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Alonso de Ledesma



DÉCIMA

La naturaleza humana,
según en sus hijos veo,
parió en gigante al deseo,
y a la posesión enana.

Mas la Gloria soberana
está de su ser distante
al gusto más importante,
porque el Cielo que deseo,
imaginado, es Pigmeo,
y poseído, Gigante.

Alonso de Ledesma

43-Muhya Bint Al Tayyani



ALEJA DE LA AGUADA DE SUS LABIOS

Aleja de la aguada de sus labios
a cuantos la desean,
igual que la frontera se defiende de cuantos la asedian,
a una la defienden los sables y las lanzas,
y a aquéllos los protege la magia de sus ojos.

Muhya Bint Al Tayyani

97-Shabestari




AQUEL VINO

Apura aquel vino cuya copa es
el rostro de la Amada,
y su vaso,
los ojos ebrios del bebedor.

Shabestari

267-Poeta Anónimo



EL QUE TIENE MUJER

-El que tiene mujer moza y hermosa
¿qué busca en casa y con mujer ajena?
¿La suya es menos blanca y más morena,
o floja, fría, flaca?-No hay tal cosa.

-¿Es desgraciada?- No, sino amorosa.
-¿Es mala?- No por cierto, sino buena.
Es una Venus, es una Sirena,
un blanco lirio, una purpúrea rosa.

-Pues ¿qué busca? ¿A dó va? ¿De dónde viene?
¿Mejor que la que tiene piensa hallarla?
Ha de ser su buscar en infinito.

-No busca éste mujer, que ya la tiene.
Busca el trabajo dulce de buscarla,
que es lo que enciende al hombre el apetito.

Poeta Anónimo

318-Enrique Fernández Granados



EL VINO DE LESBOS

Si queréis de mi lira
oír los sones,
dadme vino de Lesbos
que huele a flores.

Y si queréis que dulces
amores cante,
venga Lelia a mi lado
y el vino escancie.

Pero no en cinceladas
corintias copas,
¡porque el vino de Lesbos
se liba en rosas!

El Amor nos lo brinda,
y el que lo bebe,
¡arder en sacro fuego
feliz se siente!

Es suave como el néctar
que, en los festines
del Olimpo, Ganímedes
alegre sirve.

¡Que venga Lelia hermosa,
y sus hechizos
celebraré en mis cantos
bebiendo vino!

Veréis cómo la niña
si oye mis coplas,
me da vino de Lesbos,
pero en su boca...
¡Porque el vino de Lesbos
se liba en rosas!

Enrique Fernández Granados

341-Ben Farach



VISIÓN NOCTURNA

¿A quién debo agradecer más?
¿A la imagen del sueño
o al propio sueño que la imagina?
Despertó mi pasión con su presencia,
mas quise ser casto y me abstuve.
Es lícito en sueños el pecado,
pero según mis hábitos
incluso en ellos conservo mi castidad.

Ben Farach

342-Ibn Al-Mutazz



SOMBRA

¿No es acaso este mundo
como la simple sombra de una nube
que cuando la desea
el hambriento de sombra
inesperadamente se disuelve?

Ibn Al-Mutazz

368-Antonio Palomero



EL PECADO ETERNO

No, no culpéis a la mujer primera
porque sació con ansia su apetito,
ni al padre, Adán que de manjar bendito
gustó con su agradable compañera.

La culpa es del manjar, que entonces era
más incitante por estar maldito...
¡Si el gozar del amor es un delito
yo también, siendo Adán, lo cometiera!

Es eterna la sed de los placeres;
no se apaga el volcán de las pasiones,
y ayer lo mismo que hoy y hoy que mañana,

para el amor son Evas las mujeres
y Adanes entusiastas los varones...
¡Todos vamos en pos de la manzana!

Antonio Palomero

463-Gastón Fernando Deligne y Figueroa



SUBJETIVA

¡Así es mejor! Porque de ti atraído
con ímpetu febril, te amo de veras;
por eso no te he dicho que te amo;
y aún pesárame hermosa que lo sepas.

Por eso no he venido a deshacerme
en ruego vil ni en desmayada queja,
porque temo, no tanto tus desdenes,
como tu blanda y fiel correspondencia.

En la mas honda y apartada cueva,
hay un monstruo voraz que a Amor vigila,
como terco y terrible centinela.

Cuando prende en dos almas el cariño,
su ojo apagado entre la sombra acecha;
y brilla -cuando en una se confunden,-
como un botón de fuego en las tinieblas.

El precede a la tarde en que declinan
albas que los amores encendieran;
él es el sacerdote que salmodia
de todo afecto la hora postrimera;

Oculto en el jardín del sentimiento,
él es la nube que ensombrece el cielo;
el petrel que se goza en la tormenta:
para él lo eterno es irrisión, y sólo
-si habla de la constancia- es como befa.

Por eso, porque te amo, yo no quiero
que hagamos en sus garras mutua presa.
¿Quién más pronto o más tarde, del Hastío
no es juguete en la efímera existencia?…

Por eso, porque te amo y porque quiero
amarte siempre, con pasión eterna;
no te he dicho el cariño que me inspiras
y no anhelo tampoco que me quieras.

¡Así es mejor! -Vivir en el deseo,
es una llama alimentar perpetua;
¡es vivir abrasados, cual vivían
los mártires, los místicos y ascetas!

Gastón Fernando Deligne

493-Edgar Allan Poe



¿DESEAS QUE TE AMEN?

¿Deseas que te amen? No pierdas, pues,
el rumbo de tu corazón.
Sólo aquello que eres has de ser
y aquello que no eres, no.
Así, en el mundo, tu modo sutil,
tu gracia, tu bellísimo ser,
serán objeto de elogio sin fin
y el amor… un sencillo deber.

Edgar Allan Poe

495-Diego Hurtado De Mendoza



A UNA DAMA

Tu gracia, tu valor, tu hermosura
muestra de todo el cielo, retirada,
como cosa que está sobre natura,
ni pudiera ser vista ni pintada.

Pero yo, que en el alma tu figura
tengo, en humana forma abreviada,
tal hice retratarte de pintura
que el amor te dejó en ella estampada.

No por ambición vana o por memoria
tuya, o ya por manifestar mis males;
mas por verte más veces que te veo.

Y por solo gozar de tanto gloria,
señora, con los ojos corporales,
como con los del alma y del deseo.

Diego Hurtado De Mendoza

513-Ben Farrach




CASTIDAD

Aunque estaba pronta a entregarse,
me abstuve de ella,
y no obedecí la tentación que me ofrecía Satán.
Apareció sin velo en la noche,
y las tinieblas nocturnas,
iluminadas por su rostro,
también levantaron aquella vez sus velos.
No había mirada suya
en la que no hubiera incentivos
que revolucionaban los corazones.
Mas di fuerzas al precepto divino
que condena la lujuria
sobre las arrancadas caprichosas
del corcel de mi pasión,
para que mi instinto no se resbalase
contra la castidad.
Y, así, pasé con ella la noche
como el pequeño camello
sediento al que el bozal impide mamar.
Tal, un vergel, donde para uno como yo
no hay otro provecho que el ver y el oler.
Que no soy yo como las bestias abandonadas
que toman los jardines como pasto.

Ben Farrach

643-Confucio



MÁXIMA

En sí mismo busca el sabio
complacer su voluntad,
lo que el necio, torpemente,
busca siempre en los demás.

Confucio

645-Abraham Valdelomar Pinto



NOCTURNO

Ya la ciudad está dormida,
yo solo cruzo su silencio
y tengo miedo que despierte
al suave roce de mis pasos lentos…

La iglesia eleva sus dos torres
en la oquedad honda del cielo
y cruza el aire el pentagrama
del poste del teléfono.

Pide limosna, lamentable,
un mendicante viejo y ciego
y habla de Dios y dice: ¡Hermanos!
y tiende al aire su sombrero.

Pasa un borracho hinchado el rostro,
echa hacia mí su aliento fétido,
alza los brazos y gritando:
-¡Viva el Perú!- se cae al suelo.

La luz de un arco parpadea,
chocan sobre ella los insectos,
cambia a mis pasos la quebrada
rara silueta de los techos.

Duerme un cansado caminante
en el dintel amplio del templo
y allí en la esquina, junto a un poste,
con gravedad se mea un perro.

Ya la ciudad está dormida,
yo solo cruzo su silencio
y me parece que alguien sigue
mis pasos a lo lejos…

Un auto lleno de farautes
pasa, alborota, insulta; entre ellos
van las criollas cortesanas
zambas, pintadas y de pies pequeños.

Ya la ciudad está dormida,
yo solo cruzo su silencio;
repite el eco en el vacío
el duro golpe de mis pasos lentos.

De estas cien mil almas que duermen
¿cuál soñará lo que yo pienso?...
¿Acaso aquella que esta tarde
sonrió a mi paso y me miró en silencio?

En los siniestros hospitales
se moverán insomnes los enfermos…
¿Quién llorará desconsoladamente?...
¿Quién se estará muriendo?...

¿En cuántos labios juveniles
se contraerán frases y besos?
¡Cuántas mentiras adorables!
¡Qué desgraciados estarán naciendo!

Y ella en la muda alcoba blanca,
rosado y tibio su jugoso cuerpo,
extenderá su cabellera rubia
sobre las rojas flores de sus senos.

Y una sonrisa insinuarán sus labios
y su nariz aspirará deseos
¡y yo estoy vivo, yo lo sé y la adoro
y ahora no puedo darla un beso!

Y pasarán inexorables
horas y días, juventud y sueños.
Hoy tengo miedo de morirme.
¡Qué solo debe estar el cementerio!

Ya la ciudad está dormida
y sólo cruza su silencio
el ruido que hace la pesada
negra carroza de los muertos…

Abraham Valdelomar Pinto

685-William Butler Yeats



POEMA BREVE

Es por la boca por donde entra el vino,
pero el amor nos entra por los ojos:
aquí se acaba cuanto conocemos
antes de ser ancianos y morirnos.
Por eso llevo el vaso hasta mis labios
y suspiro mirándote.

William Butler Yeats

704-Catalina de Zúñiga



RESPUESTA

El diligente deseo
podría ser de placer
por el dulce devaneo;
mas la fineza dél, creo
que está puesta en padecer,
porque aunque poder cumplille
en servicio del amado
es el bien más estimado,
lo que cuesta el diferille
hace el mérito doblado.

Mayor deudo con lo feo
no siendo el negro color,
sin saber si es lo mejor
yo diría a ley de creo
que de azul el resplandor.
Subir un hombre vencido
podrá, cuando la vitoria
guste de echar en olvido
al que ayer favorecido
hoy borre de la memoria.

Mas pensar que ser amado
con el que ama tiene igual,
eso estáse averiguado
por ser caso reservado
para gente de caudal.
Para amado, ¿quién no basta?
Para amar, ¿hay bueno alguno?
A no llamarme importuno
jurara que desta casta
no ha quedado ya ninguno.

Catalina de Zúñiga

738-Julián del Casal y de la Lastra



RUEGO

Déjame reposar en tu regazo
el corazón, donde se encuentra impreso
el cálido perfume de tu beso
y la presión de tu primer abrazo.

Caí del mal en el potente lazo,
pero a tu lado en libertad regreso,
como retorna un día el cisne preso
al blando nido del natal ribazo.

Quiero en ti recobrar perdida calma
y rendirme en tus labios carmesíes,
o al extasiarme en tus pupilas bellas,

sentir en las tinieblas de mi alma
como vago perfume de alhelíes,
como cercana irradiación de estrellas.

Julián del Casal y de la Lastra

744-Salomé Ureña de Henríquez



AMOR Y ANHELO

Quiero contarte, dueña del alma,
las tristes horas de mi dolor;
quiero decirte que no hallo calma,
que de tu afecto quiero la palma
que ansiando vivo sólo tu amor.

Quiero decirte que a tu mirada
me siento débil estremecer,
que me enajena tu voz amada,
que en tu sonrisa vivo extasiada,
que tú dominas todo mi ser.

Por ti suspiro, por ti yo vierto
llanto de oculto, lento sufrir;
sin ti es el mundo triste desierto
donde camino sin rumbo cierto,
viendo entre sombras la fe morir.

Y con tu imagen en desvarío
vivo encantando mi soledad,
desde que absorta te vi, bien mío,
y arrebatada, sin albedrío,
rendí a tus plantas mi libertad.

Deja que el alma temblando siga
de una esperanza soñada en pos,
que enajenada su amor te diga,
mientras un rayo de luz amiga
pido al futuro para los dos.

¡Oh, si a tu lado pasar la vida
me diera el cielo por todo bien!
¡Si a tu destino mi suerte unida,
sobre tu seno de amor rendida
pudiera en calma doblar la sien!

¿Qué a mí la saña del hado crudo?
¿Qué los amagos del porvenir?
Tu amor llevando por todo escudo,
yo desafiara su embate rudo
y así me fuera grato vivir.

¡Ay! en las horas de hondo tormento
que al alma asedian con ansia cruel,
vuela en tu busca mi pensamiento,
mientras el labio trémulo al viento
tu nombre amado murmura fiel.

Ven y tu mano del pecho amante
calme amorosa las penas mil,
¡oh de mis ansias único objeto!
Ven, que a ti sólo quiero en secreto
contar mis sueños de amor febril.

Mas no, que nunca mi amante anhelo
podré decirte libre de afán,
gimiendo a solas, en desconsuelo,
cual mis suspiros, en raudo vuelo,
mis ilusiones perdidas van.

Tuya es mi vida, tuya mi suerte,
de ti mi dicha pende o mi mal;
si al dolor quieres que venza fuerte,
sobre mi frente pálida vierte
de tu ternura todo el raudal.

Salomé Ureña de Henríquez

789-Yoshida Kendo



YUGO DE AMOR

De la pasión del amor
infinito es el misterio,
y de su fuente que fluye
llenándonos de deseos;
deseos que pueden ser
conquistados, todos menos
justamente el del amor
que a ninguno deja exento:
los jóvenes impulsivos
y los reflexivos viejos,
los sabios más cultivados
y los caprichosos necios;
no hay nada humano en el mundo
que no atraiga su señuelo...
Es de torpes no temerle
porque nada da más miedo,
aunque no hay que reprocharle
a ninguno por ser preso
de ese yugo del amor
que nos ata a su misterio.

Yoshida Kendo

862-Abu Ali el Matemático



SOBRE EL AMOR

Cuantas veo me gustan,
dividirme no puedo,
a todas las adoro,
a ninguna prefiero.

El círculo son ellas,
mi corazón el centro,
y los radios iguales
el amor que les tengo.

Abu Ali el Matemático