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Renia Spiegel



NOS FUIMOS DE LA CIUDAD...

Nos fuimos de la ciudad
como fugitivos:
solos, en la noche oscura y silenciosa.
Con el sonido de las casas al caer
nos dijo adiós la ciudad, la oscuridad sobre nosotros.
La misericordia de los buenos,
el abrazo de una madre en la distancia,
que ellos sean nuestra guía,
nuestro consuelo, nuestro auxilio.
Y así superaremos
las piedras del camino,
hasta que rompa el alba y salga el sol,
seremos fugitivos solitarios,
fugitivos por todos desertados.

Renia Spiegel

Sam Keen



PARA CREAR UN ENEMIGO

Para crear un enemigo
toma un lienzo en blanco
y esboza en él las figuras
de hombres, mujeres y niños.

Sumerge en la paleta inconsciente
de tu sombra enajenada
un gran pincel y emborrona a los extraños
con los turbios colores de la sombra.

Dibuja en el rostro de tu enemigo
la envidia, el odio y la crueldad
que no te atreves a admitir como propias.

Ensombrece todo asomo
de simpatía en sus rostros.

Borra cualquier indicio de los amores,
esperanzas y temores
que se constelan caleidoscópicamente
en torno al corazón de todo ser humano.

Deforma su sonrisa
hasta que adopte el aspecto tenebroso 
e una mueca de crueldad.

Arranca la piel de los huesos
hasta que asome
el esqueleto inerme de la muerte.

Exagera cada rasgo
hasta transformar a cada ser humano
en una bestia, una alimaña, un insecto.

Llena el fondo del cuadro
con todos los diablos, demonios y figuras malignas
que alimentan nuestras pesadillas ancestrales.

Cuando hayas terminado el retrato
de tu enemigo podrás matarlo y descuartizarlo
sin sentir vergüenza ni culpa alguna.

Porque entonces lo que destruirás
se habrá convertido en un enemigo de Dios
o en un obstáculo
para la sagrada dialéctica de la historia.

Sam Keen

Bernardo Velado Graña



SONETO

Dos mil años después de tu venida
te espera nuestro mundo en nuevo adviento;
sólo contigo cobrará el aliento
para vivir la tierra envejecida.

Tú eres la luz de su razón perdida,
el agua viva del que está sediento,
el verdadero pan del hombre hambriento;
vencedor de la muerte, eres la Vida.

Eres alfa y omega de la Historia
que vive tu cruz y tu victoria.
Tú descubres al hombre qué es ser hombre.

Y le ayudas a serlo y lo levantas.
Por eso el mundo entero ante tus plantas
confiesa el Nombre sobre todo nombre.

Bernardo Velado Graña

Hermann Hesse



SERVICIO

Al comienzo reinaron príncipes piadosos 
para consagrar el campo, el grano y el arado, 
el derecho del hombre y la medida 
para la raza mortal que tiene sed
  
de la justicia, por el Invisible
que sol y luna en su girar conserva
y cuya luz eternamente bella
  no conoce del mondo el dolor y la muerte.
  
Hace mucho esta estirpe hija de Dios 
pereció dejando a la humanidad tan sola 
en vértigo de dolor y placer y duda, 
eterno devenir sin pausa ni hermosura.
     
Nunca murió la idea de aquella vida 
y en nuestra decadencia nos compete 
con signos de juego, símbolos y cantos 
seguir guardando norma del respeto santo.

Tal vez un día la tiniebla se pierda,
tal vez un día los tiempos se repitan
y el sol como Dios otra vez nos gobierne
y acepte sobre el ara nuestra ofrenda de amor.

Hermann Hesse

263-Guillermo Matta



A ESPAÑA

España es una tierra en que germina
hermanado el valor con la nobleza;
a través de los siglos su grandeza
el horizonte histórico ilumina.

Si la suerte vencerla determina,
revístete de heroica fortaleza;
señala en cada sitio una proeza,
muestra un templo de gloria en cada ruina.

España es una tierra de gigante,
que en los agrestes picos del Moncayo
aún tremolan sus lábaros triunfantes.

Es el pueblo inmortal del Dos de Mayo,
que enseña con la pluma de Cervantes
y vence con la espada de Pelayo.

Guillermo Matta

345-Julio Munizaga Ossandón



CAUPOLICÁN

Fue el hijo de la raza legendaria que un día
surgió bajo sus selvas de robles y de lumas,
fiera raza en que nunca se alzó una dinastía
de magnos Atahualpas ni excelsos Moctezumas.

Músculo de centauro, mirada hosca y bravía,
corriera por sus venas la sangre de los pumas,
y erguido como un Hércules salvaje, se diría
un semidiós de bronce coronado de plumas.

El encendió la guerra bajo el boscaje glauco
y acaudilló a las hordas por las selvas de Arauco
blandiendo como un cetro la formidable maza.

Y ante la tribu llena del más salvaje asombro
se irguió bajo tres soles con un árbol al hombro,
como una majestuosa síntesis de la raza.

Julio Munizaga Ossandón

774-José Eusebio Caro



EL ÚLTIMO INCA

Ya de los blancos el cañón huyendo,
hoy a la falda del Pichincha vine,
como el sol vago, como el sol ardiente.
como el sol libre.

¡Padre Sol, oye!, por el polvo yace
de Manco el trono; profanadas gimen
tus santas aras: yo te ensalzo solo,
solo, mas libre.

¡Padre Sol, oye!, sobre mí la marca
de los esclavos señalar no quise
a las naciones; a matarme vengo,
a morir libre.

Hoy podrás verme desde el mar lejano,
cuando comiences en ocaso a hundirte
sobre la cima del volcán tus himnos
cantando libre.

Mañana solo, cuando ya de nuevo
por el oriente tu corona brille,
tu primer rayo dorará mi tumba,
mi tumba libre.

Sobre ella el cóndor bajará del cielo.
Sobre ella el cóndor que en las cumbres vive
pondrá sus huevos y armará su nido,
ignoto y libre.

José Eusebio Caro

806-Ventura Ruiz Aguilera



LA PATRIA

Queriendo yo un día
saber que es la Patria,
me dijo un anciano
que mucho la amaba:

La Patria se siente,
no tiene palabras
que claro la expliquen
las lenguas humanas.

Allí, donde todas
las cosas nos hablan
con voz que hasta el fondo
penetra del alma;

Allí, donde empieza
la breve jornada
que al hombre en el mundo
los cielos señalan;

Allí, donde el canto
materno arrullaba
la cuna que el ángel
veló de la guarda;

Allí, donde en tierra
bendita y sagrada
de abuelos y padres
los restos descansan;

Allí, donde eleva
su techo la casa
de nuestros mayores...
Allí esta la patria.

El valle profundo,
la enhiesta montaña
que vieron alegre
correr nuestra infancia;

Las viejas ruinas
de tumbas y de aras
que mantos hoy visten
de hiedras y zarzas;

El árbol que frutos
y sombra nos daba
al son armonioso
del ave y del aura;

Recuerdos, amores,
tristeza, esperanzas
que fuentes han sido
de gozos y lágrimas;

La imagen del templo,
la roca y la playa
que ni años ni ausencia
del ánimo arrancan;

la voz conocida,
la joven que pasa,
la flor que has regado
y el campo que labras;

ya en dulce concierto,
ya en notas aisladas
oirás que te dicen:
Aquí está la Patria.

El suelo que pisas
y ostenta las galas
del arte y la industria
de toda tu raza,

no es obra de un día
que el viento quebranta;
labor es de siglos
que el cielo consagra.

En él tuvo origen
la fe que te inflama;
en él tus afectos
más nobles se arraigan;

En él han escrito
buriles y hazañas,
pinceles y plumas,
arados y espadas.

Ya anales sombríos,
ya historias que encantan
y en rasgo indeleble
tu pueblo retratan.

Y en tanto a su vida
la tuya se enlaza,
cual se une en un árbol
al tronco la rama.

Por eso, presente
o en zonas lejanas,
do quiera contigo
va siempre la Patria.

No importa que al hombre
su tierra sea ingrata,
que peste y miseria
jamás de ella salgan;

Que viles verdugos
la postren esclava,
rompiendo las leyes
más justas y santas;

Que noches eternas
las brumas le traigan,
y nunca los astros
su luz deseada.

Pregunta al proscrito,
pregunta al que vaya
sin pan y sin techo
por tierras extrañas;

Pregunta si pueden
jamás olvidarla,
si en sueño o vigilia
por ella no claman.

No existe a sus ojos,
más bella morada,
ni en campo ni en cielo
ninguna le iguala.

Quizá, unidos todos,
se digan mañana:
-Mi Dios es el tuyo;
mi Patria, tu Patria.

Ventura Ruiz Aguilera