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183-Gérard de Nerval



FANTASÍA

Existe una tonada por la que yo daría
todo Mozart, Rossini y todo Weber,
una vieja tonada, languideciente y fúnebre
que me trae a mí sólo sus secretos encantos.

Cada vez que la escucho mi alma se hace
doscientos años -es sobre Luis Trece-
más joven; y creo ver cómo se extiende
una ladera verde que amarillea el ocaso.

Luego un alcázar de ladrillo y piedra,
de vidrieras teñidas de colores rojizos
ceñido de amplios parques y a sus pies un arroyo
que entre las flores corre.

Luego una dama, en su ventana altísima,
rubia. con ojos negros. de vestimenta antigua,
que en otra vida acaso ya hube visto
y de la cual me acuerdo.

Gérard de Nerval

200-Manuel Fernández Lasso de la Vega



BEETHOVEN

Me estremece Beethoven por su excelsa grandeza
que hace acudir al alma la intensa sensación
de un agreste paisaje de la Naturaleza
hundida en el estruendo de un trágico ciclón.

Es dulce en sus ternuras y fuerte en sus anhelos,
a un tiempo mansa brisa y ruda tempestad.
Sabe cantar la tierra desde los altos cielos
y ser en un acorde negrura y claridad.

Murió el divino sordo y cerrado está el piano
llorando la nostalgia de su nerviosa mano
herida por el golpe de un constante sufrir.

Pero late su espíritu flotando en el vacío
y al sentirlo tan cerca se estremece de frío
nuestro cuerpo que sabe que se habrá de morir.

Manuel Fernández Lasso de la Vega

264-Rodulfo Figueroa



LA ZANDUNGA

Cuando en la calma de la noche quieta
triste y doliente la zandunga gime,
un suspiro en mi pecho se reprime
y siento de llorar ansia secreta.

¡Cómo en notas sentidas interpreta
esta angustia infinita que me oprime!
¡El que escribió esa música sublime
fue un gran compositor y un gran poeta!

Cuando se llegue el suspirado día
en que con dedo compasivo y yerto
cierre por fin mis ojos la agonía,

la zandunga tocad, si no despierto
al quejoso rumor de la armonía,
¡dejadme descansar que estaré muerto!

Rodulfo Figueroa

600-Ramón de Palma y Romay



LA DANZA DE CUBA

Los aires rompen el ruido
de la nocturna orquesta...
¡Oh! ¿Qué impresión es ésta?...
¿Qué mágico sonido?
¿Qué plácida embriaguez?
¡Es la cubana danza!
Y al escuchar sus sones,
mis muertas ilusiones,
mis sueños de esperanza
despiertan a la vez.

¡Oh danza! tus acentos
reaniman mi existencia;
tu lánguida cadencia
me inspira pensamientos
de amor y de placer:
y la gentil cubana
de pie pulido y breve,
y de cintura leve,
que se columpia ufana
pienso a tus sones ver.

Pienso mirar su cuello
a tu compás doblarse,
sus párpados cerrarse,
alzar el rostro bello
bañado de expresión:
o pienso que del piano
las teclas recorriendo,
te estoy ¡oh danza! oyendo
lanzar bajo su mano
gemidos de pasión.

Quien de cubano el alma
y los sentidos tenga,
no es dable, no, que calma,
ni que grave sostenga
llegándote a sentir;
que el más adusto ceño
tus sones escuchando
se mostrará risueño,
o tu compás callando
procurará seguir.

Ya exhales gemidora
de tórtola el arrullo,
ya imites el murmullo
de brisa halagadora,
ya un grito des de amor;
¡oh danza! me parece
que Cuba con sus palmas
a tu compás se mece,
y son de nuestras almas
tus ecos el clamor.

Ramón de Palma y Romay 

603-Rabindranath Tagore



REFLEXIÓN

Vive en silencio el pez en el océano,
y la bestia en la selva rodeada
del salvaje sonido;
el ave está en el viento acompañada
del canto; pero tiene la persona
dentro de sí la música fantástica
del aire, el alboroto de la tierra
y el silencio de las tranquilas aguas.

Rabindranath Tagore

837-Mohammed Shems Eddim Hafiz





GACELA XV

Un músico esta noche
mi oído regalaba
con amorosos tonos
de su canora flauta.

Sentí al punto al oírle
en mi pecho mil ansias,
tal impresión me hacían
sus dulces consonancias.

Un copero, con frente
como el diciembre blanca,
y con rizos cual soles,
a mi lado se hallaba.

Al verme trastornado,
vino con abundancia
vertió en mi copa. Absorto
a una acción tan hidalga

grité: De mi existencia
tú me alivias la carga
cuando así con el vino
me rebosas la taza.

Líbrete Dios del fiero
pesar de la inconstancia,
y en uno y otro mundo
te dé dichas colmadas.

Cuando Hafiz está alegre,
¿qué le importan tiaras,
ni Kaus, ni Kis, ni Persias?
¡Poco menos que nada!

Mohammed Shems Eddim Hafiz

975-Rafael Carvajal



A UNA POETISA

Ni el dulce murmurar del arroyuelo
que se desliza con variado encanto,
ni el triste arrullo con que eleva al cielo
la tórtola afligida su quebranto,

ni al descorrer el misterioso velo
natura ufana con su rico manto
me ofrecieron jamás ese consuelo
que ofrecen las dulzuras de tu canto.

Canta feliz, de un cielo bonancible
hija privilegiada, que tu lira
te muestra hermosa cuanto más sensible.

¡Por Dios! canta, otra vez y el alma inspira
de un triste trovador que en su amargura
halla en tus versos celestial ternura.

Rafael Carvajal