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Alejandro Nieto





SONETO

Es la riqueza y entre pajas nace,
es la justicia, y entre reos muere,
es fuerza suma y ruega a quien le hiere,
es vida eterna y sucumbir le place.

No hay pecho atribulado que él no abrace,
no hay alma rezagada a quien no espere,
no hay virtud que en su ser no reverbere,
no hay contrición que su bondad rechace.

Perlas le brinda el mar; la tierra, flores;
la aurora, bellas nubes purpurinas;
los astros, inmortales resplandores.

Tersa alfombra las aguas cristalinas;
música, los alegres ruiseñores,
y el hombre, hiel y cruz, clavos y espinas.

Alejandro Nieto

Bernardo Velado Graña



SONETO

Dos mil años después de tu venida
te espera nuestro mundo en nuevo adviento;
sólo contigo cobrará el aliento
para vivir la tierra envejecida.

Tú eres la luz de su razón perdida,
el agua viva del que está sediento,
el verdadero pan del hombre hambriento;
vencedor de la muerte, eres la Vida.

Eres alfa y omega de la Historia
que vive tu cruz y tu victoria.
Tú descubres al hombre qué es ser hombre.

Y le ayudas a serlo y lo levantas.
Por eso el mundo entero ante tus plantas
confiesa el Nombre sobre todo nombre.

Bernardo Velado Graña

11-John Fitzgerald Kennedy




NUESTROS PROBLEMAS

Nuestros problemas fueron
creados por el hombre,
por lo tanto sera él quien los resuelva;
el hombre puede ser tan grande y noble
como se lo proponga,
si su poder inmenso reconoce.

John Fitzgerald Kennedy

57-Manuel Justo de Rubalcava



QUÉ IMPORTA

¿Qué importa, amigo, que el natal y oriente,
la luz primera y la primer aurora
tuvieses en la Reina y la Señora
emperatriz antigua de la gente?

¿Qué importa que la patria reverente
que Rómulo engrandece, Curcio honora,
Catón ilustra y Cicerón decora,
fuese tu cuna y tu primer ambiente?

Nada influye la patria en los varones,
que es error vanamente encarecido,
romanos fueron Silas y Escipión,

Quincio glorioso y Apio fementido:
Al hombre le hacen grande sus acciones,
no la patria ni el tiempo en que ha nacido.

Manuel Justo de Rubalcava


LETRILLA

Busca, Amor,
quien te descifre mejor.

Niño y ciego con antojos
te venera el vulgo lego,
pero mal puede ser ciego
quien hiere con muchos ojos.

Visibles son los despojos
de tu arco triunfador,

busca, Amor,
quien te descifre mejor.

Te comparan al veneno
por tu mortal frenesí,
pero admiro que sin ti
no puede haber nada bueno.

Y pues nadie vive ajeno
de tu piedad o rigor,

busca, Amor,
quien te descifre mejor.

De homicida cruel te trata
quien se queja de tu herida,
pero otros de que das vida,
cosa impropia del que mata:

Y pues ninguno retrata
tu carácter vencedor,

busca, Amor,
quien te descifre mejor.

Fuego voraz diz que eres,
publícalo necio el mundo,
como si fuera infecundo
el autor de los placeres.

Ya reproduzcas los seres
o aniquiles su verdor

busca, Amor,
quien te descifre mejor.

Con sátiras descubiertas
te llenan de mil apodos,
y aunque carezcas de modos
todo cuanto hay lo conciertas.

Y pues agravios despiertas
a la sombra del favor,

busca, Amor,
quien te descifre mejor.

Que te figure el villano
tan humilde como él es,
y por su loco interés
atrevido y cortesano,

lo mismo es para tu mano
el esclavo que el señor,

busca, Amor,
quien te descifre mejor.

Manuel Justo De Rubalcava

116-Pascual Fernández Baeza



LA VIDA DEL HOMBRE

Débil raudal, que tímido marchando
leve rama de brezo detenía,
crece, ligero corre, y en su vía
entre plantas y riscos va jugando.

Límpido arroyo, salta retozando;
riachuelo veloz, con valentía
salva el tronco y peñasco, y su alegría
en medio la pradera va mostrando.

Río, surca orgulloso el valle ameno;
mas cuando las llanuras fertiliza,
mezcla sus puras aguas con el cieno.

Turbio y pesado entonces se desliza
del mar a sepultarse al hondo seno.
Tal nace el hombre, crece y finaliza.

Pascual Fernández Baeza

193-Sor María del Carmen



TODO CANTA A DIOS

En el campo, las cándidas flores
perfume y colores
le dan al Señor.
En el Cielo, las puras estrellas,
radiantes y bellas,
le dan resplandor.

En los bosques, el fruto salvaje
le rinde homenaje
cual súbdito fiel.
Y, aunque pobre a la vista parece,
la abeja le ofrece
la cera y la miel.

En el aire, las aves volando
le van alabando
con cantos de amor.
En el agua, los peces ligeros
le dan, placenteros,
tributo y loor.

Cuando ruge la fiera tormenta
parece que intenta
su gloria extender.
Y hasta el mar, agitado y bravío,
su gran poderío
pregona doquier.

Sólo el hombre que Dios ha criado
contra Él rebelado
le niega el amor.
Sólo él, ofendiéndole, ingrato,
le llena, insensato,
de amargo dolor.

Sor María del Carmen

214-Martín José Lira



INCONSECUENCIA

Nace el hombre, y no bien ha desplegado
sus ojos a la luz del claro día,
cuando de bien sediento, una sombría
lágrima sus mejillas ha empapado.

Abandona la cuna, y deslumbrado,
a impulsos de su loca fantasía,
tras de la dicha que su pecho ansía
corre veloz por la ambición guiado.

Jamás contento con el bien que alcanza,
gime su corazón por mejor suerte
y halaga su existencia la esperanza.

Mas si del mundo la miseria advierte,
cuando va a disfrutar dulce bonanza,
¿por qué teme las sombras de la muerte?

Martín José Lira

335-Benjamín Guzmán



VIVIR HUMANO

El hombre como el año en su carrera
tiene cuatro estaciones, sin desvío:
comienza con la hermosa primavera
y acaba con las nieves del estío.

El año al expirar emblanquecido
por el invierno, su estación postrera,
ve reemplazando otro año revestido
con los encantos de la edad primera.

Y así igualmente la vejez sombría
que a su fin temblorosa se adelanta
ve al bajar a la tumba estrecha y fría
que en su puesto otra vida se levanta.

Y así en la vida, que es tan solo engaño
tanto más fútil cuanto más querida,
si un año es todo lo que fue una vida,
una vida es tan solo lo que un año.

Benjamín Guzmán

680-Anselmo de Jesús y Vergara



EL HOMBRE

Con ardiente ambición desmesurada,
anhela ciego el hombre, sin reposo,
blasones adquirir, nombre famoso,
y subyugar la ciencia ilimitada.

Escudriñar la bóveda estrellada,
registrar el Océano proceloso,
por llegar, arrogante y majestuoso,
de la gloria a la cúspide escarpada.

Tal es su ceguedad y su locura:
llevado por mezquinas ambiciones,
lauros y gloria sin cesar procura.

¡Vive anhelando vanas ilusiones,
sin recordar que en una tumba oscura
se perderán sus glorias y blasones!

Anselmo de Jesús y Vergara