El Parnaso - Bienvenid@s








POEMA DEL NUEVO AÑO

Para todos los buenos del Mundo
quiera Dios que esté lleno de paz,
alegría, amistad y cariño
este año que va a comenzar.

¡Para toda la gente de bien,
pero para los malos... también!

Para toda la gente sencilla
que no cesa un instante de dar,
ojalá que les venga repleto
este año de felicidad.

¡A la gente sencilla y fetén,
mas a los retorcidos... también!

Para aquellos que siempre sonríen
aunque todo les vaya muy mal,
ojalá les devuelva este año
su infinita generosidad.

¡Que este año les traiga un Edén,
y a los hombres sombríos... también!

Para aquel que te ofrece su ayuda,
para todo el que sabe escuchar,
venga el año que empieza cargado
de palabras de amor y amistad.

¡Al que escucha y jamás mira a quien,
mas a los charlatanes... también!

Para aquel que se siente contento
desviviéndose por los demás,
quiera Dios que este año lo trate
con la misma liberalidad.

¡Para todo el que tenga ese gen;
para el que no lo tenga... también!

Para aquellos, creyentes o ateos,
que combaten la desigualdad,
que defienden a los indefensos
y jamás dejarán de luchar:

¡Que este año les dé el cien por cien,
pero a los egoístas... también!

Para todo el que cree en el hombre
como cree en la Divinidad,
y enfrentado a cualquier imposible
de volverlo posible es capaz:

¡Feliz Año al que suba a este tren,
y para el que no suba... también!

Para aquellos que luchan fervientes
contagiándonos a los demás,
que este año les dé todo aquello
con lo cual se consiga triunfar.

¡Para aquel que no humille su sien,
y para el derrotado... también!

Para todo el que ame o no ame,
el que escuche o no sepa escuchar,
que este año les llegue repleto
de esperanza y de felicidad.

¡Feliz Año a las gentes de bien,
y también a los otros! ¡Amén!

Jesús María Bustelo Acevedo

1-Jesús de Nazaret



DÉCIMA

Todo aquel que tenga sed,
que venga y beba de mí;
y si no lo veis así,
sólo os digo: creed.
Cuanto yo tengo, merced
a la bondad del Señor,
es también del pecador
que abraza cuando me ve
con sincera y llana fe
este credo redentor.

Jesús de Nazaret

2-Henry Thomas Hamblin



FLORES

En la más humilde flor
Dios expresa su propósito
de amor y paz; son las flores
mensajeras de lo hermoso,
un gran canto a la alegría
donde Dios nos deja todo
lo más bello que se encuentra
en su ser maravilloso.

Henry Thomas Hamblin

3-Fermín Salvochea



EL POBRE Y EL RICO

Un pasajero que de orgullo henchido
navegaba en primera,
con desprecio miraba al desvalido
viajero de tercera.
"Al que hable de igualdad -decía el primero-
considero insensato.
¿Cómo ha de ser cual yo, quien sin dinero
se encuentra y sin zapatos?"
Y entre tanto en el pecho del segundo
el odio se despierta,
al ver que en contra suya todo el mundo
parece se concierta.
Mas pronto la comedia cruel y fría
tornárase en tragedia
al no surgir brillante un nuevo día
del mismo mal que asedia.
Un choque atroz, terrible y formidable
la catástrofe anuncia
y de la muerte el fallo inapelable
en alta voz denuncia.
Entonces de las clases los extremos
sin mirar diferencia,
con ardor se dirigen a los remos
y se unen sin violencia.
El peligro común de los mortales
la vanidad ahuyenta
y hace se reconozcan como iguales
entrando en la ancha senda.
La vida del error no es más que un día,
aunque parezca larga;
la verdad solamente da alegría
y nunca es una carga.

Fermín Salvochea

4-Janos Arany



EN LAS GUERRAS

Antiguamente en las batallas
no había normas ni principios,
pues simplemente el poderoso
robaba todo al indefenso.
Ya no es así, las conferencias
de las naciones determinan
de qué manera el más fornido
podrá imponer sus nuevas trampas.

Janos Arany

5-Marlene Dietrich


 
MORIR

Aprenderás de mí lo que es morir,
pues cien veces morí en el pensamiento,
pero si esto tan sólo digo, miento,
que no es lo que te tengo que decir.

En este tiempo y en el porvenir
no hay súplica ni ruego ni lamento
que regrese a la vida al que al momento
la deja cuando deja de existir.

Nosotros, los perennes perdedores,
sabemos que jamás se volverá
ni habrá un Cielo por más que te lo inventes

con las doctrinas de los soñadores;
sólo la Nada nos abrazará,
igual que a los benévolos creyentes.

Marlene Dietrich

6-Henrik Wergeland



CADA CUAL

Cada uno con su propia mente usa su trono divino.
Cada uno con su propio corazón usa su altar y su cáliz.
Los señores están todos en la tierra,
los sacerdotes son todos para Dios.

Henrik Wergeland