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Madre Trinidad de la Santa Madre Iglesia



LARGO PEREGRINAR

 ¡Qué peregrinar más largo…!
¡Qué nostalgias por tu encuentro…!
¡Qué ansias por poseerte,
en este vivir muriendo,
en este clamar constante
por encontrarte en tu seno…!

 Parece que las entrañas
se me resecan, pidiendo
la llenura de mi vida
en tu Manantial eterno,
en la Luz de tu mirada,
en la hondura de tu Pecho.

 Yo necesito meterme
en tu divino Misterio,
en la profundidad honda
de tu infinito Cauterio,
y, en él, quedar sumergida,
cauterizada en su fuego.

 ¡Oh, qué urgencias por tenerte
en mis urgencias muriendo,
en mis nostalgias vividas,
en mi torturante anhelo,
para sentirme engolfada
ya para siempre en tu Seno…!

 Es mi vivir tan divino
y en tan terrible misterio,
que, si no vienes piadoso
y compasivo a mi encuentro,
de tanto y tanto tenerte,
en tu posesión me muero,
ante mi sed anhelante
por poseerte sin velos.

Madre Trinidad de la Santa Madre Iglesia

Jacint Verdaguer i Santaló



PREDICANT ALS AUCELLS

Va l’Apòstol de l’amor
per una selva d’Itàlia;
l’amor que sent per Jesús
ja no cap dins la seva ánima.

Ne parla als rius y a les flors,
i pins i roures abraça.
És desterrat Serafí
que del cel sent enyorança

D’alegria tot cantant
los aucellets l’acompanyen;
los que trastegen pel bosc
voleien de branca en branca;
los que volen per lo cel
paren atents la volada.

Francesc los vol predicar,
sota un roure s’aturava.
Sobre l’herba es posen uns,
los altres sobre les mates,
los més estimats de tots
damunt sos genolls y espatlla;
cada bri d’herba en porta un,
cada arbre una nuvolada.

– ¡Germanets aucellets, -los diu,-
lo Criador quant vos ama!
Sense sembrar ni segar
teniu sempre en vostra taula
la llavor d’herbeta humil,
de la font la gota d’aigua,
si en lo calze d’una flor
no voleu beure rosada.

Com no fileu ni cosiu,
Déu vos vesteix i vos calça;
vostre vestit i calçat
valen més que d’or i plata.

Vos dóna per llit un brot,
una fulla per teulada,
gentils boscúries per niu,
lo cel i terra per gábia.

Aucellets, los meus germans,
lo Criador quant vos ama!
Ameu-lo, volsaltres, bé,
que amor ab amor se paga;
canteu-li a l’hora de l’alba
d’amor la dolça cançó
que els homes han oblidada!-

Tot predicant als aucells
Sant Francesc s’extasiava.
Ells, per fer-li reverència,
sos jolius capets abaixen;

l’aureneta estira el coll,
la perdiu estira l’ala,
alçant los ulls cap al sol
obre son bec la calándria,

fa la’atleta el passerell,
saltirons la cogullada,
fent pujar i fent baixar
sa cogulla franciscana.

Quan Francesc los beneeix,
un sospir d’amor exhalen
i algun diví rossinyol
preludia ab la seva arpa.

Del signe sagrat que fa
pren la forma l’aucellada,
que cantant se’n vola al cel
com una creu que s’hi exampla
de llevant cap a ponent,
de migdia a tramuntana.

Així la creu de Jesús,
que el màrtir d’amor abraça,
serà duita a tot lo món
pels fills de l’Ordre Seràfica,
que pobres com los aucells,
ja entonen per monts i planes
d’amor la dolça canço
que els homes han oblidada.

Jacint Verdaguer i Santaló


PREDICANDO A LOS PÁJAROS

Va el Apóstol del amor
por una selva de Italia;
el amor que siente por Jesús
ya no le cabe en su alma.

Lo cuenta a los rios y a las flores,
y pinos y robles abraza.
Es Serafín desterrado
que del cielo siente añoranza.

De alegría cantando
los pajaritos lo acompañan;
los que andan por el bosque
vuelan de rama en rama;
los que vuelan por el cielo
paran atentos el vuelo.

Francisco quiere predicarles,
bajo un roble se detiene.
En la hierba se posan unos,
los otros sobre las matas,
los más queridos de todos,
sobre sus rodillas y espalda;
en cada brizna de hierba hay uno,
en cada árbol, una nube.

Hermanitos pajaritos, -les dice,-
el Creador, cuánto os ama!
Sin sembrar ni segar
tenéis siempre en vuestra mesa
la semilla de hierbita humilde,
de la fuente, la gota de agua,
si en el cáliz de una flor
no queréis beber rociada.

Como no hiláis ni coséis,
Dios os viste y os calza;
vuestro vestido y calzado
valen más que de oro y plata.

Os da por lecho un brote,
una hoja por tejado,
amables espesuras por nido,
el cielo y tierra por jaula.

¡Pajarillos, mis hermanos,
el Creador, cuánto os ama!
¡Amadlo vosotros, bien,
que amor con amor se paga;
cantadle a la hora del alba
la dulce canción de amor 
que los hombres olvidaron!

Predicando a los pájaros
San Francisco se extasiaba.
Ellos, por reverencia,
sus alegres cabecitas bajan;

La golondrina estira el cuello,
la perdiz estira el ala,
alzan los ojos al sol,
abre el pico la calandria,

Hace el atleta el gorrión,
saltitos la cogullada,
haciendo subir y bajar
su cogulla franciscana.

Cuando Francisco los bendice,
un suspiro de amor exhalan
y algún divino ruiseñor
preludia con su arpa.

Del signo sagrado que hace
toma forma la bandada,
que cantando vuela al cielo
como una cruz que se ensancha
de levante hasta poniente,
de mediodía a tramontana.

Así la cruz de Jesús, 
que el mártir de amor abraza,
será llevada a todo el mundo
por los hijos de la Orden Seráfica,
que pobres como los pájaros,
ya entonan por montes y llanos
de amor la dulce canción
que los hombres olvidaron.

Jacint Verdaguer i Santaló


PREDICANDO A LOS PÁJAROS

Va el apóstol del Amor
por una selva de Italia,
y el amor que por Dios siente
ya no le cabe en el alma.
Habla a los ríos y flores
y a los árboles abraza.
Es serafín desterrado
que de Dios siente añoranza.
Cantando, llenos de gozo,
los pájaros le acompañan:
los que trinan en el bosque,
volando de rama en rama,
y los que el espacio cruzan,
atentos, su vuelo paran.
Francisco les quiere hablar
y bajo un roble se para.
Los pájaros en el césped
se posan unos, en matas
otros se paran, y otros
en sus rodillas y espaldas.
Cada brizna tiene un pájaro
y hay varios en cada rama.
-Hermanas aves- les dice-,
¡cuánto el Creador os ama!
Sin sembrar ni coger nunca,
siempre en vuestra mesa se hallan
semillas de humilde hierba,
de la fuente gotas de agua,
si en el cáliz de una flor
la queréis beber más clara.
Como no hiláis ni coséis,
el Señor os viste y calza,
y vuestro traje y calzado
valen más que oro y que plata.
Un brote os brinda por lecho
y por techo la enramada,
bellos boscajes por nido
y cielo y tierra por jaula.

Mis hermanas avecillas:
¡cuánto el Creador os ama!
Amadle vosotras, pues
amor con amor se paga.
Cantadle al atardecer
y cantadle a la alborada
la dulce canción de amor
que el hombre tiene olvidada.

Y predicando a las aves,
San Francisco se extasiaba.
Las aves, por reverencia,
sus vivas cabezas bajan:
la golondrina se inclina,
la perdiz bate sus alas
alzando al cielo sus ojos;
abre el pico la calandria;
la rueda hace el pajarel,
da saltos la cojugada,
bajando y subiendo a un tiempo
su cogulla franciscana.
Al bendecirlas Francisco,
trinos amorosos lanzan
y algún ruiseñor divino
comienza a tañer su arpa.
Del signo sagrado que hacen
toman la forma sus alas,
y vuelan cantando al cielo
como una cruz que se ensancha
del Levante hasta Poniente,
del Sur a la Tramontana.
Así la cruz de Jesús
que el mártir de amor abraza
será llevada doquiera
por los de la Órden Seráfica,
que pobres, como las aves,
por valles y por montañas
cantan la canción de amor
que el hombre tiene olvidada.

Jacint Verdaguer i Santaló

41-Abd Allah Ibn Alhaddad


 
TAL VEZ AMADA MÍA

¡Tal vez amada mía, por la verdad de Jesús,
quieras sosegar mi corazón enfermo!
La belleza te ha dado el poder
de hacerme vivir y hacerme morir,
y ella me ha hecho amar apasionadamente las cruces
de los monjes y los ascetas.
¡Yo no hubiera ido a las iglesias
por amor de esas cruces, si no fuera por ti!
Heme aquí, por causa tuya,
sometido a una ruda prueba
sin que haya salida feliz
para los tormentos que me infliges.
No puedo distraerme olvidando,
pues tú me retienes sólidamente
en las redes de tu amor.
¡Cuántas lágrimas de sangre he vertido;
pero tú no tienes piedad del que llora!
¿Sabes lo que tus ojos
han decretado contra los míos?
¿Sabes el fuego que atiza en mi corazón
la sutil luz que emana de tu rostro?
Tu has escondido tu claridad a mis ojos
mientras que ella brilla por encima del sol.
En la rama flexible y la colina arenosa
que se curva, veo tus costados,
en medio de las platabandas, tus mejillas,
y el perfume que se exhala, encuentro tu perfume.
Nuwayra, si tú me esquivas, yo te amo, te amo.
Tus ojos son testigos
de que pertenezco al número de tus víctimas.

Abd Allah Ibn Alhaddad

77-Santo Tomás de Aquino



PANGE LINGUA

Canta, lengua, el misterio
del cuerpo glorioso
y la preciosa sangre
que como precio del mundo

el fruto del vientre generoso,
el rey de las naciones, derramó.
Nos fue dado, nos fue nacido
de una virgen intacta,

y tras pasar su vida en el mundo,
una vez esparcida la semilla de su palabra,
terminó el tiempo de su destierro
dando una admirable disposición.

En la noche de la última cena,
recostado a la mesa con los hermanos,
después de observar toda la ley
sobre la comida legal,

se da con sus propias manos
como alimento para los Doce.
Al Padre y al Hijo
alabanza y júbilo,
salud, honor, poder
y bendición;

Canta, lengua el misterio
del cuerpo glorioso.

Santo Tomás de Aquino

246-Antonia Díaz de Lamarque



A DIOS EN LA EUCARISTÍA

Tu infinito poder en la armonía
se ostenta, ¡oh Dios!, de la Creación entera,
al par lo anuncian la feraz pradera,
la montaña, el volcán, la selva umbría.

Lo anuncia el astro que preside el día,
los roncos mares, la tormenta fiera,
y los mundos brillantes que en la esfera
tu voluntad omnipotente guía.

Mas si del cielo bajas ¡oh, Dios mío!,
y en pan de gracia por tu amor velado
das vida al alma que infeliz te implora,

tan alta cual tu inmenso poderío
muéstrase tu bondad, y prosternado
tu pueblo humilde con fervor te adora.

Antonia Díaz de Lamarque

290-Pedro Díaz de Ribas



SONETO

Por ensalzar ¡oh Virgen! tu belleza
con profético acento y voz sagrada,
eres a lo más bello comparada,
que en sus senos guardó naturaleza.

Blancas estrellas ciñen tu cabeza,
tu vestidura está del sol bordada,
y si despiden lumbre desusada,
recíbenla sin fin de tu pureza.

Quien a tu nombre, siempre glorïoso,
de mancha original sombras le miente,
niega la luz al resplandor del día.

Crezca, pues, el afecto religioso,
y aun las piedras pregonen vivamente
tu Inmaculada Concepción, María.

Pedro Díaz de Ribas

327-Nicolás de Monterrubio



SONETO

Si Roma por un fuego venerado
esperaba felices duraciones
librando en virginales atenciones
el que fuese su nombre eternizado;

si dedicando templo su cuidado
en que sacrificar veneraciones
tuvo, esperando eternos sacros dones,
en las aras su aumento vinculando.

Mejor lo esperas tú, patria lucida,
que si al fuego divino das morada,
por sus republicanos construida

ya te ofrece la Iglesia dedicada
un aumento infalible de la vida
y una felicidad asegurada.

Nicolás de Monterrubio

430-Juan Pablo Forner y Segarra



MADRID

Esta es la villa, Coridón, famosa
que bañada del leve Manzanares
leyes impone a los soberbios mares
y en otro mundo impera poderosa.

Aquí la religión, zagal, reposa
rica en ofrendas, fértil en altares;
en las calles los hallas a millares;
no hay portal sin imagen milagrosa.

Y por que más la devoción entiendas
de este piadoso pueblo, a cada mano
ves presidir los santos en las tiendas.

Y dime, Coridón, ¿es buen cristiano
pueblo que al cielo da tantas ofrendas?
Eso yo no lo sé, cabrero hermano.

Juan Pablo Forner y Segarra

518-José Rodao Hernández



¿PERDÓN O DISCULPA?

En un rincón del templo solitario
te vi ayer, con fervor, arrodillada,
dirigiendo, implorante, la mirada
a la cruz que se alzaba en el Sagrario.

Pendía de tu cuello un relicario
y tu aptitud, humilde y resignada,
era de pecadora, confiada
en que borre sus culpas el rosario.

Si a tus faltas pedías indulgencia,
merecerás del Cristo la clemencia;
mas si buscas disculpas a tu vida,

aun más las iras del Señor provocas,
porque ese Dios inmenso a quien invocas
no se puede achicar a tu medida.

José Rodao Hernández

593-Angelo Giuseppe Roncalli



ACCIÓN

Ante un proyecto futuro
sin duda es mucho mejor
alguna insignificante
pequeña realización.

Angelo Giuseppe Roncalli

637-Sor Isabel de Jesús



DEL ALMA ENAMORADA A SU ESPOSO

Hermosos ojos serenos,
laberintos del amor
en cuyas luces dichosa
se pierde el que los miró.

En la guerra de la ausencia
prisionera vuestra soy,
adonde vivo contenta,
dichosa con mi dolor.

Vuestra divina hermosura
es la causa de mi amor,
que amar lo perfecto es dicha
y amar lo imperfecto no.

Sor Isabel de Jesús


LETRA A LA SOLEDAD

Centro del alma, soledad divina,
vivo retrato de la paz eterna
adonde la armonía que se alterna
con silencio continuo se convida.

Farol del que a la luz de Dios camino,
puerto feliz del que en el gusto invierna,
retórico silencioso que gobierna
y mudo desengaño que encamina.

Sor Isabel de Jesús

701-Sor Ana de San Bartolomé



¿DÓNDE VAS?

¿Dónde vas con tanta gala,
Niño Dios, enamorado?
A buscar una zagala
que me ama y yo la amo.

Hoy quedará desposada
en el tálamo de amor.
Es la ovejita hallada
que me cuesta mi dolor.

La busqué con gran cuidado
por traerla a la manada.
Y así voy con tanta gala
mostrándome enamorado.

Y así voy con tanta gala
mostrándome enamorado.
A buscar esta zagala
que me ama y yo la amo.

Sor Ana de San Bartolomé

799-Fray Pedro de los Reyes



¿YO PARA QUÉ NACÍ?

¿Yo para qué nací? Para salvarme.
Que tengo que morir es infalible.
Dejar de ver a Dios y condenarme,
triste cosa será, pero posible.
¿Posible? ¿Y río, y duermo, y quiero holgarme?
¿Posible? ¿Y tengo amor a lo visible?
¿Qué hago?, ¿en qué me ocupo?, ¿en qué me encanto?
Loco debo de ser, pues no soy santo.

Fray Pedro de los Reyes

800-Fray Pedro de Padilla



A LA MUERTE DE CRISTO

En el árbol de la cruz
estaba Cristo pendiente,
y el cielo, el mar y la tierra
cada cual su muerte siente.
Tiene su cuerpo sagrado,
hecho de sangre, una fuente,
con la cual fue redimida
la miseria y pobre gente.
Culpas ajenas pagaba
aquel Cordero inocente,
que fue por salvar al hombre
hasta morir obediente.
En madero fue la ofensa
de nuestro primer pariente,
y en madero la redime
el que es todo omnipotente.
Mirándole está su Madre
y llorando amargamente,
y el sagrado Evangelista,
que también está presente.
Consolando el desconsuelo
de aquel dolor tan urgente,
que vida en ninguno de ellos
ni permite ni consiente.
La naturaleza humana
fue al morir correspondiente,
que puesto que allí Dios hombre
con divino amor ardiente
estuviese padeciendo
por el hombre delincuente,
en cuanto hombre padecía,
que en cuanto Dios no es paciente.
Por el divino costado
tiene el corazón patente,
y de allí sangre divina
con soberana corriente
sale lavando la culpa
de su siervo inobediente.
Y al tiempo que ya expiraba
con el mortal accidente,
los rayos del sol perdieron
su lumbre resplandeciente.
Las piedras unas con otras
combaten ásperamente;
muriendo el Sol de justicia,
no quedó cosa viviente
que no mostrase dolor,
lo sensible y que no siente;
cesó la ley de Escritura
celebrada antiguamente,
la de gracia comenzando
tan süave y aplaciente.
Quedó el hombre desde allí
de nuevo convaleciente,
capaz de merecer gloria
si viviere justamente.

Fray Pedro de Padilla

804-Fernán Caballero



LEY DE CRISTO

Ley de Cristo: tú fecundas,
fortaleces, purificas.
Acrisolas, glorificas
y de paz el mundo inundas.

Ley de Cristo: tú ennobleces,
sanas los entendimientos,
sublimas los sentimientos
y la Patria robusteces.

De tu luz divina en pos
seguro va el que camina
porque todo se ilumina
con el Código de Dios.

En ti por Cristo nacimos.
Y a Cristo en ti confesamos.
¡Ley de Cristo, te acatamos!
¡Ley de Cristo, te seguimos!

Nuestro cristiano nacer
traiga el cristiano vivir:
nuestro cristiano morir
como el vivir ha de ser.

Tal será nuestra existencia,
¡Divino Código viejo!
Tu letra, en la inteligencia;
tu sentido, en la conciencia,
y en las obras tu reflejo.

Fernán Caballero

817-Joaquín de Arizal



AL PIE DE LA CRUZ

Jesús del alma,
mi dulce amor,
mi ser, mi todo,
mi Redentor.

Clavada en medio
del corazón
tengo una espina...
Sacadla Vos.

Pequé, Bien mío,
pequé, mi Dios,
pequé cegado
de mi pasión.

Aquí me tienes,
confuso estoy;
luz de mis ojos,
¡perdón, perdón!

Yo fui quien duro
tu faz nubló,
y quien de espinas
te coronó.

Mi mano aleve
te traspasó,
y en cruz mi mano
te levantó.

Por esa llaga
del corazón,
por esos surcos
que abriera yo.

Jesús del alma,
mi dulce amor,
ay, dueño mío,
¡perdón, perdón!

Por tu agonía,
por tu dolor,
por tus angustias
de tu pasión.

Joaquín de Arizal

820-Juan Rufo Gutiérrez



TEN MANCILLA AL ENVIDIOSO

Ten mancilla al envidioso
que se aflige sin provecho,
alimentando en su pecho
el áspid más ponzoñoso.

Es la envidia testimonio
que denota vil flaqueza,
es malicia y es simpleza,
es desdicha y es demonio.

Oye misa cada día,
y serás de Dios oído:
témele y serás temido,
como un rey decir solía.

Juan Rufo Gutiérrez

825-Cayetano Fernández



EL ESQUILÓN Y EL GATO

Un esquilón muy ladino
asomado a su tronera,
con limpio acento argentino,
llamaba al culto divino
al pueblo de esta manera:

"¡Parroquiano,
mal cristiano!,
ven a misa,
pues te avisa
que ya es hora
mi sonora
voz de serafín:
tin, tin, tin.

"¿No te pasma
y entusiasma
mi desvelo
y ese celo
con que llamo
cual reclamo,
del empírico confín?
Tin, tin, tin".

Oyó el sonsonete un gato
(el rubio Marramaquí)
desde el tejado inmediato,
y sin pizca de recato,
hubo de argüirle así:

"¡Linda pieza!
¿No es rareza
que con tanto
son de santo,
nunca al templo
dando ejemplo,
descendió tu beatitud?
Miau, miau.

"Así digo
que conmigo,
tu palabra
poco labra,
pues no tiene
lo que viene
a dar paso a la virtud.
Miau, miau."

Quien las virtudes predique
sin dar a la vez ejemplo,
que no muy alto repique,
no sea que se le aplique
lo que al esquilón del templo.

Cayetano Fernández

894-Santa Teresa de Jesús



EL VELO

Hermana, porque veléis,
os han dado hoy este velo,
y no os va menos que el Cielo;
por eso, no os descuidéis.

Aqueste velo gracioso
os dice que estéis en vela,
guardando la centinela
hasta que venga el Esposo.
Que como ladrón famoso,
vendrá cuando no penséis;
por eso, no os descuidéis.
No sabe nadie a cuál hora,
si en la vigilia primera,
en la segunda o tercera;
todo cristiano la inora;
pues velad, velad, hermana,
no os roben lo que tenéis;
por eso, no os descuidéis.
En vuestra mano encendida
tened siempre una candela,
y estad con el velo en vela,
las renes muy bien ceñidas;
no estéis siempre amodorrida,
mirad que peligraréis,
por eso, no os descuidéis.
Tened óleo en la aceitera
de obras y merecer,
para poder proveer
la lámpara, no se muera;
porque quedaréis de fuera
si entonces no la tenéis,
por eso, no os descuidéis.
Nadie os le dará prestado;
y si lo vais a comprar,
podríades mucho tardar
y el esposo haber entrado;
y desque, una vez cerrado,
no hay entrar aunque llaméis;
por eso, no os descuidéis.
Tened continuo cuidado
de cumplir como alma fuerte
hasta el día de la muerte,
lo que habéis hoy profesado;
porque habiendo así velado,
con el Esposo entraréis;
por eso no os descuidéis.

Santa Teresa de Jesús

905-Eduardo Calcaño



SACRA NAVIS

Náufrago voy sin fuerza y sin aliento,
luchando con la solas de la vida,
hiere mi faz la espuma enfurecida,
me estremece el turbión, me injuria el viento.

Sólo en tu barca, oh Pedro, hay salvamento
para mi alma por el mundo herida;
bien la miro, del Noto combatida,
bregar con el colérico elemento.

Mas quiero en ella ir, que naveguemos
por rumbo que la fe tiene antevisto;
truenos, rayos, tormentas… todo inútil.

No temo zozobrar, -al puerto vamos,
que es tu vela la túnica inconsútil
y llevas de timón la cruz de Cristo.

Eduardo Calcaño