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Mary W. Shelley



Descansamos, y un sueño puede envenenar nuestro descanso.
Despertamos, y un pensamiento fugaz corrompe el día.
Sentimos, concebimos, razonamos;
reímos o lloramos, da igual:
pues ya sea el gozo o el dolor,
el sendero de su marcha aún está libre.
El ayer del hombre jamás será como el mañana.
¡Nada dura salvo la propia mutabilidad!

Mary W. Shelley

Walt Whitman



A AQUÉL QUE FUE CRUCIFICADO

Mi espíritu al tuyo, querido hermano,

No importa que muchos de los que pronuncian tu nombre no te entiendan.
Yo no pronuncio tu nombre, pero te entiendo.
Te señalo con alegría, oh compañero, para saludarte,
y para saludar a aquellos que estuvieron contigo, antes y después, y los que vendrán.
Todos los que trabajamos juntos transmitiendo la misma tarea y la misma herencia.
Unos pocos iguales, por encima de países y épocas,
Abarcamos todos los continentes, todas las castas, y aceptamos todas las teologías.
Compasivos, observadores, cerca de los hombres,
Caminamos en silencio entre discusiones y afirmaciones,
aunque sin rechazar a quienes discuten, ni nada de lo afirmado.
Oímos el griterío y el estruendo, divisiones, celos,
recriminaciones, nos llegan de todas partes.
Nos cercan imperiosamente para que nos rindamos, compañero.
Pero caminamos sueltos, libres, por toda la tierra,
viajando de un lado a otro, hasta que dejamos
nuestra marca imborrable en el tiempo y en las diversas eras.
Hasta que saturamos el tiempo y las eras,
para que los hombres y las mujeres de razas y edades futuras
puedan ser hermanos y amantes como nosotros somos.

Walt Whitman

Bernardo Velado Graña



SONETO

Dos mil años después de tu venida
te espera nuestro mundo en nuevo adviento;
sólo contigo cobrará el aliento
para vivir la tierra envejecida.

Tú eres la luz de su razón perdida,
el agua viva del que está sediento,
el verdadero pan del hombre hambriento;
vencedor de la muerte, eres la Vida.

Eres alfa y omega de la Historia
que vive tu cruz y tu victoria.
Tú descubres al hombre qué es ser hombre.

Y le ayudas a serlo y lo levantas.
Por eso el mundo entero ante tus plantas
confiesa el Nombre sobre todo nombre.

Bernardo Velado Graña

Hermann Hesse



SERVICIO

Al comienzo reinaron príncipes piadosos 
para consagrar el campo, el grano y el arado, 
el derecho del hombre y la medida 
para la raza mortal que tiene sed
  
de la justicia, por el Invisible
que sol y luna en su girar conserva
y cuya luz eternamente bella
  no conoce del mondo el dolor y la muerte.
  
Hace mucho esta estirpe hija de Dios 
pereció dejando a la humanidad tan sola 
en vértigo de dolor y placer y duda, 
eterno devenir sin pausa ni hermosura.
     
Nunca murió la idea de aquella vida 
y en nuestra decadencia nos compete 
con signos de juego, símbolos y cantos 
seguir guardando norma del respeto santo.

Tal vez un día la tiniebla se pierda,
tal vez un día los tiempos se repitan
y el sol como Dios otra vez nos gobierne
y acepte sobre el ara nuestra ofrenda de amor.

Hermann Hesse

Alonso de Ledesma



DÉCIMA

La naturaleza humana,
según en sus hijos veo,
parió en gigante al deseo,
y a la posesión enana.

Mas la Gloria soberana
está de su ser distante
al gusto más importante,
porque el Cielo que deseo,
imaginado, es Pigmeo,
y poseído, Gigante.

Alonso de Ledesma

6-Henrik Wergeland



CADA CUAL

Cada uno con su propia mente usa su trono divino.
Cada uno con su propio corazón usa su altar y su cáliz.
Los señores están todos en la tierra,
los sacerdotes son todos para Dios.

Henrik Wergeland

119-Martín Miguel Navarro



SONETO

Cuando a los padres del linaje humano
creó Dios, e imprimió su imagen santa,
les negó sólo el fruto de una planta
y su vida libró, muerte en su mano.

Mas persuadidos del común tirano,
que a los hombres a ser dioses levanta,
creyeron que el honor de dicha tanta
les vedaba su Autor con miedo vano.

Siguieron la ilusión de la serpiente,
prefiriendo a la luz un torpe engaño
y la más feliz vida su ruina.

Desde entonces consigue, aun cuando miente,
más crédito el demonio en nuestro daño
que en favor nuestro la verdad divina.

Martín Miguel Navarro

153-Fedor Sologub



REGRESO AL HOMBRE

Ahora regreso hacia el hombre,
hacia sus esperanzas y quehaceres.
El alma no se romperá en dos,
yo regresaré todo completo hacia el hombre.
Como aquel que ha lanzado su cuerpo al río
y entrega su alma a las olas,
así regreso hacia el hombre
hacia sus esperanzas y quehaceres.

Fedor Sologub

360-León María Carbonero y Sol



SONETO

¡Oh vana, oh loca, oh atrevida vida
del hombre ciego que en prestado estado
vive muriendo desterrado, errado,
su gloria luego que es venida ida.

El alma noble aunque oprimida mida
con sus obras aquel sagrado grado
que hará dichoso al desdichado hado
y a Dios que en su piedad no impida pida.

Si al que navega tan estrecho trecho,
mar cuyo viento desengaña engaña
y juzga que su puerto es tierra yerra.

Pague a la muerte sin despecho pecho,
que nunca al justo su guadaña daña,
pues que del cielo la destierra es tierra.

León María Carbonero y Sol

549-Guillermo Prieto



LA CONFIANZA DEL HOMBRE

Cuando la juventud despavorida,
víctima de delirios y pasiones,
vaga entre incertidumbre y aflicciones,
errante en el desierto de la vida,

¡sublime religión!, le das asilo,
consuelas su existir desesperado,
en tus brazos el hombre reclinado
no teme el porvenir, duerme tranquilo.

Cuando la tempestad sus rayos lanza,
tiembla el malvado al rebramar del viento,
mientras del justo a Dios el firme acento
glorifica con himnos de alabanza.

Dulce es al hombre en su penoso duelo,
cuando el tormento pertinaz le aterra,
decir burlando a la mezquina tierra:
“Allí es mi patria”, y señalar el cielo.

Indicadme la mano que atrevida
el velo desgarró de lo futuro:
¿quién es aquel que penetró seguro
el misterio insondable de otra vida?

Nadie: terrible porvenir retumba,
y el mortal ciego que en el mundo vive,
el eco, y nada más, lejos percibe,
que vuelve desde el seno de la tumba.

Se busca el porvenir allá en el cielo,
cree mirarle el mortal, a Dios insulta,
y al señalarle osado, le sepulta
el lodo vil del miserable suelo.

¡Mísera humanidad, cuál es tu suerte!
¡Cuál tu destino que lo ignora el mundo!
¿El placer puro y el dolor profundo
se apagan con el soplo de la muerte?

Como la flor cuando el invierno asoma,
que al frío soplo precursor del hielo,
el tallo inclina en el humilde suelo
sin colores, sin vida, sin aroma?

¿Y aquesta alma que me anima ahora,
jamás del linde de la tumba pasa,
cual gota que al caer sobre la brasa
tócala, y al momento se evapora?

No, jamás; nuestra noble inteligencia
nunca perece, que las almas puras
reflejarán por siempre en las alturas
el brillo de la augusta omnipotencia.

¿Qué dio el Eterno, el Padre de la vida,
su lumbre a sol, su animación al mundo,
para hacinar en él el polvo inmundo
de nuestra humanidad envilecida?

Tiemble al futuro el infeliz malvado,
cuando a la muerte atónito sucumba,
que no será su crimen en la tumba
con su asqueroso cuerpo sepultado.

Desprecie los horrores del averno
y burle los misterios de la vida,
cesará el sueño y su alma sorprendida
se aterrará a la vista del Eterno.

Pero el justo, con gozo más profundo,
verá de gloria su alma circundada,
cuando en los negros centros de la nada
se pierda el tiempo y se desplome el mundo.

Guillermo Prieto

560-Platón



POEMAS

I
El hombre no es carne y hueso,
el hombre entero es su espíritu,
y para saber quién es
en este mundo es preciso
mirar en su inteligencia,
porque el resto es un vestido,
y ella la parte del alma
donde está el saber divino.

II

¿Dónde está el saber divino?
Mira del hombre en las alas,
el ala de la razón
y la del amor del alma.

Platón

603-Rabindranath Tagore



REFLEXIÓN

Vive en silencio el pez en el océano,
y la bestia en la selva rodeada
del salvaje sonido;
el ave está en el viento acompañada
del canto; pero tiene la persona
dentro de sí la música fantástica
del aire, el alboroto de la tierra
y el silencio de las tranquilas aguas.

Rabindranath Tagore

732-Joseph Merrick



EL HOMBRE ELEFANTE

Es cierto que mi forma es muy extraña,
mas aquel que me culpa culpa a Dios;
si pudiera crearme yo a mí mismo
por complacerte haría lo mejor.

Si pudiera abarcar la Tierra toda,
abrazando amoroso al horizonte,
quisiera que mirarais en mi alma...
La mente es la medida de los hombres.

Joseph Merrick

856-Walter Scott



EL INFELIZ

El infeliz concentrado en sí mismo
viviendo perderá su humanismo
y doblemente muriendo
quedará sufriendo,
volverá a la mísera tierra de la que surgiera, sin oír llantos,
ni alabanzas, ni cantos.

Walter Scott

902-Emilio Ferrari



AL HOMBRE

A través del espacio y a millares
y millares de leguas de tu anhelo,
seguirás a los astros por el cielo
en sus revoluciones seculares;

penetrarás el fondo de los mares,
cual vasto libro hojearás el suelo
y abrirás los alcázares de hielo
que coronan los círculos polares.

Conocerás el germen de la vida,
la faz del microscópico organismo
y la gran nebulosa indefinida;

conocerás la tierra y el abismo;
mas siempre, ¡oh, ley fatal!, desconocida
habrá una cosa para ti: tú mismo.

Emilio Ferrari

916-Sant Tukaram



BENDECIDOS

Bendecidos son aquellos
cuyos corazones crecen en piedad,
y abandonaron Vaikuntha, su hogar,
para servir a la Humanidad;
aquellos que menospreciaron
sus propias necesidades, y no son sólo palabras;
aquellos cuyos corazones son inmensos,
cuyos labios están impregnados en miel.

Sant Tukaram

967-Mikolaj Rej



SOBRE LA VIRTUD

Todas las cosas mueren con el hombre
pero no la virtud, santa y eterna.
Es joya de valor incalculable
porque adorna a los pobres y a los ricos.
Más que las esmeraldas ella brilla
y no tiene medida en el mercado.
Cada cosa del hombre se transforma,
pero no la virtud, que siempre dura.
Aunque cambia la carne, la virtud
permanece en el cielo junto al alma.
A todos, aunque todo se confunda,
la virtud engalana en cualquier sitio.
Su fama la ganaron los honestos
con actos de honradez y buenos hechos.

Mikolaj Rej

976-B.J. Bramwell



SILENCIO

Nadie verdaderamente escucha,
nadie verdaderamente se preocupa,
todo el mundo está demasiado ocupado
con sus propios asuntos.

En el ruido que nos rodea
el silencio no tiene lugar,
nadie escucha el susurro
que salva la raza humana.

B.J. Bramwell