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Blas de Otero



INERME

Aún no nos damos por vencidos. Dicen
que se perdió una guerra. No sé nada
de ayer. Quiero una España mañanada
donde el odio y el hoy no maniaticen.

Ínclitas guerras paupérrimas, sangre
infecunda. Perdida. (No sé nada,
nada). Ganada (no sé) nada, nada:
éste es el seco eco de la sangre.

Por qué he nacido en esta tierra. Ruego
borren la sangre para siempre. Luego
hablaremos. Yo hablo con la tierra

inerme. Y como soy un pobre obrero
de la palabra, un mínimo minero
de la paz, no se nada de la guerra.

Blas de Otero

Joaquín Romero de Cepeda



VER A DIOS EN LA CRIATURA

Ver a Dios en la criatura,
ver a Dios hecho mortal,
ver en humano portal
la celestial hermosura.
¡Gran merced y gran ventura
a quien verlo mereció!
¡Quién lo viera y fuera yo!

Ver llorar a la alegría,
ver tan pobre a la riqueza,
ver tan baja a la grandeza
y ver que Dios lo quería.
¡Gran merced fue en aquel día
la que el hombre recibió!
¡Quién lo viera y fuera yo!

Poner paz en tanta guerra,
calor donde hay tanto frío,
ser de todos lo que es mío,
plantar un Cielo en la Tierra.
¡Qué misión de escalofrío
la que Dios nos confió!
¡Quién lo hiciera y fuera yo! 

Joaquín Romero de Cepeda

2-Henry Thomas Hamblin



FLORES

En la más humilde flor
Dios expresa su propósito
de amor y paz; son las flores
mensajeras de lo hermoso,
un gran canto a la alegría
donde Dios nos deja todo
lo más bello que se encuentra
en su ser maravilloso.

Henry Thomas Hamblin

27-John Lennon



IMAGINE

No es difícil pensar que no hay edén,
pues tan sólo es preciso que imagines
que ese mágico azul de los confines
está dentro del corazón también.

E imagina que, igual que dicho bien,
no arde debajo de tus calcetines
infierno alguno, y todos los jardines
de este mundo nos dan su paz fetén.

Imagínate un mundo sin naciones,
sin crímenes absurdos, religiones
ni codicia, viviendo en libertad.

Si es un sueño, bien sé que no estoy solo,
pues son muchos de un polo al otro polo
los que sueñan con la fraternidad.

John Lennon

353-José Muñoz San Román



PAZ DE ALDEA

Al caer de la tarde, está al fresco sentada,
de la casa a la puerta, la familia tranquila...,
tiende la buena madre hacia el sol la mirada,
y del corral baldío llega un eco de esquila.

El cura, por el porche de la iglesia pasea,
y con besos, los niños le acarician las manos,
limpias como la luna que a la noche blanquea
las copas de los árboles en los montes lejanos.

Los segadores vuelven con los cuerpos transidos,
las piaras retornan con correr presuroso,
y con el sol se muere la luz del claro día...

Los pájaros revuelan en torno de sus nidos,
y al sonar la campana del Ángelus glorioso,
todos los labios rezan: “Dios te salve, María.”

José Muñoz San Román

373-Ignacio Alberto Pane



SI VIS PACEM, PARA BELLUM

¡Abajo, ya, esa máxima que impera!,
pueblo que quieres paz indefinida,
enseñando la máquina homicida
cual su sangrienta garra la pantera.

Quede, echada al crisol, tu arma guerrera,
en reja del arado convertida,
y vuelve a las labores de la vida
de esa inquietud constante que te altera.

Busca la paz al fin; al fin aprende
que el hacha al árbol por su flor respeta
y en cambio al tronco por su fuerza hiende.

Nada al furor del tigre te someta.
Aprende a ser león: nadie le ofende,
que en el valor es rey... y a nadie reta.

Ignacio Alberto Pane

448-José Asunción Silva



IDILIO

Sencilla y grata vida de la aldea,
levantarse al nacer de la mañana
cuando su luz en la extensión clarea
y se quiebra en la cúpula lejana,
vagar a la ventura en el boscaje…
Espiar en los recodos del camino
el momento en que el ave enamorada
oculta en el follaje
sus esperanzas y sus dichas canta.
En rústica vasija
coronada de espuma
libar la leche, contemplar la bruma
que en el fondo del valle se levanta,
el aire respirar embalsamado
con los suaves olores
de la savia y las flores,
tomar fuerza en la calma majestuosa
donde la vida universal germina,
en ignotos lugares
que no ha hollado la vana muchedumbre
en el bosque de cedros seculares
del alto monte en la empinada cumbre;
después, tranquilamente
bañarse en el remanso de la fuente.
Con el rural trabajo
que a los músculos da fuerza de acero
y que las fuentes abre de riqueza
endurecer el brazo fatigado
y devolverle calma a la cabeza,
sin fatigas, sin penas, sin engaños
dejar correr los años
y en la postrera
descansar, no en lujoso monumento,
sino bajo el follaje
del verde sauce a su tranquila sombra,
cabe la cruz piadosa.

José Asunción Silva

576-Sai Baba



EL AMOR

El amor auténtico
tan sólo florece
en los corazones
que de paz se llenen.

La sabiduría
que la paz ofrece
da luz a una vida
que nunca se muere.

Sai Baba

599-Felipe Poey Aloy



EL ARROYO

Entre árboles espesos y escondidos
discurre un arroyuelo,
a quien rama y bejuco entretejidos
niegan la luz del cielo.

Según va penetrando en la espesura,
los troncos apartando,
con mayor claridad y más anchura
los peces van nadando.

Se reviste de yerbas olorosas
su margen floreciente,
y sus ondas más puras y copiosas
corren más libremente.

Al Bani precipitan sus raudales
por el bosque sombrío,
después que ya regó cañaverales,
vecinos del gran río.

Sobre el claro verdor que de la caña
los leves nudos ciñe,
y que el sol abrasando la campaña
de albor pálido tiñe.

Alzan lozanos su rosada frente
los güines brilladores
que no tienen de Sirio el rayo ardiente
ni cierzos bramadores.

Ostentan su hermosura y ligereza
a pesar de los fuegos,
inclinan a los vientos la cabeza
y provocan sus juegos.

Allí la tierra en su fecundo seno
mil insectos presenta,
y en aquel corto espacio de terreno
a todos alimenta.

Unos sacan el jugo almibarado
del seno de las flores,
y otros muerden un tronco taladrado
con dientes roedores.

Otros cruzan el aire con presteza,
otros pasan con ruido,
otros vibran con fuerza y ligereza
el aguijón temido.

Muestra el uno las alas sosegadas
en la rama segura,
y otro oculto en las hojas apartadas
brilla como oro puro.

Alguno en su capullo aprisionado
por su salida anhela,
mientras que otro más fuerte y más formado
su cárcel rompe y vuela.

¡Oh feliz arroyuelo! ¡Cuántas veces
he pasado en tu orilla
las horas del placer que al alma ofreces,
de gozo y paz sencilla!

¡Cuántas veces entrando en la espesura,
a tu origen subiendo,
se ha llenado mi pecho de dulzura
tu margen recorriendo!

¡Cuán me alegraba el curso sosegado
de tu corriente pura!
¡Y qué asiento tan grato me has brindado
en tu fresca verdura!

Desde allí pude ver entretenido
las guabinas nadando,
entre la arena el camarón hundido
a su amor atisbando.

De sus respetuosas cuevas temeroso
el cangrejo saliendo,
y más suelto después, y más gozoso
por la orilla corriendo.

Girando la libélula delgada
con alas transparentes,
depone en el raudal del agua amada
sus caros descendientes.

Ya baña en él su cuerpo caluroso,
ya se detiene un rato,
y sobre su cristal terso y lustroso
contempla su retrato.

Las mariposas vuelan a mi lado
ligeras y festivas,
y siguen en su curso varïado
las aguas fugitivas.

¡Salve, monte de Cuba bienhadado,
claro sol, limpias fuentes,
verde pompa del bosque y dulce prado,
a mi vista presentes!

¡Cuánta vida sembró naturaleza
por este asilo umbrío!
¡Cuántos seres que beben con largueza
las aguas de este río!

Entre ellos la Inocencia está segura
y duerme descuidada;
ni escorpión amenaza muerte dura,
ni serpiente irritada.

No se ve de las fieras perseguido
su reposo halagüeño,
ni del triste feroz el cruel rugido
interrumpe su sueño.

¡Arroyuelo mil veces venturoso!
Tu semblante rïente
siempre me dio placer, y más dichoso
fui siempre en tu corriente.

Y cuando tus orillas recorría,
libre de amor el pecho,
necesidad de amar no conocía
contigo satisfecho.

Después de una beldad enamorado,
tal vez correspondido,
mis pasos a tus aguas ha llevado
del amor conducido.

He visto más alegre tu verdura,
tus aguas más hermosas
en su lecho correr con más blandura
risueñas y abundosas.

Los arrullos de blandas tortolillas
más tiernos parecían,
los colores de hermosas avecillas
más brillante lucían.

A su tirana ausente resquebraba,
dando su voz al viento,
y su acorde cantar acompañaba
con templado instrumento.

Oh tú que en otro tiempo he convidado
con este campo ameno,
por ti suspiran bosque, fuente y prado
y este cielo sereno.

No tardes en colmar con tu presencia
el suelo de alegría;
gozarás de esta dicha apetecida
y de la dicha mía.

Pasaremos el día entretenidos
en perenne delicia
ensayando mil juegos divertidos
ajenos de malicia.

Beberás con tus manos agua pura,
y beberé contigo;
gozaremos sentados de frescura
sobre algún tronco amigo.

Y si vemos dos troncos abrazados
entre sí estrechamente,
tus brazos a mis brazos enlazados
se unirán igualmente.

Las aguas, ni ofendidas ni envidiosas
caminarán con ruido,
y al son de nuestras voces amorosas
mezclarán su sonido.

Felipe Poey Aloy

607-Marco Aurelio



MEDITACIÓN

Nada más triste que el hombre
que gira como una noria
y todo lo descompone
siempre en busca de una poca
de alegría, y hasta incluso
intenta de otras personas
sondear los pensamientos,
o rebusca entre las sombras
deshacerse de las suyas,
soñando esa paz dichosa,
ignorante de que estaba
dentro de sí mismo toda.

Marco Aurelio

757-Kobayashi Issa



PAZ

Yo nada tengo
salvo esta paz que ofrece
su aroma fresco.

Kobayashi Issa


NOCHE

¿También para ti, pulga,
es la noche enorme
y llena de soledad?

Kobayashi Issa

816-Francisco Javier Ugarte y Pagés



MI CANTO

Canto la vida, las dulzuras canto
del bien sin tacha que feliz disfruto:
ni el oro envidio, ni el honor disputo,
que tanto halagan y deslumbran tanto.

Bendigo de mi hogar el mudo encanto,
y del trabajo saboreo el fruto...
Mi numen y mi afán: ¡doble tributo
con que hasta Dios el corazón levanto!

Calle el tedio del alma endurecida,
entre dudas rebelde prisionero...
Yo, como el ave que dichosa anida

bajo la sombra del campestre alero,
canto la tierra en paz, canto la vida,
¡porque te amo, Señor, creo y espero!...

Francisco Javier Ugarte y Pagés

951-Tu Fu



ELIGIENDO CINTAS

Eligiendo cintas, toma la más larga.
Eligiendo flechas, toma la más fuerte.
Matando hombres, mata primero su caballo.
Tomando prisioneros, cautiva primero a sus capitanes.
Hay un límite para la matanza de los hombres.
Un pueblo debe tener fronteras y atenerse a ellas.
Es suficiente con mantener alejados a los enemigos.
No tiene sentido tantos heridos, tantos muertos.

Tu Fu

954-Ching Yen



MI AMADO

Mi amado hace ya mucho que esta en la batalla,
y yo permanezco sola, contemplando mis paredes
donde pende tantos instrumentos de música.
Mi pelo se va tornando cano sobre la almohada,
mi beldad va marchitándose bajo la luz de la vela
y en mi corazón conservo esa pregunta interminable:
¿Cuando se detendrá la guerra en nuestro país?
¿Cuando veré de nuevo su caballo en nuestro patio?

Ching Yen

958-Ts'Ai Yen



CANTO XII

La brisa del Este trajo un soplo de la Primavera,
templándolo todo. Sí, es el emperador de la China
que reparte por todo el Universo el Sol y la Paz.

Los Hunos, cantan, alegres, llenos de jolgorio;
China y sus gentes cesaron en sus guerras.
De repente me veo con el mensajero imperial,
cargado de onzas de plata
con las que pagar mi rescate a los bárbaros.

¡Qué ilusión regresar,
ver a mi gran Soberano otra vez!
¡Qué tristeza dejar a mis niños,
decirles adiós para siempre!

Es este mi duodécimo canto
de alegría y de tristeza.
Ir o permanecer, es la misma congoja.
Quisiera ser yo y otra diferente al mismo tiempo.

Ts'Ai Yen

979-Ann Thomson




SOÑANDO

Dulces pensamientos de un sueño -
Sueño de ciudades donde voy.
Calles atestadas de nieve;
espesa niebla llega arrastrándose
como una burbuja sobre la ciudad.
Absolutamente nadie a la vista;
profundo silencio donde las sombras cesan,
todo permanece tranquilo,
todo está en Paz.

Ann Thomson