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117-Calcagno



LA CARIDAD

Niño, que en mullida almohada
recuestas la cabecita,
que te duermes al acento
de maternales caricias;
recuerda que hay niños pobres
que en las noches tristes, frías,
no tienen techo y se duermen
soñando con sus desdichas.

Niño, que tienes juguetes,
que allá en la alfombra de Esmirna,
en la sala reluciente,
descansan de tus caricias:
acuérdate de los pobres
que sin juegos, sin sonrisas,
lloran porque tienen hambre
de pan, besos y caricias.
Ese niñito harapiento
de tez pálida, amarilla,
que llama junto a la puerta
de la casa que tú habitas,
es tu hermanito, que pide
el pan que tú desperdicias.

¡Oh!, si eres bueno, si tienes
dentro del cuerpo un almita,
si tienes un corazón,
corre y dile a tu mamita
que te dé un trozo de pan
para el pobre, que hace días
no ha probado ni un bocado
de ese pan que desperdicias.

Y lleváselo tú mismo,
pónselo en la manecita,
y así podrás ver de cerca
su tez pálidad, amarilla,
verás sus ojos hundidos,
verás sus tristes pupilas,
verás como son los niños
que en las noches tristes, frías,
tienen hambre retrasada
de pan, besos y caricias.

Calcagno

689-José Jurado de la Parra



EL SERMÓN MODERNO

Dale menos sermón y más harina
e irá tras sí la grey, sabio prelado.
Ya no basta el sermón; la hora ha sonado
de dar con picatostes la doctrina.

Donde hay hambre y dolor, todo es mohína;
piénsalo así, pastor, y pon cuidado
en que pazca y se nutra tu ganado
y abreve en la corriente cristalina.

Los hambrientos, o luchan o bostezan,
y si en lugar de pan das oraciones,
tendrán tu caridad como castigo.

Si les das de comer, verás cual rezan,
que hoy es el ideal de los sermones,
más que predicar bien, dar mucho trigo.

José Jurado de la Parra

944-Su Tong-Po



AUNQUE FUERAN PERLAS

Aunque fueran perlas lo que del Cielo cayera,
quienes pasan frío no podrían hacerse un traje.
Aunque fueran jade lo que del Cielo cayera,
quienes pasan hambre no podrían cocinarlo.

Su Tong-Po

994-Tãnia Teresa Tomé



REENCUENTRO

Cuando me siento descalza
en el zapato de un niño pobre
se me llena el pie
como nada lo haría.
Recuerdo que mi existencia
no es sola,
es con todo el mundo.
Recuerdo que tengo
que embriagarme de ti,
Mozambique,
porque te echo de menos.

Tãnia Teresa Tomé