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233-José Peris y Pascual



A CALDERÓN DE LA BARCA

"Sueño es la vida y vanidad el mundo:
¡Feliz aquel que a sus engaños muerto
sabe vivir a la verdad despierto
y amarla siempre con amor profundo!".

Tal tú dijiste, genio sin segundo,
mostrando al hombre, de pesares yerto,
la mísera aridez de este desierto,
de falsos bienes material fecundo.

Y la nación ibera, que no olvida
las severas lecciones de tu drama,
otra verdad por él tiene aprendida:

Que si la vida allí sueño se llama,
es realidad la gloria de tu vida,
y realidad la gloria de tu fama

José Peris y Pascual

524-Ramón Vélez y Herrera



EL GUAJIRO POETA

Una noche deliciosa
en el pueblo de Melena,
al son del triple y güiro
se juntaron las sitieras.
La población celebraba
al tierno amante de Elena
que la palma arrebató
a López en la carrera.
Al deleite convidaba
del aire la transparencia:
copos de nieve fingían
las nubecillas ligeras;
el céfiro susurrando
jugaba en las arboledas,
y las melodiosas auras
alegraban las florestas.
Graciosamente vestidas
entonaban las vegueras
al son del triple cubano
esas sublimes endechas
con que al cantar sus amores
lloran placeres y penas.
Al pie de un alto jagüey
que una fuentecilla riega
salpicando con sus aguas
arbustos, flores y yerbas,
regocijadas y alegres
las guajiritas se sientan.
Cantó con voz melodiosa
una gallarda trigueña
y la expresión de sus ojos
pintaban sus notas bellas.
Cuando improviso Juan López
desenfadado se acerca,
y ¡a improvisar! gritan todos,
y el bardo con faz serena
después de un cortés saludo
a complacer se presenta.
Era el mozo en el partido
muy amado de las bellas,
decidor, de fácil habla,
y galante con las hembras,
y aun le picaba la musa
al joven, y era poeta
porque el guajiro de Cuba
al ver la naturaleza
que vierte el rico tesoro
de su virginal belleza,
en el rumor de los mares,
en la luz de las estrellas,
en los ricos manantiales
de aguas diáfanas y tersas,
en los brillantes cocuyos
que aleteando centellean,
en el guatini que salta,
en los sunsunes que vuelan,
en la yegua desprendida
de la flexible palmera,
en las auras de la tarde,
o en los ecos de la selva,
instantánea inspiración
brota de su alma y se eleva,
y a meditaciones graves
en la alta noche se entrega.
Toma con desembarazo
López el triple, puntea,
y afirmando las clavijas
recorre airoso las cuerdas,
y suelta al viento apacible
sus melodiosas cadencias:

"Amé una fragante rosa,
pompa del bello pensil,
en su más lozano abril,
que fue mi esperanza hermosa,
más que el alba, deliciosa,
fijé en ella la mirada,
en su frente retratada
el alma de un ángel vi
y entre sus brazos creí
ver mi existencia encantada.

"Oh, qué amargos sinsabores,
batallas, celos, tormentos,
sorprendidos pensamientos
de unos culpables amores;
¡alma ultrajada! No llores;
recuerda lo que pasé,
y di, si puede la fe,
santo culto tributar
a la que ciego un altar
en mi corazón alcé.

"Yo mi existencia pasaba
en dolorosa agonía,
y la ingrata me vendía,
y el tálamo profanaba:
con labio impío juraba
una fingida inocencia,
sin pensar que la conciencia
cuando en el rostro se pinta,
mancha como negra tinta
del alma la transparencia."

"¡Ilusión de mi esperanza,
sueño de la fantasía,
en secreto te quería
como el que imposible alcanza"
¿Qué conseguí? Destemplanza,
fuga, amenaza, otro amor,
y ver marchitar la flor
cuyo aliento virginal
secó con soplo fatal
el desencanto traidor."

"Recuerdos halagadores
de mi juventud ardiente,
venid, y en torno a mi frente
borrad mis tristes dolores:
el campo no tiene flores,
ni luz el sol para mí,
¡muerta está... Ya la perdí!
¿Qué importa que viva esté?
¿Puede un corazón sin fe
despertar el frenesí?".

Cesa el canto, enajenada
aplaude la concurrencia,
admirando la expresión
de aquellas sentidas quejas.
Yo que escuché al trovador,
alcé mis tristes querellas,
y el destino lamenté
del malogrado poeta.
¿Qué le importa el porvenir?
Su alma abrasada se eleva
al ver las sonoras linfas
que del monte se despeñan;
hallará la inspiración
en nuestras noches serenas,
o si la luz de la luna
con su clara transparencia
baña el bosque silencioso
que en la alta roca contempla;
en el vuelo del sinsonte
que en las ramas aletea,
en el bello tocororo
que ricas plumas ostenta,
en las gaviotas del mar,
en las garzas de la selvas,
o en la música solemne
de las palmas y las ceibas,
la flor, el ave y el río
inspirarán su alma inquieta,
pero su ingenio perdido
como las vírgenes tierras
donde una estéril semilla
en vez de frutos da yerbas,
no le ofrecerá la palma
de la gloria duradera,
ni la alta inmortalidad
le abrirá jamás sus puertas.
Vendrá el arado mañana
con la cortadora reja
a remover fecundando
la sequedad de la tierra,
mas no la luz del saber
a mi guajiro poeta
que pasará silencioso
improvisando en las ferias,
y en el ruido del festín
a una poesía austera
verá marchitar las galas
de su nativa belleza,
sin que nos quede del bardo
más que una memoria muerta.
¡Perdido vate! Los cielos
en olas de luz inmensas
bañaron tu pura frente,
y el ángel de la existencia
veló tu cuna al nacer,
y en tu frente centellea
la luz divina del genio...
¿Malgastarás tus cadencias,
y la pompa y armonía
que tu alta musa desplega,
perdiéndose tus canciones,
¡oh malogrado poeta!
como aquel sonido vago
que nunca un eco despierta?
¡Oh! no: con osado vuelo
la imaginación elevas,
y un océano ilimitado
en tu carrera atraviesas,
en el silencio medita,
estudia avaro las ciencias
que ofrecen rico tesoro,
y cuando tu mente llena
de concepciones sublimes
las rápidas alas tienda,
aspirarás el renombre
de la ilustre Avellaneda,
del severo Milanés
o del inmortal Heredia.

Ramón Vélez y Herrera

527-Antonio de Solís y Rivadeneira



A LA MUERTE DE MONTALVÁN

Joven, de la parca atroz
el golpe airado y violento
pudo extinguirte el aliento,
mas no usurparte la voz;
que de la fama veloz
el bronce la ha repetido,
y halla en el bronce el oído,
cuando a los vientos la fía,
no sé qué dulce armonía
que dura más que el sonido.

Antonio de Solís y Rivadeneira

623-Margarita de Hickey y Pellizzoni



AL OÍDO

Déjame penetrar por este oído,
camino de mi bien el más derecho,
y, en el rincón más hondo de tu pecho,
deja que labre mi amoroso nido.

Feliz eternamente y escondido,
viviré de ocuparlo, y satisfecho...
¡De tantos mundos como Dios ha hecho,
este espacio no más a Dios le pido!

Ya no codicio fama dilatada,
ni el aplauso que sigue a la victoria,
ni la gloria de tantos codiciada...

Quiero cifrar mi fama en tu memoria;
quiero encontrar mi aplauso en tu mirada;
y en tus brazos de amor toda mi gloria.

Margarita de Hickey y Pellizzoni

864-Abu al Ola



INCOMPATIBILIDAD

Gloria ilustre y altivez
dos cosas contrarias son,
con la misma oposición
que juventud y vejez.

Pues ésta crece a porfía
cuando aquella desalienta,
como la noche se aumenta
al paso de mengua el día.

Abu al Ola

967-Mikolaj Rej



SOBRE LA VIRTUD

Todas las cosas mueren con el hombre
pero no la virtud, santa y eterna.
Es joya de valor incalculable
porque adorna a los pobres y a los ricos.
Más que las esmeraldas ella brilla
y no tiene medida en el mercado.
Cada cosa del hombre se transforma,
pero no la virtud, que siempre dura.
Aunque cambia la carne, la virtud
permanece en el cielo junto al alma.
A todos, aunque todo se confunda,
la virtud engalana en cualquier sitio.
Su fama la ganaron los honestos
con actos de honradez y buenos hechos.

Mikolaj Rej