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219-Antonio López Prieto



SONETO

Soy jovencita, rica, soy bonita,
desciendo de nobleza nada falsa,
se tocar, y cantar, bailar la Balsa
tengo ropa y volante ¡qué exquisita!

Soy en toda función la primerita:
en bailes y en tertulias se me ensalza;
aun el juego mi mérito realza,
y me llevo entre muchos la palmita.

Tengo gusto en andar y gran despejo,
a tres muchachos traigo en ejercicio,
y dejo y tomo a mi placer cortejo.

Conozco del amor el artificio:
¿Pues que me falta? Oyóla un tío viejo
y la dijo gruñendo: Loca, el juicio.

Antonio López Prieto

227-Manuel Gutiérrez Nájera



PARA ENTONCES

Quiero morir cuando decline el día,
en alta mar y con la cara al cielo,
donde parezca sueño la agonía
y el alma un ave que remonta el vuelo.

No escuchar en los últimos instantes,
ya con el cielo y con el mar a solas,
más voces ni plegarias sollozantes
que el majestuoso tumbo de las olas.

Morir cuando la luz retira
sus áureas redes de la onda verde,
y ser como ese sol que lento expira;
algo muy luminoso que se pierde.

Morir, y joven; antes que destruya
el tiempo aleve la gentil corona,
cuando la vida dice aún: "Soy tuya",
aunque sepamos bien que nos traiciona.

Manuel Gutiérrez Nájera

278-Nicasio Álvarez de Cienfuegos



EL TÚMULO

¿No ves, mi amor, entre el monte
y aquella sonora fuente,
un solitario sepulcro
sombreado de cipreses?

¿Y no ves que en torno vuelan,
desarmados y dolientes,
mil amorcitos, guiados
por el hijo de Citeres?

Pues en paz allí cerradas
descansan ya para siempre
las silenciosas cenizas
de dos que se amaron fieles.

Éramos niños nosotros
cuando Palemón y Asterie
llenaron estas comarcas
de sus cariños ardientes.

No hay olmo que, en su corteza,
pruebas de su amor no muestre;
Palemón, los unos dicen,
los otros claman Asterie.

Sus amorosas canciones
todo zagal las aprende;
no hay valle do no se canten,
ni monte do no resuenen.

Llegó su vejez, y hallolos
en paz, y amándose siempre;
y amáronse, y expiraron;
pero su amor permanece.

¿Te acuerdas, Filis, que un día,
simplecillos e inocentes,
los oímos requebrarse
detrás de aquellos laureles?

¡Cuántas caricias manaban
sus labios! ¡Cuántos placeres!
¡Cuánta eternidad de amores
juraba su pecho ardiente!

Al verlos, ¿te acuerdas, Filis,
oh, tan preciosas niñeces
volaron, que me dijiste,
deshojando unos claveles:

yo quiero amar; en creciendo,
serás Palemón, yo Asterie,
y juraremos, cual ellos,
amarnos hasta la muerte?

Mi Filis, mi bien, ¿qué esperas?
El tiempo de amar es éste;
los días rápidos huyen,
y la juventud no vuelve.

No tardes; ven al sepulcro
donde los pastores duermen
y, a su ejemplo, en él juremos
amarnos eternamente.

Nicasio Álvarez de Cienfuegos

296-Juan Meléndez Valdés



A DORILA

¡Cómo se van las horas,
y tras ellas los días,
y los floridos años
de nuestra frágil vida!
La vejez luego viene,
del amor enemiga,
y entre fúnebres sombras
la muerte se avecina,
que escuálida y temblando,
fea, informe, amarilla,
nos aterra, y apaga
nuestros fuegos y dichas.
El cuerpo se entorpece,
los ayes nos fatigan,
nos huyen los placeres
y deja la alegría.
Si esto, pues, nos aguarda,
¿para qué, mi Dorila,
son los floridos años
de nuestra frágil vida?
Para juegos y bailes
y cantares y risas
nos los dieron los cielos,
las Gracias los destinan.
Ven ¡ay! ¿qué te detiene?
Ven, ven, paloma mía,
debajo de estas parras
do lene el viento aspira;
y entre vinos suaves
y mimosas delicias
de la niñez gocemos,
pues vuela tan aprisa.

Juan Menéndez Valdés

380-Esteban Borrero Echeverría



UN JUGUETE

Pasaste por mi lado, mariposa;
perfume a flor exhalas:
siento sobre mi frente fatigosa
el polvo luminoso de tus alas.

¿A dó vas, a dó corres tan deprisa?
¡Ay, mariposa bella,
en las alas te marchas de la brisa,
mas dejas en mi espíritu tu huella!

¡Juventud, juventud! Toda placeres
es para ti la vida:
Flora sigue tu huella, y cuaja Ceres
para ti su primicia apetecida.

Ya es la noche en mi espíritu. La aurora
acabó de mi vida;
pasas y en mí derramas brilladora
de aquella luz la ráfaga extinguida.

Cruzaste por mi lado, mariposa;
perfume y flor exhalas...
Siento sobre mi frente fatigosa
el polvo luminoso de tus alas.

Esteban Borrero Echeverría

564-Aleksandr Blok



MADRUGADA EN MOSCÚ

Es delicioso madrugar, sentir
las frescas huellas sobre la arena,
es delicioso recordarte así,
saber que sigues conmigo.

Yo te amo, vida mía,
juventud despreocupada,
y la ternura transparente del Kremlin,
al amanecer, es como tu encanto.

Aleksandr Blok

571-Vincenzo Monti



SONETO

El día que en tu faz la gloria entera
del grande sacrificio fulguraba
y una luz de los cielos hechicera
en tus ojos estática brillaba.

A tu oído la queja lastimera
de tu doliente Juventud sonaba
y sobre tu cortada cabellera
la despreciada Libertad lloraba.

El placer lisonjero te ofrecía
sus deleites funestos y a la entrada
con mano audaz tu veste removía;

¡mas tú las puertas, invencible y fuerte,
cerraste de tu mística morada
y le diste las llaves a la Muerte!

Vincenzo Monti

648-Jacinto de Salas y Quiroga



EMILIA

Todas al baile se entregan,
todas ríen de contento,
y la música festiva
hace palpitar los pechos.
Muchachas de quince abriles,
no dejéis huir el tiempo
sin robarle dulces ratos...
Mirad que no vuelve luego.
-Ah, Rosa, canta conmigo;
ven, que después bailaremos.
-Y cantan las dos muchachas
sin compás, mas con empeño.
-¿Te acuerdas, Adela mía,
cuanto el Carnaval postrero
la máscara nos sirviera
para gozar ratos bellos?
-¿Fuistes anoche al teatro?
Pues mañana volveremos.
-Mañana iremos al prado.
-Mañana baile, refresco,
diversión hasta las cuatro.
-Te acabaste el traje nuevo?

Todas así son dichosas
halagando sus deseos,
sólo Emilia pensativa
ve pasar sin gozo el tiempo;
suspira bajo, se oculta,
y recuerda a su Fileno.

Jacinto de Salas y Quiroga

720-Victor Hugo



ESPERANZA EN DIOS

¡Joven! Espera, espera
en el mañana, y siempre en el mañana;
no abandones la fe del porvenir.
Y cada vez que, fúlgida y galana,
luzca la aurora en la celeste esfera
y el monte dore y transparente el valle
de pie, de pie nos halle
a la plegaria prontos, cual Dios a bendecir.

¡Pobre joven! El amargo
sentimiento que en tí noto
es el hijo de tus faltas,
es tu parte de lo odioso.
Quien sabe, permaneciendo
por largo tiempo de hinojos,
cuando haya Dios acabado
de bendecir generoso
a todos los inocentes,
los arrepentidos todos,
¡quién sabe, joven, quién sabe,
se acordará de nosotros!

Victor Hugo

761-José Rizal



A LA JUVENTUD FILIPINA

¡Alza tu tersa frente,
Juventud Filipina, en este día!
¡Luce resplandeciente
tu rica gallardía,
bella esperanza de la Patria Mía!

Vuela, genio grandioso,
y les infunde noble pensamiento,
que lance vigoroso,
mas rápido que el viento,
su mente virgen al glorioso asiento.

Baja con la luz grata
de las artes y ciencias a la arena,
Juventud, y desata
la pesada cadena
que tu genio poético encadena.

Ve que en la ardiente zona
do moraron las sombras, el hispano
esplendente corona,
con pía y sabia mano,
ofrece al hijo de este suelo indiano.

Tú, que buscando subes,
en alas de tu rica fantasía,
del Olimpo en las nubes
tiernísima poesía
más sabrosa que néctar y ambrosía.

Tú, de celeste acento,
melodioso rival de Filomena,
que en variado concento
en la noche serena
disipas del mortal la amarga pena.

Tú que la pena dura
animas al impulso de tu mente,
y la memoria pura
del genio refulgente
eternizas con genio prepotente.

Y tú, que el vario encanto
de Febo, amado del divino Apeles,
y de natura el manto
con mágicos pinceles
trasladar al sencillo lienzo sueles.

¡Corred!, que sacra llama
del genio el lauro coronar espera,
esparciendo la fama
con trompa pregonera
el nombre del mortal por la ancha espera.

¡Día, día felice,
Filipinas gentil, para tu suelo!
Al Potente bendice
que con amante anhelo
la ventura te envía y el consuelo.

José Rizal

863-Ebn al Rabia



DE LA JUVENTUD EN SU VEJEZ

Huyó de mí con paso presuroso
la fresca juventud, y me he quedado
como al impulso del invierno helado
sin su lozana pompa el bosque hojoso.

Le rogué prolongase su manida
con lágrimas ardientes y gemidos,
mas, los ojos cerrando y los oídos
apresuró inflexible su partida.

Aunque de mí se aleja con presura,
yo haré vuelva su edad ante mi mente.
Hablaré de aquel tiempo, y, cual presente,
mi pecho bañará con su dulzura.

Ebn al Rabia

881-Nabegat ben Jaid



DE LA JUVENTUD Y LA VEJEZ

No hay bien en la juventud
si le falta aquel valor
que conserva su esplendor
con toda su plenitud.

Ni se encuentra en la vejez
si no tiene pecho fuerte
que arrostre la adversa suerte
con generosa altivez.

Nabegat ben Jaid

908-Garcilaso de la Vega



SONETO

En tanto que de rosa y azucena
se muestra la color en vuestro gesto,
y que vuestro mirar ardiente, honesto,
enciende al corazón y lo refrena;

y en tanto que el cabello, que en la vena
del oro se escogió, con vuelo presto,
por el hermoso cuello blanco, enhiesto,
el viento mueve, esparce y desordena:

coged de vuestra alegre primavera
el dulce fruto, antes que el tiempo airado
cubra de nieve la hermosa cumbre;

marchitará la rosa el viento helado.
Todo lo mudará la edad ligera
por no hacer mudanza en su costumbre.

Garcilaso de la Vega