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70-Pedro Jara Carrillo



EL SONETO

Es el soneto la gentil y alada
nave que surca el mar de la poesía;
es el poeta timonel que guía,
es la palabra estela plateada.

A las cuerdas del verso aprisionada
la vela de la estrofa se deslía,
y es el cierzo del alma hecho armonía
el que empuja la quilla acompasada.

Van los catorce remos de la nave
con el augusto aletear süave
que se desgrana en perlas por el viento;

y al perderse la rítmica velera,
muestra el palo mayor, como bandera,
el regio pabellón del pensamiento.

Pedro Jara Carrillo

149-Fernando Garrido y Tortosa



A MI AMADA AUSENTE

Gózase encantadora primavera
ostentando sus mágicos colores;
su cáliz perfumado abren las flores
amorosas al aura lisonjera.

Embelesan el bosque y la pradera
dulces trinos de amantes ruiseñores,
himnos de melancólicos amores
que ardiente alumbra el sol desde su esfera.

Todos gozan amando su ventura,
y amor sonríe a todos placentero,
flores, aves y prados y espesura.

Yo que su dicha envidio, en vano espero
trocar en bien mi horrible desventura,
que de mi hermosa amada ausente muero.

Fernando Garrido y Tortosa

195-Vicente Medina



CARPINTERO DE RIBERA

Haciendo un barquito estás,
carpintero de ribera...
Haciendo un barquito estás,
de madera...

¿Adónde irá ese barquito
cuando le pongan la vela?
¿Adónde irá ese barquito,
carpintero de ribera?

Trabajando en tu barquito,
carpintero, te recreas,
¡para que luego la mar
haga con él lo que quiera!

En la playa
carpintero de ribera,
tu barquito
armando estás en la arena.

La mar azul está en frente,
risüeña,
y, para jugar con él,
la mar tu barquito espera...

¿Quién no está haciendo un barquito?
¿Quién no sueña?
¡No haces tú solo barquitos,
carpintero de ribera!

Vicente Medina

770-Antonio Arnao y Espinosa de los Monteros



BARCAROLA

Brillan las nubes en nácar y en oro;
sol esplendente se ve despuntar...
Leda conmigo, que ciego te adoro,
surca las ondas que rizan la mar.
Ella te brinda con plácido acento
puro contento,
venturas sin par.

Aves marinas de cándida pluma
vuelan en torno con vivo placer;
peces dorados, hendiendo la espuma,
siguen la barca, tus ojos por ver.
Brisa ligera tu labio acaricia,
casta delicia
queriendo tener.

Lejos del mundo que llora sus penas
hondo silencio rondando en redor,
tornen al alma las horas serenas,
libre pudiendo vivir sin dolor.
Hoy ante el cielo que grato sonríe
clara nos guíe
la fe del amor.

Antonio Arnao y Espinosa de los Monteros

843-Salvador Jacinto Polo de Medina



EPIGRAMA

Entre, Laura, en tu jardín,
y vi una dama o lucero,
y una vieja o cancerbero,
que era su guarda o mastín.

Es todo tan excelente,
que me pareció el vergel
que Adán perdió viendo en él
fruta, flor, Eva y serpiente.

Salvador Jacinto Polo de Medina

987-José Antonio Torrentbó de la Serna



AL CRISTO DEL MILAGRO

Este Cristo al que busco, rezo y lloro;
este Cristo marchito y dolorido,
esquelético, triste y retorcido,
es el Cristo al que eternamente imploro.

Sobre Él la rosa de mi amor desfloro,
que es el Cristo tal cual yo lo he sentido:
sudoroso, sangrante, corroído
por nosotros crueles. Yo te exploro

con mis ojos. Por no querer mancharte,
te beso con mis lágrimas vertidas.
¡Oh, Cristo del Milagro, al contemplarte,

me perfuman tus llagas florecidas!
Eres bálsamo y luz cuando al rezarte
me iluminas y cierras mis heridas.

José Antonio Torrentbó de la Serna