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17-Nicole Garay



EL ÁRBOL

Queriendo acaso darme un buen amigo,
cuando yo vine al mundo, una mañana,
sembró mi padre al pie de mi ventana
un árbol que creció a la par conmigo.

Callado confidente y fiel testigo
de las congojas de mi edad temprana,
prestó su copa, al elevarse ufana,
sombra a mi estancia y generoso abrigo.

Cuántas veces las gotas de mi llanto,
tras de surcar ardientes mis mejillas,
cayeron en sus hojas cual rocío;

y causa al alma de sin par quebranto
fue el ver cual se tornaban amarillas
las hojas que regaba el llanto mío.

Nicole Garay

20-Ibn Zuhr



¡POR DIOS!

¡Por Dios!, oh médico del amor, coge mi mano
que muero de debilidad.
Libera mi cuerpo, que de dolor se queja
de la camisa débil que lo viste.
El fuego de la pasión ardió en mi interior
y creció la nostalgia.
El amor descubrió mis secretos
y las lágrimas corrieron.

Ibn Zuhr

35-Hamda Bint Ziyad Al Muaddib



CUANDO LOS INTRIGANTES

Cuando los intrigantes quisieron separarnos
y no podíamos pedir venganza de ellos,
cuando al asalto se lanzaron de nuestra buena fama
y al verlo escasearon mis defensores y aliados,
contestaste a su ataque con tus ojos
y con mis lágrimas de aliento
que eran espada, torrentes y fuego.

Hamda Bint Ziyad Al Muaddib

502-Federico Rivas Frade



CONSOLATRIX AFFLICTORUM

Ante el viejo retablo donde lloras,
mi madre se postraba de rodillas,
y, lo mismo que en ti, vi en sus mejillas
rodar el llanto en las amargas horas.

Como un rayo de luz de dos auroras,
de ella y del cielo en que sin mancha brillas,
bajaba con mis súplicas sencillas
la compasión que tú de Dios imploras.

Muerta mi madre, en noches de amargura
ante el cuadro a caer vuelvo de hinojos,
y cuando el alma su oración murmura,

se aplacan de mi vida los enojos,
porque al rogarte a ti, se me figura
que ella me está mirando con tus ojos.

Federico Rivas Frade

559-François-René de Chateaubriand



LOS OJOS DE DIOS

Ante los ojos del hombre
para borrar nuestras faltas
no serán mucho que mil
torrentes de sangre caigan,
mas por ventura de Dios
no es tan dura la mirada,
porque tan sólo precisa
que caiga una sola lágrima.

François-René de Chateaubriand

664-Amelia Denis de Icaza



EL LLANTO DE UNA HIJA

¡Madre mía!, ¡mi vida!, ¿qué te has hecho?
¿Adónde está tu maternal mirada?
¡Ya está sin vida, sin calor tu pecho
y tu hija vive aun tan desgraciada!

¿Adónde estás, porqué me abandonaste
y con quien me has dejado, madre mía?
Tú en tu seno de amor me acariciaste
y hoy te llevas contigo mi alegría.

Tú me amaste de niña con locura
y más tarde ya joven fui tu orgullo,
y hoy mi llanto de acerba desventura
ya no lo enjuga ese cariño tuyo.

Ya nunca más mi llanto con tu llanto
veré unirse doliente en mis dolores,
no arrullarás a Julia con tu canto
ni le pondrás sobre su frente flores.

Ya no veré dormirse entre tus brazos
los hijos míos que tus hijos son;
¿por qué la suerte desató esos lazos
y dejó de latir tu corazón?

Ya al exhalar mis lastimeras quejas
sólo hallarán un eco en el vacío;
¿por qué abandonas sola, por qué dejas
un corazón tan débil como el mío?

Ya no veré tus ojos anegados
en lágrimas dolientes por mi suerte,
ellos están a mi dolor cerrados
y hundidos por la mano de la muerte.

Madre tan adorada, yo te lloro,
y me parece un sueño todavía;
en vano a Dios en mi pesar imploro
porque Dios no me oye, ¡madre mía!

Amelia Denis de Icaza

673-Ceferino Suárez Bravo



RECUERDOS

¡Te vuelvo a ver, rincón nunca olvidado,
dulce teatro de mi edad primera,
valle, río, colina, placentera,
verde bosque de helechos tapizado!

¡Paisaje delicioso, no has cambiado!
Mas ¿dónde está la lente lisonjera
con que te vi, en la hermosa primavera
de la existencia, de oro y luz bañado?

En la alta torre el Ángelus recita
el bronce sacro; piérdese el sonido
del tibio ocaso entre los pliegues rojos.

Y al mundo de recuerdos que suscita,
de súbita emoción sobrecogido,
llanto de amor agólpase a mis ojos.

Ceferino Suárez Bravo

674-Enrique Álvarez Henao



GOTA DE AGUA

Penetra el viejo sabio al gabinete
a recordar su ciencia micrográfica,
y sobre el transparente porta-objeto
coloca una brillante gota de agua.

La somete al examen microscópico
y la escudriña con febril mirada,
y torna a ver lo que en antiguos tiempos:
monstruos enormes de figuras raras.

Y remira esa hambrienta turbamulta
de infusorios de formas tan fantásticas,
y ve que unos a otros se devoran
como en los mares de la especie humana.

Abandona de pronto el microsopio
y murmura, calándose las gafas:
¡cuántos monstruos se irán también matando
ocultos en el fondo de una lágrima!

Enrique Álvarez Henao

694-Marcia Belisarda



ROMANCE MELANCÓLICO

Pensamiento, si pensáis
en dar a mi mal remedio,
mal pensáis, porque es un mal
causado de pensamientos.

Pienso con ajenos gustos
engañar propios deseos,
y es engaño donde el alma,
penando más se halla menos.

Si en dormir busco descanso,
por ser del morir diseño,
más me canso, porque lidio
con enemigos desvelos.

Siempre intento hallar alivio
y siempre queda el intento
con el logro en esperanza
y con la esperanza a riesgo.

O apenas alivio hallo
cuando apenas ya lo pierdo,
el intento examinando
convertido en escarmiento.

En mi dolor no hay templanza,
y si a la memoria apelo,
para el que tengo presente
me da pasados remedios.

En fin, peno, siento y callo
por no decir lo que siento,
que sólo puedo quejarme
de que quejarme no puedo.

Nacer amable es estrella,
suerte nacer con ingenio,
pero si falta ventura
nada es gloria y todo infierno.

Nuestra derrota sigamos,
triste corazón, sin miedo,
por el golfo de desdichas,
rumbo más seguro y cierto.

¡Ay de mí, triste, ay de mí,
ay de mí, socorro, cielos,
que ahogándome estoy sin aguas
en penas y sentimientos!

Marcia Belisarda

744-Salomé Ureña de Henríquez



AMOR Y ANHELO

Quiero contarte, dueña del alma,
las tristes horas de mi dolor;
quiero decirte que no hallo calma,
que de tu afecto quiero la palma
que ansiando vivo sólo tu amor.

Quiero decirte que a tu mirada
me siento débil estremecer,
que me enajena tu voz amada,
que en tu sonrisa vivo extasiada,
que tú dominas todo mi ser.

Por ti suspiro, por ti yo vierto
llanto de oculto, lento sufrir;
sin ti es el mundo triste desierto
donde camino sin rumbo cierto,
viendo entre sombras la fe morir.

Y con tu imagen en desvarío
vivo encantando mi soledad,
desde que absorta te vi, bien mío,
y arrebatada, sin albedrío,
rendí a tus plantas mi libertad.

Deja que el alma temblando siga
de una esperanza soñada en pos,
que enajenada su amor te diga,
mientras un rayo de luz amiga
pido al futuro para los dos.

¡Oh, si a tu lado pasar la vida
me diera el cielo por todo bien!
¡Si a tu destino mi suerte unida,
sobre tu seno de amor rendida
pudiera en calma doblar la sien!

¿Qué a mí la saña del hado crudo?
¿Qué los amagos del porvenir?
Tu amor llevando por todo escudo,
yo desafiara su embate rudo
y así me fuera grato vivir.

¡Ay! en las horas de hondo tormento
que al alma asedian con ansia cruel,
vuela en tu busca mi pensamiento,
mientras el labio trémulo al viento
tu nombre amado murmura fiel.

Ven y tu mano del pecho amante
calme amorosa las penas mil,
¡oh de mis ansias único objeto!
Ven, que a ti sólo quiero en secreto
contar mis sueños de amor febril.

Mas no, que nunca mi amante anhelo
podré decirte libre de afán,
gimiendo a solas, en desconsuelo,
cual mis suspiros, en raudo vuelo,
mis ilusiones perdidas van.

Tuya es mi vida, tuya mi suerte,
de ti mi dicha pende o mi mal;
si al dolor quieres que venza fuerte,
sobre mi frente pálida vierte
de tu ternura todo el raudal.

Salomé Ureña de Henríquez

851-Francisco de Rioja



A LA ROSA

Pura, encendida rosa,
émula de la llama
que sale con el día,
¿cómo naces tan llena de alegría
si sabes que la edad que te da el cielo
es apenas un breve y veloz vuelo?
y no valdrán las puntas de tu rama,
ni tu púrpura hermosa
a detener un punto
la ejecución del hado presurosa.
El mismo cerco alado,
que estoy viendo riente,
ya temo amortiguado,
presto despojo de la llama ardiente.
Para las hojas de tu crespo seno
te dio Amor de sus alas blandas plumas,
y oro en su cabello dio a tu frente.
¡Oh fiel imagen suya peregrina!
Bañóte en su color sangre divina
de la deidad que dieron las espumas;
¿y esto, purpúrea flor, y esto no pudo
hacer menos violento el rayo agudo?
Róbate en una hora,
róbate silencioso su ardimiento
el color y el aliento;
tiendes aún no las alas abrasadas
y ya vuelan al suelo desmayadas.
Tan cerca, tan unida
está al morir tu vida,
que dudo si en sus lágrimas la Aurora
mustia, tu nacimiento o muerte llora.

Francisco de Rioja

853-Francisco de Quevedo y Villegas



MADRIGAL

Está la ave en el aire con sosiego,
en la agua el pez, la salamandra en fuego,
y el hombre, en cuyo ser todo se encierra,
está en sola la tierra.
Yo sólo, que nací para tormentos,
estoy en todos estos elementos:
la boca tengo en aire suspirando,
el cuerpo en tierra está peregrinando,
los ojos tengo en llanto noche y día,
y en fuego el corazón y la alma mía.

Francisco de Quevedo y Villegas

867-Serage al Warak



A UNA TÓRTOLA

La tórtola, que el sueño
con sus quejas me quita,
como yo el pecho tiene
ardiendo en llamas vivas.

Ella su amor lamenta,
yo oculto mi fatiga,
pero el secreto ¡ay triste!
mi llanto patentiza.

Que entre los dos la angustia
se encuentra dividida,
de ella son los suspiros,
las lágrimas son mías.

Serage al Warak

895-Juan Boscán



EL RUISEÑOR

Cual suele el ruiseñor entre las sombras
de las ahojas del olmo o de la haya
la pérdida llorar de sus hijuelos,
a los cuales sin plumas aleando
el duro labrador tomó del nido;
llora la triste pajarilla entonces
la noche entera sin descanso alguno,
y desde allí, do está puesta en su ramo,
renovando su llanto dolorido,
de sus querellas hincha todo el campo.

Juan Boscán

912-Chin Huang



LAS MONTAÑAS AZULES

Las montañas azules hablan de mi deseo,
las aguas verdes reflejan el amor de mi amante:
las montañas son inmutables,
mas las aguas van fluyendo.
Algunas veces parece que las aguas no me olvidan.
Rompen en lágrimas, lamentándose, apresurándose.

Chin Huang

996-Marcia Miyoshi



SOY UNA GOTA

Soy una gota bien pequeñita.
Una gota nacida del amor.

Un amor que nunca se empaña,
que brilla con los colores de una flor.

Soy una gota que existe
en este mundo tan grande de Dios mi Señor.

Tengo sentimiento, siento dolor y mucha tristeza
cuando veo a alguien maltratar a la Naturaleza.

Yo soy una gota de Rocío
y con el rayo del Sol brillo cada mañana.

Pero también puedo ser una gota de lágrima
cuando veo un niño muriendo de hambre.

Soy una gota todavía demasiado pequeña
en busca de otras gotas.
Y si juntamos todas las gotas del Mundo
formaremos un gran lago, el gran lago del Amor.

Marcia Miyoshii