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8-San Agustín de Hipona



FRAGMENTO

Conmovido por estas
profundas reflexiones metafísicas,
entera mi pasión, cual nube alada,
lloró sobre mi alma su agonía,
y yo abracé mi soledad entonces,
para allá, desterrado, ajeno, sin la
presencia de otro amigo que no fuera
el que amoroso nos donó la vida,
fundirme en la ternura
de su paz infinita...
Fue tras ello que mi palabra trémula
dejó el alma de Alipio sorprendida,
espantada, perpleja,
cual si observara alguna maravilla.

San Agustín de Hipona

176-Cátulo



BESOS

Vivamos, Lesbia mía, y amémonos.
Que los rumores de los viejos severos
nos tengan sin cuidado.
El sol puede salir y ponerse,
pero cuando acabe nuestra breve luz
dormiremos una noche sin fin.
Dame mil besos, después cien,
luego otros mil, luego otros cien,
después hasta dos mil, después otra vez cien;
luego, cuando lleguemos a muchos miles,
hay que perder la cuenta
para que no pueda el envidioso hechizarnos
si se conoce el total de nuestros besos.

Cátulo

607-Marco Aurelio



MEDITACIÓN

Nada más triste que el hombre
que gira como una noria
y todo lo descompone
siempre en busca de una poca
de alegría, y hasta incluso
intenta de otras personas
sondear los pensamientos,
o rebusca entre las sombras
deshacerse de las suyas,
soñando esa paz dichosa,
ignorante de que estaba
dentro de sí mismo toda.

Marco Aurelio

642-Epícteto



VALOR

Los hombres se ponen a sí mismos precio,
y lo que decidan será su verdad;
tú, date el más grande valor, no seas necio,
porque es infinito el de tu libertad.

Epícteto