SONETO
Cuando a los padres del linaje humano
creó Dios, e imprimió su imagen santa,
les negó sólo el fruto de una planta
y su vida libró, muerte en su mano.
Mas persuadidos del común tirano,
que a los hombres a ser dioses levanta,
creyeron que el honor de dicha tanta
les vedaba su Autor con miedo vano.
Siguieron la ilusión de la serpiente,
prefiriendo a la luz un torpe engaño
y la más feliz vida su ruina.
Desde entonces consigue, aun cuando miente,
más crédito el demonio en nuestro daño
que en favor nuestro la verdad divina.
Martín Miguel Navarro

