960-Adam Asnyk



A LOS IDEALISTAS DE HOY

¿Es la falsa vergüenza la que os prohíbe
descender de las nubes hasta los habitantes de la Tierra
y luchar activamente por la existencia futura
entre espasmos y cambios vitales?

¿Vosotros, que volvéis el rostro para no ver la Tierra,
que estáis ociosos y, sin embargo, furibundos,
pensáis que vuestra herencia
os garantizará la eternidad?

Verdad es que tuvisteis una rica participación,
que estáis preparados para recibir la herencia,
pero ella no durará siempre
si el centeno no se renueva con la siembra.

Quien vive de la cosecha de años pasados
consume los bienes de los antepasados
y el mundo le arrebata el mando
¡pero los bienes se los llevarán los acontecimientos!

El mundo de mañana pertenece
a los que desean la conquista.
Quien se aísla en el silencio y en la sombra
no cuenta entre los vivos.

Adam Asnyk

961-Zygmunt Krasinski



DIOS ME NEGÓ

Dios me negó esa dimensión angelical
sin la cual un poeta de nada sirve a las personas.
Si la tuviera, vestiría el mundo con encantamientos,
mas como no la tengo, sólo soy un hacedor de versos.

Hay en mi corazón sonidos celestiales,
pero antes de que lleguen a la boca se abren en dos.
Las personas sólo oirán los estruendosos crujidos.
¡Yo de día y de noche oigo a mi corazón!

Él late así en las olas de mi sangre,
cual estrella que suena en las turbulencias del firmamento.
Nadie la oye en el salón de bodas,
pero Dios sí la escucha desde el ocaso al orto.

Zygmunt Krasinski

962-Franciszek Karpinski



A JUSTINA, AÑORANZA DE LA PRIMAVERA

Tantas veces vino el sol
a coronar la mañana.
¿Y con mi luz qué pasó,
que permanece apagada?

Los cereales se yerguen,
las espigas ya se granan,
todo en el campo está verde,
pero de mi trigo... ¡nada!

Canta el roncal en el huerto
y el bosque todo le habla.
Gorjean los pajarillos,
¡y mi pájaro no canta!

Tantas flores dio la tierra
después de mudarla el agua
que se llenó de colores.
¡Sólo es mi flor la que falta!

¡Oh, primavera! ¿Es que es mucho
lo que un labrador reclama?
¡Devuélveme la cosecha,
que la regué con mis lágrimas!

Franciszek Karpinski

963-Adam Mickiewicz



HILAR AMOR

Hilar amor, como hila en sus entrañas el gusano de seda.
Hacer brotar amor del corazón, como el agua que mana de una fuente.
Modelar el amor como dorado azófar, tal como se amartilla
un grano de oro; y dejarlo en el fondo, cual manantial
bajo la tierra. Con el amor alzarse como el viento,
y esparcirlo en la tierra como se siembra el trigo,
y cuidar de los hombres como cuida una madre de sus hijos.

De ahí vendrá tu poder, como la fuerza de lo que nace;
será después tu poder como la fuerza de los elementos;
será después tu poder como la fuerza de lo que se propaga;
después como el poder de las personas, después como el poder de los ángeles,
y será, finalmente, como el poder del Creador de la Creación.

Adam Mickiewicz

964-S. E. Orozco



LA SIEMBRA

Bajo el Sol, ascua de oro
que va quemando la tierra,
al socaire del cortijo
donde está la cortejera,
sonriendo entre las flores
-y la mejor flor es ella-,
el mozo en el abanico
de su fuerte mano diestra,
va esparciendo la semilla
que entre los surcos se queda.

El potro relincha un beso
que hace gemir a la yegua.
Bulle, en haces de locura,
la fulgente Primavera,
y el mar, la montaña, el campo,
toda la Naturaleza,
van ofrendando al Amor
encantadoras preseas.

Pero junto a tal prodigio
de serenidá y belleza,
el horrísono estampido
del cañón el campo atruena
y hasta los pájaros huyen,
espantados de la guerra...

El gañán canta una copla
con infinita tristeza,
y en el altar prodigioso
de las flores de la reja
ve cómo le está mirando
con amor su compañera.
"¡Malhaya el hijo traidor
que nos trajo esta pelea"
-dice una madre pensando
en su zagal, que no llega.

Y el labrador hiende el aire
cantando, con su promesa:
"España de mis amores:
por ti lucharé sin tregua,
con el arado en la mano,
preparando la cosecha;
con el fusil, cuando llegue
el enemigo a mis puertas,
porque no quiero que pise
mi suelo planta extranjera".

El Sol sigue caminando
por entre las altas crestas,
el mar sus olas levanta
y, con su canción eterna,
le borda un manto de armiño
a la Luna que se acerca.

Y aún el labriego prosigue
su fructífera tarea,
aventando la simiente
con su dura mano abierta...

S. E. Orozco

965-Ignacy Krasicki



PAJARILLOS EN LA JAULA

Un joven chamariz
a un viejo preguntó por qué lloraba.
"En el campo no tienes
mejores condiciones que en la jaula".
"En ella tú naciste -dijo el viejo-,
por eso te perdono".
"Fui libre y ahora estoy entre barrotes
en una jaula... y lloro"

Ignacy Krasicki

966-Adam Naruszewicz



IGUALDAD TRAS LA MUERTE

Tuve un sueño. Tras una enfermedad
me dieron sepultura junto a un vulgar paleto.
No pudiendo la ofensa resistir -¡un simple pelandrín
con un noble hermanado!-, recriminé al vecino:
"¡Fuera, golfo! ¡Vete con tu carroña a otro lugar
y aprende, tras la muerte, quién es noble y quien vulgo!".
¿Golfo? ¿Vulgar? ¡Detente! -me respondió con brío-.
¡No hay más golfos que tú, bufón, aquí!
Todos somos iguales. ¡Calla y duerme!
¡Tan señor eres tú de tus despojos como yo de mi estiércol!

Adam Naruszewicz