicolo Ugo Foscolo

652-Pedro Bonifacio Palacios "Almafuerte"



LETANÍAS A JESÚS

Jesús de Galilea,
para mí no eres Dios,
eres sólo una idea
de la que marcho en pos.

No me humillo ni ruego
a tus plantas Jesús,
llego a ti como un ciego
que va en busca de luz.

Jesucristo eres nuestro
más grande innovador,
Profeta ¡no!, Maestro
de piedad y de amor.

No le niegues al mundo
la gloria de tu ser,
que en su vientre fecundo
te engendró una mujer.

Pastor de la gleba,
sabio teorizador,
de la turba que lleva
el signo del dolor.

¡Oh, si fuera divino
el destello de tu luz
que alumbró tu camino!,
¿qué valdría tu cruz?

Tu doctrina redime,
de ella vamos en pos,
como hombre eres sublime,
¡pequeño como Dios!

Pedro Bonifacio Palacios "Almafuerte"

674-Enrique Álvarez Henao



GOTA DE AGUA

Penetra el viejo sabio al gabinete
a recordar su ciencia micrográfica,
y sobre el transparente porta-objeto
coloca una brillante gota de agua.

La somete al examen microscópico
y la escudriña con febril mirada,
y torna a ver lo que en antiguos tiempos:
monstruos enormes de figuras raras.

Y remira esa hambrienta turbamulta
de infusorios de formas tan fantásticas,
y ve que unos a otros se devoran
como en los mares de la especie humana.

Abandona de pronto el microsopio
y murmura, calándose las gafas:
¡cuántos monstruos se irán también matando
ocultos en el fondo de una lágrima!

Enrique Álvarez Henao

723-Abulbeca De Ronda



CUANTO SUBE HASTA LA CIMA

Cuanto sube hasta la cima
desciende pronto abatido
a lo profundo.

¡Ay de aquél que en algo estima
el bien caduco mentido
de este mundo!

En todo terreno ser
sólo permanece y dura
el mudar.

Lo que hoy es dicha o placer
será mañana amargura
y pesar.

Es la vida transitoria
un caminar sin reposo
al olvido;

plazo breve a toda gloria
tiene el tiempo presuroso
concedido.

Abulbeca De Ronda