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María José Rojo





SONETO

Camino del desierto, paso a paso,
tras la nube que oculta tu presencia,
mi fe se robustece en esta ausencia,
irradiada en tu Faz, luz sin acaso.

Sin temor a la muerte, ni al fracaso,
marcada por el toque de tu ciencia,
en ofrenda de amor darte mi esencia,
urgida por tu fuego en que me abraso.

Gustar que me poseas, poseerte,
dejar la vida entera en tu regazo,
mi gozosa tarea, mi ejercicio.

En despojo feliz, así quererte;
y fundirnos los dos en un abrazo,
que ya sólo de amar tengo el oficio.

María José Rojo

Patxi Loidi



CADA MAÑANA

Cada mañana sales al balcón
y oteas el horizonte por ver si vuelvo.
Cada mañana bajas saltando las escaleras
y echas a correr por el campo
cuando me adivinas a lo lejos.
Cada mañana me cortas la palabra,
te abalanzas sobre mí
y me rodeas con un abrazo redondo el cuerpo entero.
Cada mañana contratas la banda de músicos
y organizas una fiesta por mí por el ancho mundo.
Cada mañana me dices al oído con voz de primavera:
"Hoy puedes empezar de cero".

Patxi Loidi

38-Al Mutamid



AMOR ONÍRICO

Te he visto en sueños en mi lecho
y era como si tu brazo mullido fuese mi almohada,
era como si me abrazases y sintieses
el amor y el desvelo que yo siento,
es como si te besase los labios, la nuca,
las mejillas, y lograse mi deseo.
¡Por tu amor!, si no me visitase tu imagen
en sueños, a intervalos, no dormiría más.

Al Mutamid

514-Ben Baqui



ESCENA DE AMOR

Cuando la noche arrastraba
su cola de sombra,
le di a beber vino oscuro
y espeso como el almizcle
en polvo que se sorbe por las narices.
La estreché
como estrecha el valiente su espada,
y sus trenzas eran
como tahalíes que pendían desde mis hombros.
Hasta que, cuando la rindió la pesadez del sueño,
la aparté de mí,
a quien estaba abrazada.
¡La alejé del costado que amaba,
para que no durmiese sobre una
almohada palpitante!

Ben Baqui

699-Luisa de Carvajal



SONETO

En el siniestro brazo recostada
de su amado pastor, Silva dormía,
y con la diestra mano la tenía
con un estrecho abrazo a sí allegada.

Y de aquel dulce sueño recordada,
le dijo: "El corazón del alma mía
vela, y yo duermo; ¡ay, suma alegría,
cuál me tiene tu amor tan traspasada!

Ninfas del paraíso soberanas,
sabed que estoy enferma y muy herida
en unos abrasadísimos amores.

Cercadme de odoríferas manzanas,
pues me veis, como fénix, encendida,
y cercadme también de amenas flores."

Luisa de Carvajal